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Salmos 90:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Oración. De Moisés, hombre de Dios. Tú te has hecho, Señor, para nosotros el refugio por las generaciones.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Señor, a lo largo de todas las generaciones, ¡tú has sido nuestro hogar!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Señor, tú has sido para nosotros un refugio a lo largo de los siglos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Oración de Moisés, varón de Dios. ¡Oh Adonay, Tú has sido nuestra morada° De generación en generación!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Oración de Moisés varón de Dios Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 1 (1b) Dios nuestro, ¡tú siempre has sido nuestra casa!

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Salmos 90:1
15 Referencias Cruzadas  

Un varón de Dios llegó de Judá a Betel, por mandato de Yahveh, cuando Jeroboán estaba de pie junto al altar para quemar incienso,


Sé mi roca de asilo y un castillo en que salvarme: pues tú eres mi roca y mi castillo.


Maskil. De Etán el indígena.


El que mora al abrigo del Altísimo y a la sombra del Omnipotente se aposenta,


Para ti el Señor es un refugio y al Altísimo tienes por defensa.


Él será causa de intriga, piedra de escándalo, roca de tropiezo para las dos casas de Israel; trampa y red para los habitantes de Jerusalén.


Por eso, di: 'Así dice el Señor Yahveh: aunque los he echado lejos por las naciones y aunque los he dispersado por los países, sin embargo he sido para ellos durante algún tiempo un santuario en los países adonde han ido'.


¿No eres tú desde siempre, Yahveh, mi Dios, mi Santo, tú que no puedes morir? Para juzgar, ¡oh Yahveh!, lo designaste, para castigar, ¡oh Roca!, lo pusiste.


El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.


Ésta es la bendición con que Moisés, hombre de Dios, bendijo, antes de su muerte, a los israelitas.


El Dios de antaño es lugar de refugio, y un soporte, sus brazos eternos; él arrojó de delante de ti al enemigo, y ordenó: ¡extermina!


Pero tú, que eres hombre de Dios, huye de estas cosas; corre en busca de la honradez, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la mansedumbre.


Y nosotros hemos llegado a conocer y a creer en el amor que Dios tiene por nosotros. Dios es amor: y quien permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él.


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