Enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios. Que tu aliento bondadoso me conduzca por una tierra llana.
1 Pedro 4:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 para vivir el resto de sus días no según las pasiones humanas, sino según la voluntad de Dios. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Biblia Nueva Traducción Viviente No pasarán el resto de la vida siguiendo sus propios deseos, sino que estarán ansiosos de hacer la voluntad de Dios. Biblia Católica (Latinoamericana) Por ello, entreguen lo que les queda de esta vida, no ya a las pasiones humanas, sino a la voluntad de Dios. La Biblia Textual 3a Edicion para no vivir ya el tiempo restante en la carne, en las pasiones de los hombres, sino en la voluntad de Dios. Biblia Reina Valera Gómez (2023) para que ya el tiempo que queda en la carne, viva, no en las concupiscencias de los hombres, sino en la voluntad de Dios. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Eso demostrará que han dejado de seguir sus malos deseos, y que dedicarán el resto de su vida a hacer lo que Dios quiere. |
Enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios. Que tu aliento bondadoso me conduzca por una tierra llana.
Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre'.
les dijo igualmente: 'Id también vosotros a mi viña y os daré lo que sea justo'.
¿Cuál de los dos cumplió la voluntad del padre?'. Responden: 'El segundo'. Díceles Jesús: 'Os aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que vosotros al reino de Dios.
No todo el que me dice: '¡Señor, Señor!', entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
El que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre'.
Porque de lo interior, del corazón de los hombres, proceden las malas intenciones, fornicaciones, robos, homicidios,
los cuales, no de sangre, ni de voluntad humana, ni de voluntad de varón, sino de Dios nacieron.
El que quiera cumplir la voluntad de él conocerá si mi doctrina es de Dios o si yo hablo por mi cuenta.
No os amoldéis a las normas del mundo presente, sino procurad transformaros por la renovación de la mente, a fin de que logréis discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo agradable, lo perfecto.
En efecto, ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo.
Así también vosotros consideraos, de una parte [que estáis] muertos al pecado; y de otra, vivos para Dios en Cristo Jesús.
¡Ni pensarlo! Quienes ya hemos muerto al pecado, ¿cómo hemos de seguir todavía viviendo en él?
Así, pues, hermanos míos, también vosotros quedasteis muertos para la ley por medio del cuerpo de Cristo, para pertenecer de hecho a otro: al resucitado de entre los muertos, de manera que demos frutos para Dios.
Y por todos murió, para que los que viven no vivan ya para sí mismos, sino para aquel que por ellos murió y fue resucitado.
entre los cuales también nosotros todos vivíamos entonces según las tendencias de nuestra carne, realizando los deseos de la carne y de la mente, y éramos, por naturaleza, hijos de ira, exactamente como los otros...
Esto es, por tanto, lo que os digo y os conjuro en el Señor: que no viváis ya como viven los gentiles, en la vacuidad de su mente,
no les sirváis sólo para ser vistos, como quienes buscan el agrado de los hombres, sino como esclavos de Cristo, que hacen la voluntad de Dios con toda el alma.
Por tanto, también nosotros, desde el día en que lo oímos, no cesamos de rogar por vosotros y de pedir que lleguéis a la plenitud en el conocimiento de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual,
pues habéis muerto, y vuestra vida está oculta, juntamente con Cristo, en Dios.
Saludos de Epafras, vuestro paisano, siervo de Cristo [Jesús], que siempre está luchando por vosotros en sus oraciones, para que permanezcáis en pie, perfectos y cabales en toda voluntad de Dios.
Dad gracias en toda ocasión; pues esto es lo que Dios desea de vosotros en Cristo Jesús.
os capacite con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando en nosotros lo que él quiere por medio de Jesucristo, a quien sea rendida gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Nos engendró por propia iniciativa, con palabra de verdad, para que fuéramos como primicias de su creación.
Como hijos obedientes, no os amoldéis a las pasiones que teníais cuando estabais en vuestra ignorancia;
Despojaos, pues, de toda maldad y de toda falsedad, de hipocresías, de envidias y de toda clase de maledicencias.
Y el mundo pasa; y sus deseos. Pero quien hace la voluntad de Dios permanece para siempre.