con mil doscientos carros, sesenta mil jinetes y un ejército innumerable que vino con él de Egipto: libios, suquíes y etíopes.
2 Crónicas 16:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Los etíopes y los libios ¿no constituían un ejército numeroso con carros y jinetes en cantidad inmensa? No obstante, por haber confiado tú en Yahveh, él te los entregó en tus manos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. Biblia Nueva Traducción Viviente ¿No recuerdas lo que les pasó a los etíopes y a los libios y a su enorme ejército, junto con todos sus carros de guerra y los conductores? En ese tiempo, confiaste en el Señor, y él los entregó en tus manos. Biblia Católica (Latinoamericana) ¿Acaso los etíopes y los libios no formaban un ejército numeroso con carros e innumerables caballerías? Y, sin embargo, porque pusiste tu confianza en Yavé, él los entregó en tu mano. La Biblia Textual 3a Edicion ¿Acaso los etíopes y los libios no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en YHVH, Él los entregó en tu mano. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehová, Él los entregó en tus manos. |
con mil doscientos carros, sesenta mil jinetes y un ejército innumerable que vino con él de Egipto: libios, suquíes y etíopes.
Emprendieron la fuga los israelitas ante Judá y Dios los entregó en sus manos.
Así fueron humillados los israelitas en aquella ocasión, mientras que los hijos de Judá prevalecieron, porque se habían apoyado en Yahveh, Dios de sus padres.
Salió contra ellos Zéraj, el etíope, con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros, y avanzó hasta Maresá.
En aquel tiempo, Jananí, el vidente se presentó a Asá, rey de Judá, y le dijo: 'Por haberte apoyado en el rey de Aram y no haberte apoyado en Yahveh, tu Dios, se ha escapado de tus manos el ejército del rey de Aram.
Aunque los hombres que vinieron con el ejército de Aram eran pocos, Yahveh entregó en sus manos a un ejército mucho mayor, porque habían abandonado a Yahveh, Dios de sus padres; y así hicieron justicia con Joás.
que envía por el mar embajadores, en canoas de papiro sobre la faz de las aguas! Marchad, mensajeros ligeros, a la nación esbelta y bronceada, al pueblo temible ahora y siempre, a la nación vigorosa y dominante, cuya tierra atraviesan canales.
Eran su fuerza Etiopía y Egipto, gente sinnúmero. Put y los libios le ayudaban.