El hermano Morillo Jimenes nos cuenta su testimonio de restauración ya que fue rescatado de la brujería, las drogas y la homosexualidad, pues aunque de niño asistía a la iglesia el ser victima de una violación a sus cinco años lo llevo a una una vida en desorden alejado de Dios.

Aunque el enemigo lo tentaba Morillo no podía actuar realmente en maldad porque Dios lo había sellado al punto que le predicaba a sus amigos aun estando en pecado, cosa que fue impactante para el.
Este hombre paso cinco años de su vida engañado por el enemigo pero a medida que asistía a la iglesia aun estando vestido de mujer el Espíritu Santo comenzó su obra pues no hay pecado ni condición que nos aleje del amor de Dios.
«Por las enseñanzas que había recibido de niño yo reconocía que Dios estaba dentro de mi aunque no dejaba que me cambiara ni que obrara en mi».