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Proverbios 6:6 - Biblia Torres Amat 1825

Anda, ¡oh perezoso!, mira la hormiga, y considera su obrar, y aprende a ser sabio.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Tú, holgazán, aprende una lección de las hormigas. ¡Aprende de lo que hacen y hazte sabio!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Flojo, anda a ver a la hormiga, mira cómo se mueve y se hace sabia.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Observa a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Fíjate en la hormiga, perezoso; mira su conducta y hazte sabio:

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio;

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Otras versiones



Proverbios 6:6
24 Referencias Cruzadas  

Mas en vano se tiende la red ante los ojos de los pájaros voladores.


Como el agraz entorpece los dientes, y el humo los ojos, así es el perezoso para los que lo envían.


La mano desidiosa produce la mendicidad; pero la mano activa acumula riquezas. Quien se apoya en mentiras, ése tal se alimenta de viento, y corre neciamente tras las aves que vuelan.


El perezoso quiere y no quiere; mas las personas laboriosas se llenarán de bienes.


A los perezosos les parece el camino un vallado de espinas; los justos no hayan en él embarazo alguno.


Quien es negligente en sus labores, hermano es del que disipa sus bienes.


La pereza hace venir el sueño; y el alma negligente padecerá hambre.


Mete el perezoso su mano en el plato, sin querer tomarse el trabajo de llevarla hasta la boca.


No quiso arar el perezoso por miedo del frío; mendigará pues, en el verano, y no le darán nada.


Los deseos consumen al perezoso, pues sus manos no quieren trabajar poco ni mucho.


Dice el perezoso: fuera hay un león, y si salgo seré muerto en medio de la calle.


Escucha, ¡oh hijo mío!, y serás sabio, y enderezarás tu corazón por el camino recto.


Cuatro cosas hay de las más pequeñas o ruines sobre la tierra; las cuales superan en saber a los sabios:


las hormigas, ese pueblo debilísimo, el cual al tiempo de las mieses se provee de víveres;


¿Hasta cuándo has de dormir tú, oh perezoso? ¿Cuándo despertarás de tu sueño?


¡Ay de la nación pecadora, del pueblo lleno de iniquidades, de la raza malvada, de los hijos desgarrados! Han abandonado al Señor, han blasfemado del Santo de Israel, le han vuelto las espaldas.


El milano conoce por la variación de la atmósfera su tiempo; la tórtola, y la golondrina y la cigüeña saben discernir constantemente la estación o tiempo de su trasmigración; pero mi pueblo no ha conocido el tiempo del juicio del Señor.


Pero su amo le replicó y dijo: ¡Oh siervo malo y perezoso! Tú sabías que siego donde no siembro, y recojo donde nada he esparcido.


Mirad las aves del cielo cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más sin comparación que ellas?


No seáis flojos en cumplir vuestro deber; sed fervorosos de espíritu, acordándoos que el Señor es a quien servís.


Por eso en la promesa que Dios hizo a Abrahán, como no tenía otro mayor por quien jurar, juró por sí mismo,