La pérdida de un familiar ciertamente no es un momento muy agradable en la vida, pero cuando tenemos a Dios en nuestros corazones podremos tener la fortaleza y confianza de que sus propósitos siempre son mayores.

Elisa Ruiz nos comparte un poco de su testimonio, acerca de lo que ella y su familia han tenido que experimentar los últimos años.
En 1999, Elisa se casa con quien fue su esposo, construyendo un hogar hermoso, un matrimonio feliz y dando a luz a 5 preciosos hijos.
Desde su perspectiva, su vida familiar era encantadora, con altos y bajos como todo núcleo familiar, pero con bastante unidad, comprensión y amor. Todo lo que ella valoraba y que su esposo le brindaba a ella y a sus hijos.
No obstante, a pesar de toda la felicidad, un mes de diciembre de hace pocos años, este padre de familia comenzó a sentirse un poco mal, y tras acudir al médico, se le detecta un tumor maligno, que rápidamente se convirtió en metástasis y a los pocos días e ser descubierto le arrebató la vida; casualmente antes de celebrar la navidad en familia.
Esto fue como un balde de agua fría para Elisa y los suyos, quienes sorprendentemente han aprendido a ver esta situación desde una perspectiva diferente.
Elisa explica que buscando a Dios, ha comprendido que sus planes y propósitos siempre son mejores y más altos que los nuestros, por lo que ella y sus hijos se han mentalizado que su nueva misión final siempre será esforzarse por hacer la voluntad del Señor e ir al cielo.
Su testimonio nos enseña a no cuestionar a Dios, sino a confiar en sus planes incluso cuando no los entendamos. ¡No dejes de escucharlo, edificará grandemente tu vida!