
El hermano y pastor Rufino Marcelo Valentín testifica lo que Dios ha hecho en su vida, luego de rescatarlo del mundo de la brujería.
El pastor cuenta que creció con su madre, pero sin su padre; desde niño empezó a robar.
Al pasar los años, cuando estuvo mayor, entró a la brujería por medio de una mujer (quien actualmente es su esposa), quien lo llevó con un familiar en busca de «sanidad».
De esa forma ingresó a estas terribles prácticas, obedeciendo el consejo de aquel hombre. Rufino leía las cartas, y tomó fama luego de leerle las cartas a una mujer quien le preguntaba si era buena idea que su hermano viajara.
Luego de que se cumpliera lo que el Ex-Brujo predijo por medio de las cartas, cobró mayor fama.
Una de las cosas más impactantes que Rufino cuenta es que los brujos también ayunan, lo hacían al día siguiente de realizar trabajos de brujería y cosas parecidas; dice que lo hacían para adquirir más poder y para dominar a quien ellos querían.
También iban a las iglesias para imponer sus manos sobre los templos cuando nadie estaba para que los pastores cayeran en pecados, y para que los líderes pelearan.
Gracias a un hermano que conoció pudo conocer al Señor, y una noche durante un servicio le entregó su vida.