Alrededor del mundo millones de niños sufren abuso psicológico y sexual, lo cual deja grandes heridas en sus vidas conforme crecen. Pero se puede encontrar sanidad para este dolor por medio de Jesús.

Austin comparte con nosotros un poco de su testimonio y lo que Cristo ha hecho en su corazón.
Él cuenta que cuando era más pequeño, su padre se volvió alcohólico, y lamentablemente tuvo que pasar por la terrible experiencia de ser abusado sexualmente por su progenitor.
Aquello lo marcó, aunque su adre trató de remediar sus errores en varias ocasiones, pero la culpa no lo ayudaba.
Por un lado, Austin logra conocer a Dios y se establece en una iglesia; hasta que un día, el Señor lo inquieta ara que perdone a su padre.
Esto no solo lo ayudó a cerrar este oscuro capítulo de su vida, sino que también le dio la paz que tanto necesitaba.
El Señor nos ha pedido que perdonemos, no importa quien nos haya ofendido o qué nos hayan hecho; es importante perdonar ya que Dios cada día y momento lo hace con nosotros. Si bien no es una tarea sencilla, con esfuerzo y decisión se puede lograr.