El hermano Heriberto Eguia nos testifica sobre el amor inagotable de Dios ya que luego de alcanzar el éxito su sed por la fama lo llevo a alejarse de su propósito pero aun así pese a las dificultades, los vicios y la tristeza este se cumpliría.

Su vida siempre estuvo en descontrol a causa de el alcoholismo y la brujería pero un diagnostico que se levanto contra su hijo, ademas de una enfermedad extraña que golpeo a este hombre fueron motivos suficientes para que reconociera la existencia de Dios.
Luego de superar diversas pruebas Heriberto seguía ignorando a Jesús sin deseos de aceptar su llamado, asistía a la iglesia, escuchaba la palabra pero el se negaba a dejarlo obrar.
Mas llego el día y las consecuencias lo acorralaron, estaba pensando en suicidarse ya que la enfermedad empeoraba pero fue ese el momento en que decidió renunciar al mundo para abrir definitivamente su corazón a Dios.