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Proverbios 13:4 - Biblia Torres Amat 1825

4 El perezoso quiere y no quiere; mas las personas laboriosas se llenarán de bienes.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Los perezosos ambicionan mucho y obtienen poco, pero los que trabajan con esmero prosperarán.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Si uno se queda en el deseo, no pasa nada: son los activos los que engordan.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza, Pero el alma del diligente será gratificada.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 El perezoso ambiciona, pero su deseo es vano; el deseo de los diligentes se ve cumplido.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será engordada.

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Proverbios 13:4
26 Referencias Cruzadas  

Y he aquí que en aquel mismo día vinieron los criados de Isaac, a darle nuevas del pozo que habían excavado, diciendo: Hemos hallado agua.


Y aun en su lozana vejez se multiplicarán; y se hallarán con vigor y robustez,


La mano desidiosa produce la mendicidad; pero la mano activa acumula riquezas. Quien se apoya en mentiras, ése tal se alimenta de viento, y corre neciamente tras las aves que vuelan.


El alma benéfica será colmada de bienes; y será como embriagada de ellos, la que a otros embriaga.


El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que se entrega al ocio, es sumamente necio. El que pasa el tiempo saboreándose en el vino, deja estampada la infamia en su familia.


La mano de los fuertes dominará; pero la mano perezosa será tributaria.


No sacará ganancia el tramposo; al paso que el caudal del hombre de bien será oro precioso.


Quien guarda su boca guarda su alma; pero el inconsiderado en hablar sentirá los perjuicios.


Detesta el justo la mentira o calumnia; mas el impío, que infama, será infamado.


No quiso arar el perezoso por miedo del frío; mendigará pues, en el verano, y no le darán nada.


Los deseos consumen al perezoso, pues sus manos no quieren trabajar poco ni mucho.


Los pensamientos del hombre activo y diligente siempre traen la abundancia; pero todos los perezosos viven siempre en miseria.


Pasé un día por el campo de un perezoso y por la viña de un tonto;


y vi que todo estaba lleno de ortigas, y la superficie cubierta de espinas, y arruinada la cerca de piedras.


El perezoso dice: Hay un león en el camino; está una leona en los desfiladeros, estaré quedo en casa.


Aquel que se jacta y se hincha de soberbia, excita contiendas; mas a quien espera en el Señor, todo le saldrá bien.


Anda, ¡oh perezoso!, mira la hormiga, y considera su obrar, y aprende a ser sabio.


Bienaventurado el hombre que me escucha, y que vela continuamente a las puertas de mi casa, y está de observación en los umbrales de ella.


Me levanté luego para abrir a mi amado destilando mirra mis manos, y están llenos de mirra selectísima mis dedos.


Y el Señor te dará un perpetuo reposo, y llenará tu alma de resplandores de gracia y reforzará tus huesos; y serás como huerto bien regado y como manantial perenne cuyas aguas jamás faltarán.


¿Quién podrá contar los granitos de polvo o la descendencia de Jacob , ni averiguar el número de los hijos de Israel? Ojalá pueda yo lograr el morir como los justos, y que sea mi fin semejante al suyo.


Trabajad para tener no tanto el manjar que se consume, sino el que dura hasta la vida eterna, el cual os lo dará el Hijo del hombre, pues en éste imprimió su sello o imagen el Padre, que es Dios.


a fin de que no os hagáis flojos, o remisos, sino imitadores de aquellos santos patriarcas, que por su fe, y larga paciencia han llegado a ser los herederos de las promesas celestiales.


y a la vuelta le dijeron: No es menester que se mueva todo el ejército, basta que dos o tres mil hombres marchen y arrasen la ciudad; ¿para qué se ha de fatigar inútilmente todo el pueblo contra poquísimos enemigos?


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