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Isaías 14:19 - Biblia Nueva Traducción Viviente

19 pero tú serás sacado de tu sepultura como una rama inútil. Como un cadáver pisoteado bajo los pies, serás arrojado a una fosa común con los que murieron en batalla. Descenderás al abismo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 pero tú has sido echado a la fosa común, como una basura que molesta, como un cadáver pisoteado, cubierto de gente masacrada, de degollados por la espada.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Pero tú eres echado de tu sepulcro como vástago abominable, Como ropaje de muertos pasados a espada, Precipitados al fondo de la fosa, como un cadáver pisoteado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 pero tú yaces arrojado, sin sepulcro, como tronco detestado, cubierto de muertos traspasados a espada, como cadáver hollado. Ellos bajaron a tumbas de piedra;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Pero tú has sido echado de tu sepulcro como vástago abominable, como ropa de muertos traspasados a espada, que descienden a las piedras de la fosa, como cadáver pisoteado.

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Isaías 14:19
17 Referencias Cruzadas  

Dale el siguiente mensaje: “Esto dice el Señor: ‘¿No te bastó con matar a Nabot? ¿También tienes que robarle? Por lo que has hecho, ¡los perros lamerán tu sangre en el mismo lugar donde lamieron la sangre de Nabot!’”».


»A los miembros de la familia de Acab que mueran en la ciudad, se los comerán los perros, y a los que mueran en el campo se los comerán los buitres.


Luego Jehú le dijo a su oficial, Bidcar: «Arrójenlo en la parcela que perteneció a Nabot de Jezreel. ¿Recuerdas cuando tú y yo íbamos a caballo detrás de su padre, Acab? El Señor declaró este mensaje en su contra cuando dijo:


El que sea capturado será destruido, atravesado con una espada.


»Los reyes de las naciones yacen en gloria majestuosa, cada cual en su propia tumba,


Sus muertos quedarán sin sepultura, y el hedor de los cuerpos podridos llenará la tierra; de los montes fluirá su sangre.


Por eso el enojo del Señor arde contra su pueblo y ha levantado el puño para aplastarlo. Los montes tiemblan y los cadáveres de su pueblo están tirados por las calles como basura. Pero aun así, el enojo del Señor no está satisfecho. ¡Su puño todavía está listo para asestar el golpe!


Tanto el grande como el humilde morirán en esta tierra. Nadie los enterrará ni se lamentará por ellos. Sus amigos no se cortarán la piel ni se afeitarán la cabeza en señal de tristeza.


Será enterrado como un burro muerto: ¡arrastrado fuera de Jerusalén y arrojado fuera de las puertas!


En cuanto entraron a la ciudad, Ismael y sus hombres los mataron a todos, menos a diez, y echaron sus cuerpos en una cisterna.


La cisterna donde Ismael echó los cuerpos de los hombres que asesinó era grande, cavada por órdenes del rey Asa cuando fortificó Mizpa para protegerse de Baasa, rey de Israel. Así que, Ismael, hijo de Netanías, la llenó de cadáveres.


Caerán muertos en la tierra de los babilonios, acuchillados en sus calles.


Sus tumbas están en lo más hondo de la fosa, rodeadas por las de sus aliados. Antes infundían terror en el corazón de muchos por todas partes, ahora fueron masacrados a espada.


No fueron enterrados con honores, como sus héroes caídos, quienes descendieron a la tumba con sus armas: con el cuerpo cubierto por su escudo y con la espada debajo de la cabeza. Ellos cargan con la culpa porque en vida aterrorizaban a todos.


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