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2 Reyes 4:27 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pero apenas llegó ante el varón de Dios, en el monte, se abrazó a sus pies. Guejazí se acercó para apartarla, pero el varón de Dios le dijo: 'Déjala, porque su alma está llena de amargura, pero Yahveh me lo ha ocultado y no me lo ha manifestado'.

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Biblia Reina Valera 1960

Luego que llegó a donde estaba el varón de Dios en el monte, se asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; pero el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Sin embargo, cuando ella se encontró con el hombre de Dios en la montaña, se postró en el suelo delante de él y se agarró de sus pies. Giezi comenzó a apartarla, pero el hombre de Dios dijo: «Déjala. Está muy angustiada, pero el Señor no me ha dicho qué le pasa».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Pero en cuanto llegó donde el hombre de Dios que estaba en el monte, le abrazó las piernas. Guejazí se acercó para separarla, pero el hombre de Dios le dijo: '¡Déjala! Su corazón está repleto de tristeza, Yavé me lo ha ocultado y no me lo ha dado a conocer'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Pero al llegar al monte ante el varón de Dios, ella se aferró a sus pies. Y Giezi se acercó para apartarla, pero el varón de Dios dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y YHVH me lo ha ocultado, y no me lo ha declarado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Pero cuando ella llegó a donde estaba Eliseo, se arrojó a sus pies. Guehazí entonces se acercó para apartarla, pero Eliseo le dijo: —¡Déjala! Ella está muy, pero muy triste, y Dios no me ha dicho qué sucede.

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2 Reyes 4:27
19 Referencias Cruzadas  

y Yahveh se decía: '¿Puedo, acaso, ocultar a Abrahán lo que voy a hacer,


Respondió Natán al rey: 'Anda y pon por obra todo cuanto tienes en tu corazón, porque Yahveh está contigo'.


Ella partió y llegó adonde estaba el varón de Dios, en el monte Carmelo. Cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Guejazí: '¡Ahí viene la sunamita!


Corre a su encuentro y pregúntale: '¿Estás bien? ¿Están bien tu marido y tu niño?''. Respondió ella: 'Sí; están bien'.


Respondió uno de sus servidores: 'No, mi señor el rey; es Eliseo, el profeta que hay en Israel, quien manifiesta al rey de Israel incluso las palabras que tú pronuncias en tu propia alcoba'.


Siento hastío de mi vida; quiero abandonarme a mi dolor, hablar en la amargura de mi alma.


Cada corazón tiene su pena, y no comparte su alegría con extraños.


El espíritu del hombre resiste la enfermedad; pero espíritu abatido, ¿quién lo levantará?


No; no suele hacer el Señor Yahveh cosa alguna sin revelar sus designios a sus siervos los profetas.


Pero él no le respondió palabra. Y sus discípulos, acercándose a él, le suplicaban: 'Atiéndela; que viene gritando detrás de nosotros'.


El pueblo los reprendió para que callaran; pero ellos gritaban más fuerte: '¡Señor! ¡Hijo de David! ¡Ten compasión de nosotros!'


Y de pronto, Jesús les salió al encuentro y las saludó: '¡Salve!'. Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y lo adoraron.


Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos los reprendieron.


Pero Jesús dijo: 'Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho conmigo una buena obra.


y, poniéndose detrás de él, a sus pies, y llorando, comenzó a bañárselos con lágrimas y con sus propios cabellos se los iba secando; luego los besaba y los ungía con el perfume.


Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe qué hace su señor; os he llamado amigos, porque todo lo que he oído de mi Padre os lo he dado a conocer.


En aquel momento llegaron sus discípulos y se quedaron sorprendidos de que estuviera hablando con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: '¿Qué es lo que deseas?' o '¿Qué estás hablando con ella?'.


Ella, llena de amargura, se puso a orar a Yahveh entre sollozos