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Hechos 9:41 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

41 Y él, dándole la mano, la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

41 Él le dio la mano y la ayudó a levantarse. Después llamó a las viudas y a todos los creyentes, y la presentó viva.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

41 Ella abrió los ojos, reconoció a Pedro y se sentó. El le dio la mano y la ayudó a levantarse; luego llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.

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La Biblia Textual 3a Edicion

41 Y dándole la mano, la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

41 Él le dio la mano y la levantó; llamó luego a los fieles y a las viudas y se la presentó vuelta a la vida.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

41 Pedro le dio la mano para ayudarla a ponerse de pie; luego llamó a los seguidores de Jesús y a las viudas, y les presentó a Tabitá viva.

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Hechos 9:41
15 Referencias Cruzadas  

Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob desmayó, pues no les creía.


Tomando luego Elías al niño, lo trajo de la cámara a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.


Y dijo: Tómalo. Y él extendió su mano y lo tomó.


La bendición del que estaba a punto de perecer venía sobre mí; y al corazón de la viuda hacía cantar de alegría.


Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sustenta; y el camino de los impíos trastorna.


Entonces vino Él, y tomándola de la mano la levantó; y al instante le dejó la fiebre, y ella les servía.


Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual también era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.


Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.


Y trajeron al joven vivo, y fueron consolados no poco.


Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al instante fueron afirmados sus pies y tobillos;


Y en aquellos días, multiplicándose el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que sus viudas eran desatendidas en el ministerio cotidiano.


Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, de cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;


Y aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.


Honra a las viudas que en verdad son viudas.


Y la que en verdad es viuda y sola, confíe en Dios, y permanezca en súplicas y oraciones noche y día.


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