Pero él no quiso apartarse. Entonces Abner lo hirió en el vientre con el extremo de la lanza, y la lanza le salió por detrás. Cayó y allí mismo murió. Y todos los que llegaban al lugar donde Asael cayó muerto se detenían.
2 Samuel 4:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 La portera de la casa se había quedado dormida mientras limpiaba trigo. Así, Recab y su hermano Baaná pudieron entrar sin ser vistos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y he aquí la portera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa. Biblia Nueva Traducción Viviente A la portera, quien había estado zarandeando trigo, le dio sueño y se durmió. Así que Recab y Baana pasaron desapercibidos. Biblia Católica (Latinoamericana) La mujer que custodiaba la puerta se había adormilado y quedado dormida mientras limpiaba trigo. Recab y su hermano se acercaron despacito, La Biblia Textual 3a Edicion Y entrando hasta el interior de la casa como para llevar trigo, lo hirieron por la quinta costilla, y luego Recab y su hermano Baana huyeron. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y ellos entraron hasta el medio de la casa, como que iban a llevar trigo, y le hirieron en la quinta costilla. Y Recab y Baana su hermano escaparon. |
Pero él no quiso apartarse. Entonces Abner lo hirió en el vientre con el extremo de la lanza, y la lanza le salió por detrás. Cayó y allí mismo murió. Y todos los que llegaban al lugar donde Asael cayó muerto se detenían.
Amasá no había reparado en la espada que tenía Joab en la otra mano; y éste le hirió con ella en el vientre y derramó sus entrañas por tierra. No tuvo que repetir el golpe. Y Amasá murió. Luego Joab y su hermano Abisay siguieron en persecución de Seba, hijo de Bicrí.
Regresó Abner a Hebrón y Joab lo llevó aparte, junto a la puerta, como para hablarle en secreto. Y allí lo hirió de muerte en el vientre para vengar la sangre de su hermano Asael.
Tenía el hijo de Saúl dos jefes de guerrillas. Uno se llamaba Baaná y el otro Recab, hijos de Rimón de Beerot, benjaminitas, pues Beerot se consideraba también como de Benjamín.
Mientras ellos habían estado esperando indecisos se escapó Ehúd y, después de dejar atrás el lugar de los ídolos, llegó salvo a Seirá.