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Ezequiel 23:40 - La Biblia Textual 3a Edicion

También mandaste recado a hombres que venían de lejos, les mandabas mensajero y venían en seguida. Por amor a ellos te lavabas, pintabas tus ojos y te ataviabas con adornos.

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Biblia Reina Valera 1960

Además, enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales había sido enviado mensajero, y he aquí vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

»Ustedes, hermanas, enviaron mensajeros a tierras lejanas para conseguir hombres. Cuando ellos llegaron, ustedes se bañaron, se pintaron los párpados y se pusieron sus mejores joyas para recibirlos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Mandaste venir hombres de tierras lejanas, les enviaste mensajeros y éstos vinieron. Para ellos te bañaste, te maquillaste los ojos y te pusiste tus joyas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

'Incluso mandaron llamar a unos hombres que vinieran de lejos. Les enviaron mensajeros y ellos acudieron. Para ellos te bañaste, te pintaste los ojos, te adornaste con joyas,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y aun más, pues enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales había sido enviado mensajero; y he aquí vinieron; y para ellos te lavaste y te pintaste los ojos, y te ataviaste con adornos;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Luego mandaron traer a gente de tierras lejanas, y mientras tanto se bañaron, se pintaron los ojos y se adornaron con joyas. Cuando ellos llegaron, ellas los recibieron

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Otras versiones



Ezequiel 23:40
13 Referencias Cruzadas  

Cuando Jehú llegó a Jezreel, Jezabel lo supo, y se pintó sus ojos con antimonio, y se adornó su cabeza, y miró a través de la ventana.


Y al llegar el turno de cada doncella para acudir al rey Asuero, al cabo de haber estado doce meses sometidas al reglamento vigente para las mujeres (porque el tiempo de su embellecimiento era este:° seis meses con óleo de mirra y otros seis meses con perfumes y atavíos femeninos),


No codicies en tu corazón su hermosura, Ni te dejes prender por su mirada,°


La mujer sale a su encuentro, Taimada de corazón, ataviada de ramera,


Ante Moloc° te presentabas con ungüentos, Y prodigabas tus perfumes; Despachabas lejos a tus emisarios, Y hacías que descendieran al Seol.°


Y una vez° desolada, ¿qué harás tú? Aunque te vistas de escarlata, Aunque te engalanes con adornos de oro, Aunque te pintes los ojos con antimonio,° En vano querrás embellecerte: Tus amantes te desprecian; buscan tu vida.°


Y observé cómo se contaminaba: Las dos iban por el mismo camino.


La castigaré por los días dedicados a los Baales,° A los cuales les quemaba incienso, Y adornándose con aretes° y gargantillas,° Iba en pos de sus amantes, y se olvidaba de mí, dice YHVH.


Vuestro° atavío no sea el exterior, de trenzado de cabellos y atavíos de oro, o de uso de vestidos lujosos,°


Lávate pues, y úngete, y ponte tus mejores° vestidos, y baja a la era; pero no te des a conocer al hombre hasta que haya terminado de comer y beber.