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1 Juan 3:18 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Hijitos, no amemos de palabra ni con la boca, sino con obra y de verdad.

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Biblia Reina Valera 1960

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Hijitos, no amemos con puras palabras y de labios para afuera, sino de verdad y con hechos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino con obra y de verdad.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Hijos míos, no debemos limitarnos a decir que amamos, sino que debemos demostrarlo por medio de lo que hacemos.

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Otras versiones



1 Juan 3:18
18 Referencias Cruzadas  

Prosiguió Yahveh: 'Mira, hay aquí un lugar junto a mí. Ponte de pie sobre la roca.


Se acercan a ti como a una asamblea popular y mi pueblo se sienta delante de ti; oyen tus palabras, pero no las cumplen, porque de boca muestran mucho afecto, pero su corazón va tras sus negocios.


porque ama a nuestro pueblo, y él nos ha edificado la sinagoga'.


Y por ellos me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados en la verdad.'


Sea el amor sin fingimiento. Aborreced lo malo. Estad firmemente adheridos a lo bueno.


Porque vosotros, hermanos, fuisteis llamados a la libertad. Solamente que esta libertad no dé pretexto a la carne; sino al contrario, poneos, por medio del amor, los unos al servicio de los otros.


sino que, profesando la verdad en amor, crezcamos en todos sentidos hacia él, que es la cabeza, Cristo,


ante Dios, nuestro Padre, recordamos la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la constancia de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo.


Una vez ya purificados con la sumisión a la verdad ordenada a un sincero amor fraterno, amaos de corazón y con sinceridad unos a otros.


Hijitos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, abogado tenemos ante el Padre: a Jesucristo, el justo.


Hijitos, que nadie os extravíe. El que practica la justicia es justo, como justo es él.


El Anciano, a la señora Electa y a sus hijos, a quienes amo en la verdad -y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad-;


El anciano, al querido Gayo, a quien amo en la verdad.