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Jeremías 30:19 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

De ellos saldrá la alabanza y el canto de gente jubilosa. Los multiplicaré y no disminuirán, los honraré y no serán envilecidos.

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Biblia Reina Valera 1960

Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Habrá alegría y canciones de acción de gracias, y multiplicaré a mi pueblo, no lo reduciré; lo honraré, no lo despreciaré.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Y allí resonarán los cantos de acción de gracias y los gritos de alegría. Los multiplicaré en vez de disminuirlos, los honraré en lugar de humillarlos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y de ella saldrán cánticos de alabanza, Y voces de gente jubilosa. Los haré crecer y no menguar, Los honraré, y no serán menospreciados.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y acción de gracias saldrá de ellos, y voz de gente que se regocija; y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los glorificaré, y no serán menoscabados.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

En las calles volverán a oírse alabanzas y gritos de alegría. Yo les daré muchos hijos, y volverán a ser un pueblo numeroso; volverán a ser un pueblo respetado.

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Otras versiones



Jeremías 30:19
39 Referencias Cruzadas  

Celebraron con gran júbilo la fiesta de los Ázimos durante siete días, porque Yahveh les había colmado de gozo, ya que había transformado en su favor el corazón del rey de Asiria hasta el punto de ayudarles para la obra del templo de Dios, el Dios de Israel.


Así que todo el pueblo se fue a comer y a beber, a repartir raciones y hacer gran fiesta, porque habían comprendido las palabras que les habían explicado.


Toda la comunidad de los que habían vuelto del cautiverio hizo cabañas y habitó en ellas. Los israelitas no lo habían hecho así desde los tiempos de Josué, hijo de Nun, hasta ese día. Hubo, pues, gran alegría.


Allá se hallan temblando de terror, y no había terror, pues dispersa Dios los huesos de quienes de él reniegan. Tú les causas vergüenza, pues Dios los aborrece.


Aquel día dirás: 'Te alabo, Yahveh, pues aunque te habías enojado contra mí, se calmó ya tu ira y me has consolado.


Acrecentaste la nación, Yahveh; acrecentaste la nación, te glorificaste, ensanchaste todos los confines del país.


En el futuro arraigará Jacob, germinará y florecerá Israel y llenarán de fruto la faz del mundo.


por ella volverán los salvados de Yahveh. Vendrán a Sión con júbilo, habrá alegría eterna sobre sus cabezas. Alegría y gozo serán su compañía, pesadumbre y gemido se alejarán.


Por ella volverán los salvados por Yahveh. Vendrán a Sión con júbilo, habrá eterna alegría sobre sus cabezas. Alegría y gozo serán su compañía, pesadumbre y gemido se alejarán.


Consoló Yahveh a Sión, consoló todas sus ruinas. Hizo su desierto como un paraíso, y su estepa como el jardín de Yahveh: gozo y alegría se encuentran en ella, acción de gracias y son de canciones.


Prorrumpid a una en gritos de júbilo, ruinas de Jerusalén, porque Yahveh consoló a su pueblo, redimió a Jerusalén.


Mira: a gente que no conoces llamarás, y gentes que no te conocen correrán hacia ti por amor de Yahveh, tu Dios, del Santo de Israel, que te glorifica.


Ya el sol no será para ti luz de día, y el brillo de la luna de noche no te iluminará; pues Yahveh será para ti luz eterna, y tu Dios será tu esplendor.


El más pequeño se convertirá en un millar, y el más chico en nación poderosa. Yo, Yahveh, lo he dicho; y aceleraré su cumplimiento.


Es que a mí me esperan las islas, y las naves de Tarsis en vanguardia, para traer a tus hijos de lejos, y con ellos su plata y su oro, para el nombre de Yahveh, tu Dios, y para el Santo de Israel, que te glorifica.


y de las ciudades de Judá, de los alrededores de Jerusalén, de la región de Benjamín, de la Sefelá, de la Montaña y del Negueb vendrán trayendo holocaustos y sacrificios, oblaciones e incienso, y también sacrificios de alabanza al templo de Yahveh.


Y cuando os hayáis multiplicado y hayáis sido fecundos en el país, en aquellos días -oráculo de Yahveh- ya no se dirá: '¡El arca de la alianza de Yahveh!', pues no les vendrá a la mente, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se volverá a hacer.


Mirad que vienen días -oráculo de Yahveh-, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá con simiente de hombres y con simiente de animales.


Volveré a edificarte y serás reedificada, virgen de Israel; volverás a adornarte con tus tambores y saldrás al corro de gentes jubilosas.


Del mismo modo que no puede contarse el ejército del cielo ni calcularse la arena del mar, así multiplicaré la descendencia de mi siervo David y la de los levitas que me sirven'.


'Así dice el Señor Yahveh: aun esto dejaré que me pida la casa de Israel y se lo concederé: multiplicar su población como un rebaño.


Profeticé como se me había mandado, y entonces entró en ellos el aliento, revivieron y se pusieron de pie. Era un ejército inmenso.


Haré con ellos una alianza de paz; será una alianza eterna con ellos. Los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.


Los llamaré con un silbido para reunirlos, porque los he rescatado; y serán tan numerosos como eran.


Aquel día protegerá Yahveh a los habitantes de Jerusalén: el más débil de entre ellos será aquel día como David; y la casa de David será como Dios, como un ángel de Yahveh ante ellos.


Yo pregunté: '¿Qué vienen a hacer éstos?'. Contestó: 'Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, de modo que nadie levantó ya cabeza; pero éstos vienen para espantarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron los cuernos contra el país de Judá para dispersarlo'.


'Así dice Yahveh Sebaot: el ayuno del mes cuarto y el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo serán para la casa de Judá gozo y alegría y solemne día festivo. Pero amad la verdad y la paz'.


La gloria que me has dado yo se la he dado a ellos, para que sean uno, como nosotros somos uno.


Así la calidad de vuestra fe, de más valor que el oro que, aun después de acrisolado por el fuego perece, se convertirá en alabanza, gloria y honor en la manifestación de Jesucristo.