Hizo que los llevaran a una distancia de tres días de camino de donde Jacob se hallaba, y Jacob se quedó apacentando el resto del ganado de Labán.
Génesis 30:37 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Se procuró Jacob varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, las descortezó en bandas blancas, dejando así al descubierto lo blanco de las varas. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Tomó luego Jacob varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas. Biblia Nueva Traducción Viviente Luego Jacob tomó algunas ramas verdes de álamo, de almendro y de plátano oriental, y las peló quitándoles tiras de la corteza, de modo que quedaran con rayas blancas. Biblia Católica (Latinoamericana) Jacob se buscó entonces unas ramas verdes de chopo, almendro y plátano. Peló la corteza de las ramas haciendo franjas que dejaban al descubierto el blanco de la madera. La Biblia Textual 3a Edicion Entonces Jacob tomó una vara verde de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ella unas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y Jacob tomó varas de álamo verdes y de avellano, y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Pero cortó unas ramas de álamo, almendro y plátano, y les quitó la corteza, de modo que podían verse en ellas unas rayas blancas. |
Hizo que los llevaran a una distancia de tres días de camino de donde Jacob se hallaba, y Jacob se quedó apacentando el resto del ganado de Labán.
Después colocó las varas descortezadas en las pilas, en los abrevaderos donde venía a beber el rebaño, delante del ganado, que se encelaba cuando venía a beber.
cuando se tiene miedo de la altura y el terror acecha en el camino, cuando florece el almendro, se torna lento el saltamontes y no tiene sabor la alcaparra -y es que el hombre se va a su eterna morada, mientras los plañideros recorren las calles-;
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: '¿Qué ves, Jeremías?'. Respondí: 'Estoy viendo una rama de almendro'.
No lo igualaban los cedros. en el vergel de Dios; los cipreses no podían compararse con sus ramas; los plátanos no podían competir con su ramaje; en el vergel de Dios, ningún árbol le igualaba en hermosura.