¿Acaso hay algo imposible para YHVH?° En el momento señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.
Marcos 1:40 - La Biblia Textual 3a Edicion Y llega a Él un leproso rogándole, y le dice: Si quieres, puedes limpiarme. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Biblia Nueva Traducción Viviente Un hombre con lepra se acercó, se arrodilló ante Jesús y le suplicó que lo sanara. —Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio —dijo. Biblia Católica (Latinoamericana) Se le acercó un leproso, que se arrodilló ante él y le suplicó: 'Si quieres, puedes limpiarme. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Llégase a él un leproso que, suplicándole y puesto de rodillas, le dice: 'Si quieres, puedes dejarme limpio'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y vino a Él un leproso, rogándole; y arrodillándose ante Él, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Un hombre que tenía la piel enferma se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo: —Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo? |
¿Acaso hay algo imposible para YHVH?° En el momento señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.
¡Recaiga cual torbellino sobre la cabeza de Joab y sobre toda la casa de su padre!° ¡Que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni quien sea leproso, ni quien se apoye en báculo, ni quien muera a espada, ni quien carezca de pan!
Y YHVH hirió al rey, y fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó en una casa aislada. Y Jotam, el hijo del rey, estuvo sobre la casa, gobernando al pueblo de la tierra.
Y había cuatro leprosos a la entrada de la puerta que se habían dicho: ¿Por qué nos quedamos aquí hasta morir?
(Salomón había hecho una plataforma de bronce y la había puesto en medio del atrio; su longitud era de cinco codos, su anchura de cinco codos, y su altura de tres codos.) Se puso pues sobre ella, e hincándose de rodillas delante de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos a los cielos, dijo:
Los ciegos recobran la vista y los cojos andan, los leprosos son limpiados y los sordos oyen,° los muertos son resucitados y los pobres son evangelizados,°
Y cuando llegaron al gentío, se le acercó un hombre arrodillándose ante Él,
Y se le enternecieron las entrañas, y extendiendo su mano lo tocó, y le dice: Quiero, ¡sé limpio!
Y como iba saliendo al camino, vino uno corriendo y arrodillándose, le preguntaba: Maestro bueno, ¿qué he de hacer° para heredar° la vida eterna?
Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba,
Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Y habiendo dicho esto, durmió.°