Marcos 10 - La Biblia Textual 3a Edicion1 Y partiendo de allí, va a la región de Judea, más allá del Jordán, y otra vez marchan con Él multitudes, y de nuevo les enseñaba como tenía por costumbre. 2 Y acercándose unos fariseos, le preguntaban, para tentarlo, si es lícito a un hombre repudiar a su mujer. 3 Respondiendo Él, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos respondieron: Moisés permitió escribir carta° de divorcio y repudiar.° 5 Pero Jesús les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento, 6 pero desde el comienzo de la creación° los hizo varón y hembra.° 7 Por esta razón, dejará el hombre a su padre y a la madre,° 8 y los dos vendrán a ser una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. 9 Por tanto, no separe el hombre lo que Dios unció en un mismo yugo. 10 Y en la casa, los discípulos le preguntaban otra vez acerca de esto. 11 Y les dice: Cualquiera que repudie a su mujer y se case con otra, adultera con° ella, 12 y si ella repudia a su marido y se casa con otro, adultera.° 13 Y le presentaban unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.° 14 Cuando Jesús lo vio, se indignó y les dijo: Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales° es el reino de Dios. 15 De cierto os digo que quien no acoja el reino de Dios como un niño, de ningún modo entrará en él.° 16 Y tomándolos en brazos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos. 17 Y como iba saliendo al camino, vino uno corriendo y arrodillándose, le preguntaba: Maestro bueno, ¿qué he de hacer° para heredar° la vida eterna? 18 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno, sino uno solo: Dios. 19 Sabes los mandamientos: No mates,° no adulteres,° no hurtes,° no des falso testimonio,° no defraudes, honra a tu padre y a la madre.° 20 Y él le dijo: Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud. 21 Entonces Jesús, fijándole su mirada, sintió amor por él, y le dijo: Una cosa te falta. Ve y vende cuanto tienes y dalo a pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y vuelve y sígueme.° 22 Pero él, entristecido por estas palabras, se marchó apenado, porque era de los que° tienen° muchas posesiones. 23 Y dando una mirada alrededor, Jesús dice a sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24 Y los discípulos estaban asombrados por sus palabras. Pero retomando la palabra, Jesús les dice: Hijos, ¡Cuán difícil es entrar en el reino de Dios!° 25 Es más fácil pasar un camello por un ojo de aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 26 Pero ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién puede ser salvo? 27 Mirándolos Jesús, dice: Para con los hombres, es imposible, pero no para con° Dios, porque todas las cosas son posibles para con Dios. 28 Pedro comenzó a decirle: He aquí nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido. 29 Jesús dijo: De cierto os digo: No hay quien haya dejado° casa, hermanos o hermanas, madre° o padre, o hijos, o alquerías por causa de mí y por causa del evangelio, 30 que no reciba cien veces más, ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y alquerías (con persecuciones); y en el siglo venidero, la vida eterna. 31 Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros.° 32 Y estaban en el camino subiendo a Jerusalem, y Jesús iba° delante de ellos, y ellos estaban asombrados y lo seguían° con temor. Y tomando otra vez consigo a los doce,° comenzó a decirles las cosas que estaban° a punto de acontecerle: 33 He aquí subimos a Jerusalem, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, y lo entregarán a los gentiles: 34 y se burlarán de Él, y lo escupirán, y lo azotarán y matarán; pero después de tres días° se levantará. 35 Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercan a Él, diciéndole: Maestro, queremos que nos hagas lo que te pidamos. 36 Y Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 37 Entonces ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha, y otro a tu izquierda. 38 Pero Jesús les dijo: No sabéis qué pedís. ¿Podéis beber la copa que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado?° 39 Y ellos le dijeron: Podemos. Entonces Jesús les dijo: La copa que Yo bebo beberéis, y con el bautismo con que Yo soy bautizado seréis bautizados, 40 pero el sentarse a mi derecha o izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes° ha sido preparado. 41 Y oyéndolo los diez, comenzaron a enojarse a causa de Jacobo y Juan. 42 Pero Jesús los llamó y les dijo: Sabéis que los que suponen ser gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los magnates de ellas ejercen despóticamente su autoridad sobre ellas. 43 Pero entre vosotros° no es° así, sino que quien quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, 44 y el que quiera ser primero entre vosotros, será esclavo de todos,° 45 porque ni el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por° muchos. 46 Y llegan a Jericó. Y al salir de Jericó, Él y sus discípulos y una considerable multitud, he aquí estaba sentado junto al camino un mendigo ciego° llamado Bartimeo, hijo de Timeo. 47 Cuando oyó que era Jesús el nazareno, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48 Y muchos lo reprendían para que callara, pero él gritaba más y más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49 Jesús se detuvo y dijo: Llamadlo.° Y llaman al ciego y le dicen: ¡Anímate, levántate, te llama! 50 Entonces él, arrojando de sí el manto, se puso en pie de un salto y fue hacia Jesús. 51 Dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Rabboní,° que recobre la vista. 52 Y Jesús le dijo: Anda, tu fe te ha sanado. Y al instante recobró la vista, y lo seguía° en el camino. |
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