Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob desmayó, pues no les creía.
Hechos 9:41 - Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y él, dándole la mano, la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Biblia Nueva Traducción Viviente Él le dio la mano y la ayudó a levantarse. Después llamó a las viudas y a todos los creyentes, y la presentó viva. Biblia Católica (Latinoamericana) Ella abrió los ojos, reconoció a Pedro y se sentó. El le dio la mano y la ayudó a levantarse; luego llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva. La Biblia Textual 3a Edicion Y dándole la mano, la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Él le dio la mano y la levantó; llamó luego a los fieles y a las viudas y se la presentó vuelta a la vida. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Pedro le dio la mano para ayudarla a ponerse de pie; luego llamó a los seguidores de Jesús y a las viudas, y les presentó a Tabitá viva. |
Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob desmayó, pues no les creía.
Tomando luego Elías al niño, lo trajo de la cámara a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
La bendición del que estaba a punto de perecer venía sobre mí; y al corazón de la viuda hacía cantar de alegría.
Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sustenta; y el camino de los impíos trastorna.
Entonces vino Él, y tomándola de la mano la levantó; y al instante le dejó la fiebre, y ella les servía.
Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual también era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.
Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.
Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al instante fueron afirmados sus pies y tobillos;
Y en aquellos días, multiplicándose el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que sus viudas eran desatendidas en el ministerio cotidiano.
Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, de cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
Y aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.
Y la que en verdad es viuda y sola, confíe en Dios, y permanezca en súplicas y oraciones noche y día.