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Salmos 143:10 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios. Que tu aliento bondadoso me conduzca por una tierra llana.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Enséñame a que haga tu voluntad, ya que tú eres mi Dios; que tu buen espíritu me guíe por un terreno plano.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios, Tu buen Espíritu me guíe por tierra llana.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Bueno es tu Espíritu; guíame a tierra de rectitud.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

10 Tú eres mi Dios. ¡Enséñame a hacer lo que quieres que yo haga! ¡Permite que tu buen espíritu me lleve a hacer el bien!

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Salmos 143:10
36 Referencias Cruzadas  

Tú les diste tu espíritu bueno para hacerles discretos, no les retiraste de su boca tu maná, y para su sed agua les diste.


Tú, mi Dios, yo quiero darte gracias; mi Señor, yo quiero enaltecerte.


Bendito seas, Señor, enséñame tus leyes.


Encáuzame por la senda de tus leyes, que en ellas me complazco.


Observa si es errado mi camino y guíame por el camino de lo eterno.


Insolentes, me ocultan cepo y cuerdas, tienden redes al lado del camino, me ponen asechanzas. Selah


Del director. Sobre 'la cierva de la aurora'. Salmo. De David.


Él restaura mi aliento, por las veredas justas él me guía, en gracia de su nombre.


¿Quién es el temeroso del Señor? Él le enseña el camino que tiene que elegir.


lnstrúyeme, Señor, en tus caminos, ponme en la senda recta, pues tengo perseguidores.


Percibo el cuchicheo de la masa -terror de todas partes-, cuando traman, unidos contra mí, y proyectan darme muerte.


Salmo. De David. Estando en el desierto de Judá.


porque Yahveh volcó sobre vosotros un soplo de letargo, que encoló vuestros ojos, profetas, y cubrió vuestras cabezas, videntes.


Como ganado que baja al valle, el espíritu de Yahveh los llevaba al descanso. Así guiaste a tu pueblo, haciéndote un nombre glorioso.


naciones numerosas llegarán y dirán: 'Venid, subamos al monte de Yahveh, al templo del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y sigamos sus senderos'. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh.


Si la nube se detenía sobre la tienda dos días, un mes o un año, los israelitas permanecían acampados y no se movían. Cuando se alzaba, ellos levantaban el campamento.


y enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Y mirad: yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos'.


Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, él os lo enseñará todo, y os recordará cuanto os he dicho yo'


Que el Dios de la esperanza os colme de todo gozo y de paz en vuestra permanencia en la fe, a fin de que reboséis de esperanza por el poder del Espíritu Santo.


Os ruego, hermanos, por Jesucristo nuestro Señor y por amor del Espíritu, que luchéis juntamente commigo, dirigiendo a Dios oraciones por mí,


y la esperanza no decepciona, porque se ha derramado en nuestros corazones el amor de Dios por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado.


Porque la ley del Espíritu, dador de la vida en Cristo Jesús, me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.


De igual manera, también el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Porque no sabemos qué debemos pedir cuando oramos; sin embargo, el Espíritu mismo intercede con gemidos intraducibles en palabras.


Y no disgustéis al Espíritu Santo de Dios, en el cual fuisteis sellados para el día de la redención.


-pues el fruto de la luz consiste en toda clase de bondad y de justicia y de verdad-,


Pues el Espíritu que Dios nos dio no es de timidez sino de fortaleza, de amor y de autodominio.


os capacite con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando en nosotros lo que él quiere por medio de Jesucristo, a quien sea rendida gloria por los siglos de los siglos. Amén.


En cuanto a vosotros, la unción que de él recibisteis permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Y dado que su unción os enseña todas las cosas -y es verdad y no mentira-, permaneced en él tal como él os ha enseñado.


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