pero cuando fueron a enterrarla, solo encontraron el cráneo, los pies y las manos.
Isaías 14:20 - Biblia Nueva Traducción Viviente No te darán un entierro apropiado, porque destruiste a tu nación y masacraste a tu pueblo. Los descendientes de una persona tan malvada nunca más recibirán honra. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos. Biblia Católica (Latinoamericana) No tendrás la sepultura de los reyes, porque has desolado tu tierra y asesinado a tu pueblo: nadie, en adelante, se acordará de la descendencia de los malhechores. La Biblia Textual 3a Edicion No te unirás a ellos en la sepultura, Porque tú destruiste tu tierra y mataste a tu pueblo, Y la simiente de los malignos nunca jamás será nombrada. Biblia Serafín de Ausejo 1975 tú no tendrás sepultura junto a ellos, porque has destruido tu país, has degollado a tu pueblo. No se nombrará nunca más la ralea de los malvados. Biblia Reina Valera Gómez (2023) No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, y mataste a tu pueblo. La simiente de los malhechores nunca será nombrada. |
pero cuando fueron a enterrarla, solo encontraron el cráneo, los pies y las manos.
Desaparecerá de la tierra todo recuerdo de su existencia; nadie se acordará de sus nombres.
Que toda su descendencia muera; que el nombre de su familia quede borrado en la próxima generación.
Pues el Señor ama la justicia y nunca abandonará a los justos. Los mantendrá a salvo para siempre, pero los hijos de los perversos morirán.
Un hombre podría tener cien hijos y llegar a vivir muchos años. Pero si no encuentra satisfacción en la vida y ni siquiera recibe un entierro digno, sería mejor para él haber nacido muerto.
¡Qué nación tan pecadora, pueblo cargado con el peso de su culpa! Está lleno de gente malvada, hijos corruptos que han rechazado al Señor. Han despreciado al Santo de Israel y le han dado la espalda.
En su sabiduría, el Señor enviará una gran calamidad; no cambiará de parecer. Se levantará contra los malvados y contra quienes los ayudan.
Por eso el Señor no se complace en los jóvenes, ni tiene misericordia siquiera de las viudas y los huérfanos. Pues todos son unos hipócritas perversos, y todos ellos hablan necedades. Pero aun así no quedará satisfecho el enojo del Señor. Su puño sigue preparado para dar el golpe.