pues Adonai había cerrado absolutamente toda matriz de casa de Abimélek, por lo de Sara, la mujer de Abraham.
Génesis 20:6 - La Torah Y le dijo Di-s en el sueño: 'Ya sé yo también que con corazón íntegro has procedido, como que yo mismo te he estorbado de faltar contra mí. Por eso no te he dejado tocarla. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. Biblia Nueva Traducción Viviente En el sueño, Dios respondió: —Sí, yo sé que tú eres inocente. Por eso no permití que pecaras contra mí ni dejé que la tocaras. Biblia Católica (Latinoamericana) Dios le dijo: 'Yo sé que lo hiciste con corazón sencillo y por eso te he librado de pecar contra mí, y no he permitido que la tocases. La Biblia Textual 3a Edicion Y ’Elohim le dijo en el sueño: También Yo sé que con integridad de tu corazón has hecho esto, y Yo también te retuve de pecar contra mí, por eso no te permití tocarla. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Díjole Dios en el sueño: 'Yo también sé que con sencillez de tu corazón has hecho esto, y he sido también yo el que te ha impedido que pecaras contra mí; por eso no te permití que la tocaras. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. |
pues Adonai había cerrado absolutamente toda matriz de casa de Abimélek, por lo de Sara, la mujer de Abraham.
Entonces Abimélek ordenó a todo el pueblo: 'Quien tocare a este hombre o a su mujer, morirá sin remedio.'
Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Di-s: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.'
Pero aquella noche vino Di-s en sueños a Labán el arameo y le dijo: 'Guárdate de hablar nada con Jacob, ni bueno ni malo.'
pero vuestro padre ha trapaceado conmigo y ha cambiado mi retribución una docena de veces, si bien Di-s no le ha dejado perjudicarme.
Partieron, pues, y un pánico divino cayó sobre las ciudades de sus contornos; así no persiguieron a los hijos de Jacob.
¿No es él mayor que y o en esta casa? Y sin embargo, no me ha vedado absolutamente nada más que a ti misma, por cuanto eres su mujer. ¿Cómo entonces voy a hacer este mal tan grande, pecando contra Di-s?'
Pues cuando yo expulse a los pueblos delante de ti y ensanche tus fronteras, nadie codiciará tu tierra cuando tres veces al año subas a presentarte ante Adonai, tu Di-s.
Da esta orden a Aarón y a sus hijos: Esta es la ley del holocausto. (Este es el holocausto que estará sobre el fuego encendido, sobre el altar, toda la noche hasta la mañana, y que el fuego del altar mantendrá encendido.)