(Roca).
El principal puerto marítimo fenicio; se ha identificado con el moderno es-Sur, situado a unos 50 Km. al N. del monte Carmelo y a unos 35 Km. al SSO. de Sidón. (GRABADO, vol. 2, pág. 531). Tiro era una ciudad antigua (Isaías 23:1, 7), pero no se sabe exactamente cuándo fundaron la colonia los sidonios. Se la menciona por primera vez después de la conquista de la Tierra Prometida en el año 1467 a. E.C., y en aquel tiempo era una ciudad fortificada. Esta mención de Tiro se hizo en conexión con los límites del territorio tribal de Aser. Desde el comienzo y durante toda su historia, parece ser que Tiro permaneció fuera de los límites de Israel como población vecina independiente. (Josué 19:24, 29). (2 Samuel 24:7) «Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba».
Tiro e Israel mantuvieron relaciones amistosas en ciertas épocas, notablemente durante los reinados de David y Salomón. Diestros trabajadores tirios colaboraron en la construcción del palacio real de David con madera de cedro que envió Hiram, el rey de Tiro. (2 Samuel 5:11) «También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David». (1 Crónicas 14:1) «Hiram rey de Tiro envió a David embajadores, y madera de cedro, y albañiles y carpinteros, para que le edificasen una casa». Los tirios también le suministraron a David cedros que posteriormente se utilizaron en la construcción del templo. (1 Crónicas 22:1-4).
Tras la muerte de David, el rey Hiram de Tiro le proporcionó a Salomón materiales y ayuda para la construcción del templo y de otros edificios gubernamentales. (1 Reyes 5:1-10). (1 Reyes 7:1-8). (2 Crónicas 2:3-14). El hijo de un obrero tirio que trabajaba el cobre y de una mujer israelita trabajó en la construcción del templo por ser un hábil artesano. (1 Reyes 7:13, 14). (2 Crónicas 2:13, 14). Se pagó a los tirios por su ayuda con trigo, cebada, aceite y vino. (1 Reyes 5:11, 12). (2 Crónicas 2:15) «Ahora, pues, envíe mi señor a sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que ha dicho». Además, Salomón le dio al rey de Tiro veinte ciudades, aunque al monarca tirio no le agradó mucho el regalo. (1 Reyes 9:10-13).
Con el tiempo, Tiro se convirtió en una de las grandes potencias marítimas del mundo antiguo, y tanto sus marineros como su flota comercial de naves de “Tarsis” eran famosos por sus viajes a lugares lejanos. Salomón y el rey de Tiro cooperaron en una empresa naviera para importar oro de Ofir y otros artículos de valor. (1 Reyes 9:26-28). (1 Reyes 10:11, 22). (2 Crónicas 9:21) «Porque la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram, y cada tres años solían venir las naves de Tarsis, y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales».
En todos los tratos que los tirios tuvieron con Israel, no hay ningún indicio de que se interesasen como pueblo en la adoración de Jehová; mantenían una relación principalmente comercial. Eran de raza cananea, y la religión que practicaban era una forma de baalismo, con Melqart y Astarté (Astoret) como sus principales deidades. Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios (y de Tiro), se casó con Acab, el rey del reino septentrional de Israel. Fue infame la determinación de Jezabel por aniquilar la adoración de Jehová. (1 Reyes 16:29, 31). (1 Reyes 18:4, 13, 19).
Condenada por Dios. Sin embargo, Tiro no llegó a estar bajo la firme condenación divina debido a la iniquidad personal de Jezabel y de su hija Atalía. Tiro creció hasta hacerse muy grande a expensas de otros pueblos, entre ellos Israel. Manufacturaba objetos de metal, artículos de vidrio y tintes de color púrpura; era un centro de comercio para las caravanas por vía terrestre y un gran almacén de importación y exportación. Junto con este crecimiento industrial y comercial vinieron riquezas, presunción y orgullo. Sus mercaderes y comerciantes se jactaban de ser príncipes y los honorables de la Tierra. (Isaías 23:8) «¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?». Con el tiempo, Tiro también manifestó una actitud de oposición a Jehová y conspiró junto con las naciones vecinas contra el pueblo de Dios. (Salmos 83:2-8). De modo que fue su atrevido desafío a Jehová lo que finalmente le acarreó un juicio adverso, con su consecuente caída y destrucción.
En la última parte del siglo IX a. E.C., Jehová se fijó en la actitud arrogante de Tiro. Por lo tanto, le advirtió que por haber robado a su pueblo el oro, la plata y muchas cosas deseables, y haber utilizado todo esto para hermosear sus templos, se la iba a pagar con la misma moneda. También habría un ajuste de cuentas con Tiro por haber vendido al pueblo de Dios en esclavitud. (Joel 3:4-8). (Amós 1:9, 10).
Posteriormente, el profeta Isaías registró una nueva declaración formal contra Tiro, que indicaba que se la olvidaría durante “setenta años”. (Isaías 23:1-18). Años después, el profeta Jeremías incluyó a Tiro entre las naciones escogidas para beber el vino de la cólera de Jehová. (Jeremías 25:8-17, 22, 27). (Jeremías 27:2-7). (Jeremías 47:2-4). Como las naciones mencionadas en la profecía de Jeremías tenían que “servir al rey de Babilonia setenta años” (Jeremías 25:8-11), esto parece indicar que tanto la profecía de Isaías como la de Jeremías estaban relacionadas con la campaña de Nabucodonosor contra Tiro.
Además, por medio de Ezequiel, contemporáneo de Jeremías, Jehová señaló a la calamidad que sufriría Tiro a manos de Nabucodonosor. (Ezequiel 26:1) «Aconteció en el undécimo año, en el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciend». (Ezequiel 28:19) «Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser». Aunque Tiro había sido como una bonita nave que tenía velas de diversos colores, coberturas para la cubierta y una proa con incrustaciones de marfil, se hundiría en alta mar. (Ezequiel 27:3-36). El “rey” de Tiro (al parecer la línea de gobernantes tirios) se jactó altivamente: “Yo soy un dios. En el asiento de dios me he sentado”. Pero, por su irreverencia, tendría que ser derribado y destruido por fuego. (Ezequiel 28:2-19).
Destrucción de la ciudad. Durante el largo sitio de Nabucodonosor contra Tiro, las cabezas de sus soldados ‘quedaron calvas’ por el rozamiento de sus yelmos, y sus hombros se ‘pelaron por frotación’ de cargar los materiales utilizados en la construcción de obras de asedio. Como Nabucodonosor no recibió ningún “salario” por ser el instrumento divino al ejecutar juicio sobre Tiro, Jehová prometió compensarle con la riqueza de Egipto. (Ezequiel 29:17-20). Según el historiador judío Josefo, el sitio duró trece años (Contra Apión, libro I, sec. 21), y fue muy costoso para los babilonios. La historia no da detalles, pero la pérdida en vidas y propiedades que sufrieron los tirios a manos de Nabucodonosor tiene que haber sido grande. (Ezequiel 26:7-12).
No obstante, cuando los israelitas regresaron del exilio en Babilonia, los tirios pudieron ayudarlos suministrándoles madera de cedro del Líbano para un segundo templo, y reanudaron su comercio con la ciudad reedificada de Jerusalén. (Esdras 3:7) «Y dieron dinero a los albañiles y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajesen madera de cedro desde el Líbano por mar a Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto». (Nehemías 13:16) «También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén».
Aunque el enfrentamiento de Tiro con Nabucodonosor fue grave, no tenía que ser el fin completo de Tiro. Una declaración formal profética pronunciada posteriormente indicó que, si bien Tiro edificaría un antemural y amontonaría plata y oro, Jehová mismo la destruiría por completo. (Zacarías 9:3, 4).
La profecía de Zacarías se cumplió casi doscientos años después de pronunciarse. En el año 332 a. E.C., Alejandro Magno hizo marchar a su ejército a través de Asia Menor, y al avanzar hacia el S., se detuvo por suficiente tiempo como para poner sitio a Tiro. Cuando la ciudad se negó a abrir sus puertas, Alejandro, encolerizado, hizo que su ejército ‘raspase’ las ruinas de la ciudad que había estado en tierra firme y las arrojase al mar, y de este modo construyó un terraplén hasta la ciudad que estaba en la isla, todo ello en cumplimiento de la profecía. (Ezequiel 26:4) «Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; y barreré de ella hasta su polvo, y la dejaré como una peña lisa». GRABADO, vol. 2, pág. 531. Mientras sus fuerzas navales mantenían atrapadas a las naves tirias en el puerto, Alejandro se puso a construir las torres de asedio más altas que jamás se habían utilizado en las guerras antiguas. Finalmente, después de siete meses, se abrió brecha en los muros, que eran de 46 m. de altura. Además de los 8.000 militares muertos en batalla, se dio muerte como represalia a 2.000 cabecillas, y 30.000 habitantes de Tiro fueron vendidos como esclavos.
Mencionada en las Escrituras Griegas. A pesar de que Alejandro arrasó por completo la ciudad, fue reedificada durante el período seléucida, y en el siglo I E.C. era un importante puerto de escala en el Mediterráneo. Durante el extenso ministerio de Jesús en Galilea, varias personas de Tiro, Sidón y sus alrededores acudieron a oír su mensaje y a que las curara de sus enfermedades. (Marcos 3:8-10). (Lucas 6:17-19). Unos meses más tarde, Jesús visitó personalmente la región de Tiro y sus alrededores, y en esa ocasión curó a la hija endemoniada de una mujer sirofenicia. (Mateo 15:21-29). (Marcos 7:24-31). Jesús comentó que si hubiese realizado en Tiro y Sidón las obras poderosas que hizo en Corazín y Betsaida, sus habitantes paganos hubieran respondido mejor que aquellos judíos. (Mateo 11:20-22). (Lucas 10:13, 14).
[Fotografía en la página 1135]
Moneda antigua con el nombre de Tiro
EN LA HISTORIA de Tiro hallamos un ejemplo sobresaliente del cumplimiento de la profecía bíblica. Primero cayó la ciudad continental y más tarde le tocó el turno a la insular. Ambos sucesos ya se habían predicho.
En la época de David y Salomón las relaciones entre Tiro e Israel eran buenas (1 Crónicas 14:1) «Hiram rey de Tiro envió a David embajadores, y madera de cedro, y albañiles y carpinteros, para que le edificasen una casa». (1 Reyes 9:10, 11), pero los tirios adoraban a Melqart y Astarté. Tiro se dedicaba al comercio, y su prosperidad la volvió orgullosa y desafiante para con Jehová. Por eso, los profetas de Jehová predijeron su ruina.
Nabucodonosor II sitió la ciudad. Desde una óptica estrictamente militar, era inútil mantener el asedio durante muchos años, pero Nabucodonosor persistió hasta que Tiro cayó trece años después, y así cumplió la profecía bíblica que decía que él sería el conquistador. (Ezequiel 26:7-12).
Más tarde Zacarías predijo de nuevo la destrucción de Tiro, aunque en este caso se trataba de la ciudad insular. Alejandro Magno utilizó las ruinas de la ciudad continental para hacer un terraplén y llegar hasta ella, y además levantó enormes torres de asedio. Por eso, a pesar de que la altura de las murallas de Tiro era de 46 m., la profecía se cumplió. (Zacarías 9:3, 4). (Ezequiel 26:4, 12).
[Fotografía en la página 531]
Vista aérea de Tiro. En la actualidad el terraplén se ha convertido en un istmo
[Fotografía en la página 532]
Cedros del Líbano. Hiram, el rey de Tiro, proporcionó madera de cedro para la construcción del templo de Jerusalén
[Fotografía en la página 532]
Maqueta de un tipo de embarcación comercial que probablemente se usaba en la antigua Tiro
[Fotografía en la página 532]
Moneda con la efigie de Melqart, uno de los dioses de la antigua Tiro
[Fotografía en la página 532]
Mercancías de la antigua Tiro: marfil, aceite, metales preciosos, madera y tela teñida de púrpura rojiza
[Mapa en la página 531]
(Véase la publicación para ver el texto completo)
Litoral en la actualidad
TIRO
Terraplén
Tierra firme
Famosa ciudad portuaria de los fenicios, en la costa mediterránea de lo que hoy es el Líbano. T. mantuvo por muchos años una rivalidad con Sidón, y obtuvo la preeminencia por el año 1200 a.C. •Hiram rey de T., fue amigo de David (Joel 3:6) «y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra».
Atacada por los asirios, fue tomada por •Sargón y dominada por varios reyes asirios hasta que el caldeo •Nabucodonosor la tomó tras un asedio de trece años, cosa que fue profetizada por Jeremías y Ezequiel (Ezequiel 27:31-36). Alejandro Magno marchó sobre T. en el año 332 a.C., y la sitió. Pudo tomarla después de siete meses, destruyendo la ciudad de tierra firme y con los escombros construyó un dique hasta llegar a la ciudad en el islote y matar o esclavizar a sus habitantes. Después de reconstruida, tuvo reinados autónomos bajo la soberanía de los Ptolomeos y luego los Seléucidas, hasta obtener su independencia en el 126 a.C.
Señor Jesús visitó los alrededores de T. (Hechos 21:2-7).
tip, CIUD ver, BAAL, DIVINIDADES PAGANAS sit, a1, 335, 109 vet,=«roca». Ciudad fenicia cuyo origen se pierde en la más remota antigüedad (Isaías 23:5-18). Según los datos bíblicos, la fundación de Tiro es posterior a la de Sidón, aunque la sobrepasó en importancia. Un texto de Herodoto permite situar la fundación de Tiro alrededor del año 2750 a.C. . Los historiadores y geógrafos de la antigüedad afirman que la ciudad antigua se hallaba sobre el continente. Para protegerse contra los invasores, fue trasladada a una isla rocosa separada de la ciudad antigua por un brazo de mar. De ahí proviene el nombre de Tiro: roca. Los autores antiguos hacen frecuentemente alusión a su posición en medio de las aguas (Éxodo 26:17) «Dos espigas tendrá cada tabla, para unirlas una con otra; así harás todas las tablas del tabernáculo». La ciudad continental recibió entonces el nombre de Palaetyrus: la antigua Tiro. Los textos sagrados que mencionan simultáneamente a Tiro y a Sidón sitúan a Tiro antes que a su rival; Israel se hallaba más cercana a Tiro que a Sidón, y Tiro no dejaba de cobrar más y más importancia. Era ya una ciudad fuerte en tiempos de Josué (Josué 19:29) «De allí este límite tuerce hacia Ramá, y hasta la ciudad fortificada de Tiro, y gira hacia Hosa, y sale al mar desde el territorio de Aczib». situada en la frontera con Aser. No fue asignada a ninguna tribu de Israel. Hiram, también llamado Huram, rey de Tiro, mantuvo relaciones amistosas con David y Salomón. Suministró materiales para la construcción del palacio de David (2 Samuel 5:11) «También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David». (1 Reyes 5:1) «Hiram rey de Tiro envió también sus siervos a Salomón, luego que oyó que lo habían ungido por rey en lugar de su padre; porque Hiram siempre había amado a David». (1 Crónicas 14:1) «Hiram rey de Tiro envió a David embajadores, y madera de cedro, y albañiles y carpinteros, para que le edificasen una casa». también para la construcción del Templo de Salomón y otros edificios (1 Reyes 9:10-14). (2 Crónicas 2:3-16). Un artesano fundidor muy diestro, también llamado Hiram, hijo de madre israelita y de padre tirio, llevó a cabo los trabajos de arte del Templo (1 Reyes 7:13) «Y envió el rey Salomón, e hizo venir de Tiro a Hiram».
Los tirios, nación pacífica, fabricaban tinturas de púrpura, objetos de metal y de vidrio, y se enriquecían con el comercio marítimo con los pueblos más alejados (1 Reyes 9:28) «los cuales fueron a Ofir y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomón». Los mercaderes tirios eran comparables a príncipes (Isaías 23:8) «¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?». En el siglo IX a.C., una colonia de tirios fundó Cartago, que durante mucho tiempo rivalizó con Roma. A pesar de su pacífico espíritu, Tiro sufrió los rigores de la guerra. Hacia el año 724 a.C., Salmansar V, rey de Asiria, recibió la sumisión de la ciudad continental y asedió la marítima. Murió en el año 722 sin haber podido apoderarse de ella (Hechos 9:14) «y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre». Su sucesor, Sargón, logró tomarla. En esta época ya no había relaciones amistosas entre Tiro e Israel. La impía Jezabel, mujer de Et-baal, rey de Tiro, se había casado con Acab, rey de Israel. Hizo todo lo que estaba en su mano para introducir en Israel el corrompido paganismo de su patria (1 Reyes 16:31-33). (1 Reyes 18:4) «Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua». (1 Reyes 18:19) «Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel». véanse BAAL, DIVINIDADES PAGANAS), y fue muerta por orden de Jehú, que hizo además exterminar a toda su descendencia (2 Reyes 9:30-37). (2 Reyes 14). (2 Reyes 10:1-14). Por otra parte, los profetas acusan a Tiro de haber entregado israelitas a los edomitas (Amós 1:9) «Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom, y no se acordaron del pacto de hermanos». haber robado sus bienes, y vendido a israelitas como esclavos a los griegos (Joel 3:5) «Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos». Esar-hadón asedió Tiro, y la hizo tributaria. En el año 664 a.C. se sometió a Assurbanipal. Un siglo más tarde, los prósperos mercaderes tirios comerciaban con todas las regiones del mundo conocido (Éxodo 27). Jeremías profetizó que Nabucodonosor, rey de Babilonia, se apoderaría de Tiro (Jeremías 27:1-11). El profeta Ezequiel lanzó una célebre profecía contra Tiro (Ezequiel 26:1) «Aconteció en el undécimo año, en el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo». (Ezequiel 28:19) «Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser». (Éxodo 29:18-20). Estas predicciones de Jeremías y de Ezequiel tienen que ver especialmente con el asedio de Tiro por parte de Nabucodonosor, que duró trece años, del 585 al 573 a.C. . Se desconoce si Nabucodonosor se apoderó realmente de las dos ciudades. Posiblemente sí logró apoderarse de la marítima (Isaías 26). pero sólo después que los tirios hubieran puesto a salvo sus riquezas por mar (Ezequiel 29:18-20). En el año 332 a.C., después de un asedio de siete meses, la ciudad insular cayó en poder de Alejandro Magno, que construyó un dique uniendo la ciudad con tierra. La ciudad continental desapareció totalmente, por cuanto todas sus ruinas fueron usadas para la construcción de este dique. La ciudad insular se recuperó después de esta conquista, y es mencionada posteriormente como «ciudad libre» en diversas obras de tiempos posteriores.
El Señor Jesús fue una vez a los territorios de Tiro y Sidón (Mateo 15:21-28). (Marcos 7:24-31). cuyos habitantes buscaron beneficiarse varias veces de Su ministerio (Marcos 3:8) «de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él». (Lucas 6:17) «Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades». Jesús afirmó que las ciudades paganas eran menos culpables que las localidades galileas, que habían tenido tantas ocasiones de oír Su predicación y de ver Sus milagros (Mateo 11:21) «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza». (Lucas 10:13) «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido». En Tiro surgió una comunidad cristiana, que fue visitada por Pablo (Hechos 21:3-6). El célebre Orígenes, que murió hacia el año 254 d.C., fue sepultado en la basílica cristiana de Tiro. En el año 323, Eusebio, historiador de la iglesia y obispo de Cesarea, pronunció el sermón de consagración de la nueva gran basílica erigida por el obispo Paulino.
Los musulmanes se apoderaron de Tiro en el año 638; los Cruzados, en 1124. El emperador Barbarroja fue sepultado allí. Cuando los Cruzados perdieron la ciudad, apenas si quedó otra cosa que piedras sueltas, que sirvieron para las construcciones de Beirut, Acre y Jafa. Tiro poseía dos puertos: uno al noreste de la isla, llamado sidonio porque miraba hacia Sidón; el otro, al sur, se llamaba puerto egipcio. El espigón construido por Alejandro continúa existiendo. Mide alrededor de 800 m. La mayor parte de las ruinas, incluyendo las de la catedral, datan de la época de las Cruzadas. Un acueducto llevaba agua del continente a la Tiro insular, procedente de las fuentes de Ras-el-Aîn. Las profecías de Jeremías y de Ezequiel acerca de Tiro se cumplieron. El emplazamiento de la antigua ciudad está deshabitado. El espigón de Alejandro y la acumulación de arenas han transformado la primitiva isla en una península. Hay una pequeña localidad que lleva el nombre árabe de Sour, que se levanta en la unión de la isla con el istmo. Palaetyrus, la ciudad continental, ha desaparecido casi enteramente. Apenas si quedan algunos hipogeos. El monumento que lleva el nombre de Hiram, aunque es muy antiguo, no es, seguramente, el sepulcro del soberano contemporáneo de Salomón.
(heb., tsor, una roca; gr., Tyros). Puerto fenicio al sur de Sidón y al norte de Carmelo. Isaías (2 Samuel 24:7) «Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba».
Tiro emerge nuevamente en la historia con el nombre de Hiram, amigo de David (2 Samuel 5:11) «También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David». La muerte de Hiram fue seguida por problemas de dinastía. Un tal Etbaal surgió triunfante después del asesinato de su hermano.
La hija de Etbaal, Jezabel, llegó a ser la notoria reina de Acab (1 Reyes 16:31) «Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró». Nuevos problemas después de la muerte de Etbaal condujeron a la emigración de Elisa, la Dido de la Eneida IV de Virgilio y a la fundación de Cartago.
Durante los 200 años de la agresión asiria Tiro sufrió con el resto del Medio Oriente pero, debido a la fuerza de su posición y a su poder marítimo, mantuvo cierta medida de independencia durante gran parte de la difícil época. Se libró de Nínive una generación antes de la caída del último baluarte de Asiria (606 a. de J.C.). Estos fueron los años más grandes de la gloria tiria. El relato de Ezequiel (Ezequiel 27-28), aunque colocado en un contexto de acusación y profecía de ruina, presenta un cuadro vívido del poder y riqueza del gran puerto de intercambio. Eventualmente, la ruina llegó. Babilonia siguió a Asiria y, aun cuando al parecer Tiro resistió exitosamente el largo sitio de Nabucodonosor, el desgaste de su resistencia a Babilonia y el daño a su comercio empobrecieron la ciudad. Cayó por un breve tiempo bajo el poder de Egipto y luego llegó a ser una dependencia de Babilonia, posición que retuvo hasta que ésta cayó ante Persia. (Ezequiel 47:10) « Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande».
ciudad fenicia, sobre una isla rocosa (de ahí sin duda su nombre; cf. (Ezequiel 26:4) «Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; y barreré de ella hasta su polvo, y la dejaré como una peña lisa». Situada en la costa oriental del Mediterráneo (cf. lám. XXXII y fig. 134). Sobre la costa misma se asentaba Usu (gr.: Palaiotyrus). La ciudad es mencionada también en textos egipcios, asirios y ugaríticos (sr). Tiro era entonces una ciudad importante: navegación (dos puertos), industria de metales, tejidos, colorantes y cristal. Las relaciones con Israel fueron al principio amistosas.
(heb., tsor, una roca; gr., Tyros). Puerto fenicio al sur de Sidón y al norte de Carmelo. Isaías (Isaías 23:2) «Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que pasando el mar te abastecían». (Isaías 23:12) «Y dijo: No te alegrarás más, oh oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun allí no tendrás reposo». Implica que Tiro era una colonia de Sidón. Josué asignó Tiro a Aser, pero muy probablemente la ciudad no fue ocupada (Josué 19:29) «De allí este límite tuerce hacia Ramá, y hasta la ciudad fortificada de Tiro, y gira hacia Hosa, y sale al mar desde el territorio de Aczib». (2 Samuel 24:7) «Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba».
Tiro emerge nuevamente en la historia con el nombre de Hiram, amigo de David (2 Samuel 5:11) «También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David». La muerte de Hiram fue seguida por problemas de dinastía. Un tal Etbaal surgió triunfante después del asesinato de su hermano.
La hija de Etbaal, Jezabel, llegó a ser la notoria reina de Acab (1 Reyes 16:31) «Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró». Nuevos problemas después de la muerte de Etbaal condujeron a la emigración de Elisa, la Dido de la Eneida IV de Virgilio y a la fundación de Cartago.
Durante los 200 años de la agresión asiria Tiro sufrió con el resto del Medio Oriente pero, debido a la fuerza de su posición y a su poder marítimo, mantuvo cierta medida de independencia durante gran parte de la difícil época.
Se libró de Nínive una generación antes de la caída del último baluarte de Asiria (606 a. de J.C.). Estos fueron los años más grandes de la gloria tiria. El relato de Ezequiel (Ezequiel 27:28) «Al estrépito de las voces de tus marineros temblarán las costas». Aunque colocado en un contexto de acusación y profecía de ruina, presenta un cuadro vívido del poder y riqueza del gran puerto de intercambio. Eventualmente, la ruina llegó.
Babilonia siguió a Asiria y, aun cuando al parecer Tiro resistió exitosamente el largo sitio de Nabucodonosor, el desgaste de su resistencia a Babilonia y el daño a su comercio empobrecieron la ciudad. Cayó por un breve tiempo bajo el poder de Egipto y luego llegó a ser una dependencia de Babilonia, posición que retuvo hasta que ésta cayó ante Persia. (Esdras 3:7) «Y dieron dinero a los albañiles y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajesen madera de cedro desde el Líbano por mar a Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto». Contiene una orden de Ciro II a Tiro a que proporcione cedro para la restauración del templo en Jerusalén.
Cambises II reclutó una flota tiria contra Egipto, y naves tirias lucharon del lado de Persia contra los griegos en Salamis. En 332 a. de J.C., en el curso de sus conquistas en el Oriente, Alejandro apareció frente a Tiro.
El baluarte de la isla cerró sus puertas, y Alejandro se vio forzado a edificar un terraplén. Después de largos meses de frustración, tomó la ciudad mediante un costoso asalto. Tiro fue quebrantada y el terraplén aún subsiste, pero ahora como un lugar, como Ezequiel había predicho, en el cual los pescadores ponen a secar sus redes (Ezequiel 26:5) «Tendedero de redes será en medio del mar, porque yo he hablado, dice Jehová el Señor; y será saqueada por las naciones». (Ezequiel 26:14) «Y te pondré como una peña lisa; tendedero de redes serás, y nunca más serás edificada; porque yo Jehová he hablado, dice Jehová el Señor». (Ezequiel 47:10) «Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande».
TYRE.
Tiro (heb. Tsôr, 'roca'; fen. y ugar. Tsr; ac. Tsurru; egip. D3yr; gr. Túros). Importante puerto fenicio de la antigüedad, ubicado a 37 km al sur de Sidón. La ciudad se fundó al principio en el continente, y la isla adyacente de la costa se usó sólo para las instalaciones portuarias. El nombre de ésta aparece como Ushu en las inscripciones cuneiformes; los griegos la llamaron Palaityros. A menudo la población de Tiro buscó refugio en la isla rocosa (de unas 57 ha de superficie), y con el tiempo ésta llegó a ser el lugar definitivo de su residencia. Mapa VI, B-3. El origen de Tiro es desconocido. Aunque se la consideraba una ciudad muy antigua (), parece que Sidón era más importante al principio, puesto que se la menciona en los registros bíblicos más antiguos sin Tiro (; 49:13). Cuando Herodoto la visitó (c 450 a.C.), los sacerdotes de Melcart le dijeron que su ciudad tenía 2.300 años, pero esto debe de haber sido una tradición sin fundamento. Figura por 1a vez en los registros egipcios (los Textos de Execración*) del s XIX a.C., y más tarde en las Cartas de Amarna,* que revelan que su rey Abimilki era vasallo de Egipto, así como lo eran todos los príncipes de Siria y Palestina en el s XIV a.C. Poco después recuperó su independencia, pero más tarde la volvió a conquistar el faraón Seti I; pero Egipto la perdió de nuevo, quizá durante el reinado de Ramsés II. Para los autores bíblicos era conocida como una fortaleza desde los días de Josué, y de allí en adelante (; ). No se la asignó a tribu alguna, y nunca perteneció a Israel. Hiram, el rey de Tiro, mantuvo relaciones amistosas con David y Salomón, y le proporcionó a ambos reyes materiales de construcción y obreros especializados para la erección de sus palacios y del templo (; -6; 9:10-14; 1; -16). Los experimentados marinos de Tiro también le ayudaron a Salomón a llevar a cabo sus expediciones marítimas a Ofir y Tarsis (- 28; 10:22). Estas relaciones amistosas continuaron, a lo menos por un tiempo, incluso después de la escisión del reino, de lo cual da testimonio el matrimonio del príncipe Acab de Israel con Jezabel, una princesa tiria (16:31). Por aquellos años, algunos colonos tirios fundaron Cartago en la costa de Túnez. Con el correr del tiempo esta ciudad se hizo tan poderosa que llegó a ser una seria rival de Roma y casi la sobrepujó. 512. Mapa de Tiro y sus alrededores. 1166 Los gobernantes tirios, dado que eran príncipes mercaderes, no se interesaban en la guerra (ls. 23:8), comerciaban con todos los países de la cuenca del Mediterráneo, y más adelante con naciones ubicadas más allá de ese mar. Sus principales productos eran telas teñidas de púrpura, objetos de vidrio y metal, pero también vendían esclavos (entre ellos, hebreos; ; ; Jl. 3:5,6) y productos de otros países. Su riqueza despertó la envidia de naciones amantes de la guerra, y a menudo se vieron envueltos en conflictos que no deseaban. Cuando los asirios aparecieron en Siria en el s IX a.C., los tirios se libraron de Asurnasirpal II (884-859 a.C.) por medio del pago de un tributo. Su hijo Salmanasar III (859-824 a.C.), Adad-nirari III (810-782 a.C.) y Tiglat- pileser III (745-727 a.C.) informan que también recibieron tributos de Tiro. De acuerdo con Josefo, Salmanasar V (727-722 a.C.), de quien no se han encontrado registros cuneiformes hasta ahora, se apoderó de la Tiro continental y asedió la ciudad marítima, sin poder tomarla. Otros intentos de apoderarse de la isla los hicieron Senaquerib (705-681 a.C.), Esar-hadón (681-669 a.C.) y Asurbanipal (669-627? a.C.). Senaquerib y Asurbanipal se conformaron con conquistar la ciudad continental (=Ushû), pero Esar-hadón pretendió haber tomado la isla (fig 193). Otro gran intento se produjo cuando Nabucodonosor sitió la ciudad marítima durante 13 años sin poder someterla, aunque logró apoderarse de la Tiro continental. Las profecías de Ezequiel se refieren a este asedio infructuoso (-14; 29:18). Finalmente se llegó a una transacción: Nabucodonosor le permitió a Tiro conservar su reino y su condición de estado semiindependiente bajo la supervisión de un comisionado babilonio encargado de verificar que la ciudad pagara regularmente un tributo (para incrementar las arcas de Babilonia), y que éste fuera proporcional a sus ganancias. Parece que la ciudad continental no fue reconstruida en ese entonces, aunque la población edificada sobre la isla continuó floreciendo durante el período persa, y aparentemente gozaba de una gran independencia. Cuando ésta, confiada en su aislamiento y en su carácter de inexpugnable, no quiso someterse a Alejandro después de la batalla de Isos (333 a.C.), éste la sitió. Construyó un terraplén que iba del continente a la isla, para lo cual usó los escombros de la ciudad vieja, con lo que se cumplieron las profecías de Ezequiel (26:12). Siete meses después de llegar a Tiro, Alejandro lanzó contra ella un ataque concertado anfibio y terrestre durante el cual su ejército de tierra, que avanzaba sobre el terraplén recién construido, se unió con las fuerzas marítimas, de manera que por todas partes se invadieron las costas de la isla. La ciudad fue tomada y destruida, perecieron sus nobles y los habitantes sobrevivientes fueron vendidos como esclavos. Aunque la ciudad se recuperó después, nunca más alcanzó su antigua gloria. En el 198 a.C. se la incorporó al reino de los Seléucidas, pero más tarde gozó de cierta independencia, que se respetó cuando Pompeyo tomó Siria en el s I a.C. Cristo visitó la región de Tiro durante su ministerio en Galilea (-28; -31), y entre sus oyentes se encontraba de vez en cuando gente de Tiro (; ). Existía una iglesia cristiana en esa ciudad en días de los apóstoles, la cual visitó Pablo cuando regresaba a Jerusalén de su 3er viaje misionero (-6). Los cruzados se apoderaron de ella en el 1124 d.C., pero la perdieron a manos de los sarracenos en el 1291 d.C., quienes la destruyeron casi por completo. Desde ese entonces sólo una pequeña comunidad musulmana ha vivido allí en compañía de unos pocos cristianos. Sus casas se encuentran en parte en el sector norte de la antigua isla, y en parte en el terraplén construido por Alejandro, el que como consecuencia de la arena que se ha ido acumulando a ambos lados, ha adquirido una amplitud de unos 800 m (fig 512). El nombre actual de la ciudad es Tsûr. Sus ruinas visibles son de la época bizantina, pero las excavaciones han descubierto ruinas romanas y anteriores. Parte de la costa occidental ha sido erosionada por el mar, y se pueden ver debajo del agua los restos de antiguos edificios, como asimismo muchas columnas y otros bloques de piedra. 1167 La pequeña bahía de pescadores que existe en la actualidad en ese lugar (fig 425), en el sector septentrional de la isla, está ubicada en el sitio donde se encontraba el antiguo muelle de Sidón. Del así llamado muelle de Egipto en el sur se pueden ver todavía algunos rompeolas y accesos medio sumergidos (fig 513). Véase Etbaal. Bib.: FJ-AJ viii.3.1; ii.44; ix.14.2; ANET 276b, 280b, 281b, 283ª, 287b, 300b; 290a; FJ-AA i.21. 513. Remanente de los antiguos pilares del muelle en la costa de Tiro.