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Juan 11:3 - Biblia Torres Amat 1825

Las hermanas, pues, enviaron a decirle: Señor, mira que aquel a quien amas está enfermo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Así que las dos hermanas le enviaron un mensaje a Jesús que decía: «Señor, tu querido amigo está muy enfermo».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Las dos hermanas mandaron a decir a Jesús: 'Señor, el que tú amas está enfermo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Las hermanas enviaron pues a decirle: Señor, he aquí el que amas° está enfermo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Enviaron, pues, las hermanas a decir a Jesús: 'Señor, mira que aquel a quien amas está enfermo'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Enviaron, pues, sus hermanas a Él, diciendo: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

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Otras versiones



Juan 11:3
16 Referencias Cruzadas  

Le dijo: Toma a Isaac, tu hijo único a quien tanto amas, y ve a la tierra de visión, y allí me lo ofrecerás en holocausto sobre uno de los montes que yo te mostraré.


Cumplido ha maravillosamente todos mis deseos, en los santos que moran en su tierra.


Así que la vio el Señor, movido a compasión, le dijo: No llores.


Estaba enfermo por este tiempo un hombre llamado Lázaro, vecino de Betania, patria de María y de Marta sus hermanas.


Así dijo, y les añadió después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas yo voy a despertarle del sueño.


(Esta María es aquella misma que derramó sobre el Señor el perfume, y le limpió los pies con sus cabellos; de la cual era hermano el Lázaro que estaba enfermo).


Dijo, pues, Marta a Jesús : Señor, si hubieses estado aquí, no hubiera muerto mi hermano.


En vista de lo cual dijeron los judíos: Mirad cómo le amaba.


Jesús tenía particular afecto a Marta y a su hermana María y a Lázaro.


Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy.


Estaba uno de ellos, al cual Jesús amaba, recostado a la mesa, con la cabeza casi sobre el seno de Jesús .


Apresúrate a venir antes del invierno. Te saludan Eubulo, y Pudente, y Lino, y Claudia, y los hermanos todos de esta ciudad.


He aquí que estoy a la puerta de tu corazón, y llamo; si alguno escuchare mi voz y me abriere la puerta, entraré a él, y con él cenaré, y él conmigo.