Tenía Abrán noventa y nueve años cuando se le apareció Yahveh y le dijo: 'Yo soy El-Sadday; anda en mi presencia y sé perfecto.
Isaías 57:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 y entra en la paz. Descansan en sus lechos los que van por el camino recto. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios. Biblia Nueva Traducción Viviente Pues los que andan por el camino de la justicia descansarán en paz cuando mueran. Biblia Católica (Latinoamericana) descansan en paz. La Biblia Textual 3a Edicion Para que entre en la paz, Y descanse en su lecho el que andaba en rectitud. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan en su rectitud. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Ellos me obedecieron en todo y ahora descansan en paz». |
Tenía Abrán noventa y nueve años cuando se le apareció Yahveh y le dijo: 'Yo soy El-Sadday; anda en mi presencia y sé perfecto.
Fue sepultado en el sepulcro que para sí había excavado en la Ciudad de David. Lo pusieron en un lecho lleno de bálsamos y aromas, preparados según el arte de la perfumería. Y en su honor encendieron una hoguera extraordinariamente grande.
Sin. Conserva la inocencia y mira rectamente, pues hay un porvenir para el perfecto;
antes de que vuelva el polvo a la tierra de donde vino y el hálito vital vuelva a Dios, que lo dio.
Los reyes todos de las naciones, todos ellos yacen con gloria, cada uno en su morada;
Así dice Yahveh: Paraos en los caminos y mirad, preguntad por los senderos antiguos, cuál es el buen camino y seguidlo, así hallaréis reposo para vuestras almas. Pero ellos respondieron: 'No queremos seguirlo'.
Le han dado un lecho entre los muertos con toda su gente; alrededor de él están sus tumbas: todos ellos incircuncisos, muertos a espada; por haber sembrado el terror en el país de los vivos, soportan su ignominia con los que bajan a la fosa. Los han colocado entre las víctimas.'
Mas tú, vete y descansa. Al final de los días te levantarás para recibir tu parte'.
Díjole su señor: '¡Muy bien, criado bueno y fiel! En lo poco fuiste fiel, te pondré a cargo de lo mucho: entra en el festín de tu señor'.
Ambos eran realmente rectos ante Dios y llevaban una conducta intachable en conformidad con todos los mandamientos y órdenes del Señor.
Sucedió, pues, que el pobre murió, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Murió también el rico, y fue sepultado.
Pues sabemos que si nuestra morada terrestre, nuestra tienda, se derrumba, tenemos un edificio hecho por Dios, una casa no fabricada por mano de hombre, eterna, situada en el cielo.
Pero tenemos ánimo e incluso preferimos exiliarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.
Me encuentro en esta disyuntiva: por una parte, aspiro a irme y estar con Cristo, lo que, sin duda, sería lo mejor;
Y oí una voz del cielo que decía: 'Escribe: 'Dichosos ya desde ahora los que mueren en el Señor'. Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus fatigas, pues sus obras los acompañan'.