Jeremías 50:7 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Cuantos las hallaban las devoraban, y sus enemigos decían: 'No tenemos culpa, porque pecaron contra Yahveh, Yahveh, pastizal de justicia y esperanza de sus padres'. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Todos los que los hallaban, los devoraban; y decían sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron contra Jehová morada de justicia, contra Jehová esperanza de sus padres. Biblia Nueva Traducción Viviente Todos los que los encontraban los devoraban. Sus enemigos decían: “No hicimos nada malo al atacarlos porque ellos pecaron contra el Señor, quien es su verdadero lugar de descanso y la esperanza de sus antepasados”. Biblia Católica (Latinoamericana) Todo el que los encontraba los devoraba,
y sus enemigos decían: No corremos riesgos,
pues pecaron contra Yavé,
morada segura en el que confiaban sus padres. La Biblia Textual 3a Edicion Cuantos los hallaban, los devoraban. Sus enemigos decían: No hacemos mal, porque han pecado contra YHVH, morada de justicia; sí, contra YHVH, esperanza de sus padres. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Todos los que los hallaban, los devoraban; y decían sus enemigos: No ofendemos, porque ellos han pecado contra Jehová, morada de justicia, contra Jehová, la esperanza de sus padres. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Al verlos, sus enemigos se burlaban y les decían: “De esto no tenemos la culpa, pues ustedes pecaron contra Dios; contra el Dios que todo les daba, y en quien confiaban sus antepasados”. |
Oración. De Moisés, hombre de Dios. Tú te has hecho, Señor, para nosotros el refugio por las generaciones.
El que mora al abrigo del Altísimo y a la sombra del Omnipotente se aposenta,
Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad y los entregué en tus manos. Pero tú no te compadeciste de ellos. Sobre el anciano hiciste pesar tu yugo en demasía.
Derrama tu furor sobre los pueblos que no te reconocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre; pues han devorado a Jacob, lo han devorado y consumido, han devastado su morada.
Esperanza de Israel, su salvador en tiempo de apuro, ¿por qué eres como extranjero en el país y como viajero que sólo se detiene para pernoctar?
¡Yahveh, esperanza de Israel! Todos los que te abandonan serán confundidos, los que de ti se apartan serán inscritos en el polvo, porque abandonaron a Yahveh, fuente de aguas vivas.
Santo para Yahveh era Israel, primicia de su cosecha; cuantos lo comían, pecaban, les llegaba la desgracia -oráculo de Yahveh-.
Así dice Yahveh Sebaot, Dios de Israel: 'Todavía se volverá a decir en el país de Judá y en sus ciudades, cuando cambie su suerte: '¡Que Yahveh te bendiga, morada de justicia, montaña santa!'.
En aquellos días y en aquel tiempo suscitara David un germen justo que practicará el derecho y la justicia en el país.
En aquellos días se salvará Judá, y Jerusalén morará segura. Y éste es el nombre con que se la llamará: 'Yahveh, nuestra justicia'.
Devorará tu cosecha y tu pan. Devorarán a tus hijos y a tus hijas. Devorará tu rebaño y tu vacada, devorará tu viña y tu higuera; desmantelará con la espada tus plazas fuertes en las que confías.
Alineaos frente a Babel en derredor, todos los que entesáis el arco; disparad contra ella, no ahorréis flechas porque ha pecado contra Yahveh;
Oveja descarriada era Israel; los leones la espantaron. El primero que la devoró fue el rey de Asiria. El último que la deshuesó fue Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Así dice Yahveh Sebaot: 'Están oprimidos los hijos de Israel, y con ellos los hijos de Judá. Todos los que los deportaron los retienen, se niegan a soltarlos.
Están dispersas por falta de pastor y son pasto de las fieras salvajes. Andan dispersas
Has de saber que yo, Yahveh, he oído todos los insultos que has proferido contra las montañas de Israel cuando decías: 'Están desoladas, nos las dan para que las devoremos'.
En nombre de tu justicia, aparta, Señor, tu ira y tu furor de Jerusalén, tu ciudad, tu santa montaña; pues, por nuestros pecados y por las iniquidades de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean.
no hemos escuchado a tus siervos los profetas, que hablaron en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país.
pero con gran ira estoy airado contra las naciones orgullosas que, cuando estuve un tanto airado, cooperaron al desastre.
aquellas que sus compradores matan impunemente y cuyos vendedores dicen: '¡Bendito sea Yahveh, que me ha enriquecido!', aquellas de las que sus pastores no tienen compasión.
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por encargo de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza,