y bendito sea el Di-s Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!'Y diole Abram el diezmo de todo.
Levítico 27:30 - La Torah El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Adonai; es cosa sagrada de Adonai. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Biblia Nueva Traducción Viviente »La décima parte de los productos de la tierra, ya sea grano de los campos o fruto de los árboles, le pertenece al Señor y debe ser apartada, es santa para el Señor. Biblia Católica (Latinoamericana) El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas como de los frutos de los árboles, es de Yavé, es cosa sagrada para él;' La Biblia Textual 3a Edicion Todo el diezmo de la tierra, así de la simiente del suelo como del fruto de los árboles, ya es de YHVH. Ya está consagrado a YHVH. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Todo diezmo de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como del fruto de los árboles, pertenece a Yahveh; es cosa consagrada a Yahveh. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y todos los diezmos de la tierra, así de la semilla de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová son; es cosa consagrada a Jehová. |
y bendito sea el Di-s Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!'Y diole Abram el diezmo de todo.
y esta piedra que he erigido como estela será Casa de Di-s; y de todo lo que me dieres, te pagaré el diezmo.'
y luego, cuando la cosecha, daréis el quinto a Faraón y las otras cuatro partes serán para vosotros, para siembra del campo, y para alimento vuestro y de vuestros familiares, para alimento de vuestras criaturas.'
Y José les impuso por norma, vigente hasta la fecha respecto a todo el agro egipcio, dar el quinto a Faraón. Tan sólo el territorio de los sacerdotes no pasó a ser de Faraón.
Ningún ser humano consagrado como anatema podrá ser rescatado; deberá morir.
Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor.
comerá una porción igual a la de ellos, aparte lo que obtenga por la venta de sus bienes patrimoniales.
El tercer año, el año del diezmo, cuando hayas acabado de apartar el diezmo de toda tu cosecha y se lo hayas dado al levita, al forastero, a la viuda y al huérfano, para que coman de ello en tus ciudades hasta saciarse,