aceite para el alumbrado, bálsamos para el óleo de la unción y para el incienso aromático;
Números 4:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, tendrá la misión de velar por el aceite del alumbrado, por el incienso aromático, por la oblación perpetua y por el óleo de la unción. A él incumbe la inspección de todo el santuario y de todo cuanto haya en él, tanto de los objetos sagrados como de sus utensilios'. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Pero a cargo de Eleazar hijo del sacerdote Aarón estará el aceite del alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda continua y el aceite de la unción; el cargo de todo el tabernáculo y de todo lo que está en él, del santuario y de sus utensilios. Biblia Nueva Traducción Viviente »Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, será responsable del aceite del candelabro, el incienso aromático, la ofrenda diaria de grano y el aceite de la unción. Es más, Eleazar será responsable de todo el tabernáculo y de todo lo que hay en él, incluso del santuario y su mobiliario». Biblia Católica (Latinoamericana) Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, estará al cuidado del aceite del alumbrado, del incienso aromático, de los panes de ofrenda perpetua y del óleo de unción; cuidará de toda la Morada y de cuanto hay en ella, sean cosas sagradas o sus utensilios. La Biblia Textual 3a Edicion Y Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, estará encargado del aceite del alumbrado, del incienso aromático, de la ofrenda vegetal permanente y del aceite de la unción. Estará encargado de todo el Tabernáculo y de todo lo que hay en él, del Santuario y sus utensilios. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Pero a cargo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, estará el aceite de la luminaria, y el incienso aromático, y el presente continuo, y el aceite de la unción; el cargo de todo el tabernáculo, y de todo lo que está en él, en el santuario, y en sus vasos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se encargará del aceite para las lámparas, del incienso perfumado, la ofrenda que siempre me deben ofrecer, y del aceite que se usa para la consagración. También se encargará de cuidar el santuario con todos los objetos sagrados que se usan en él». |
aceite para el alumbrado, bálsamos para el óleo de la unción y para el incienso aromático;
el óleo de la unción y el incienso aromático para el santuario. Todo lo harán según lo que te he ordenado'.
Preparó también el óleo de la unción santa y el incienso aromático puro, según el arte de la perfumería.
'Manda a los israelitas que te entreguen aceite puro de olivas prensadas para el alumbrado, para alimento permanente de la lámpara.
Todo el que toque su carne quedará consagrado, y si su sangre salpica alguna vestidura lavarás en lugar sagrado la parte salpicada.
El príncipe supremo de los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón; era también el inspector de todos los que estaban al servicio del santuario.
El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad y recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos,
Tened cuidado de vosotros mismos y de toda la grey, en la cual el Espíritu Santo os ha constituido inspectores para pastorear la Iglesia de Dios que él se adquirió con su propia sangre.
Que los hombres sólo vean en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Porque Dios es único, y único es también el mediador entre Dios y los hombres: un hombre, Cristo Jesús,
Por lo tanto, hermanos del pueblo santo que compartís una vocación celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote, objeto de nuestra profesión de fe, a Jesús,
Cristo, por el contrario, en su calidad de Hijo, está al frente de su propia casa: casa que somos nosotros, con tal de que mantengamos [firme hasta el final] la confianza y la gozosa satisfacción de la esperanza.
Estabais extraviados como ovejas, pero ahora os habéis vuelto al pastor y obispo de vuestras almas.
apacentad el rebaño de Dios que está entre vosotros, vigilando, no obligados por la fuerza, sino de buen grado, según Dios; y no por sórdida ganancia, sino con generosidad;