El amor de Dios es incomparable y sin importar lo que hagamos ni la avaricia que haya en nuestro corazón el estará siempre dispuesto para salvarnos cuando estamos en peligro, Berenice Juárez nos cuenta su testimonio sobre como fue victima de trata de blancas por su deseo insaciable de obtener dinero fácilmente.

En este lugar experimentó y vio cosas terribles; sin embargo, se mantuvo fuerte para no morir por los abusos recibidos, en su mente solo vagaba la ilusión de volver a ver a su familia, pero cada día que pasaba lo veía imposible.
Al pasar el tiempo se volvió adicta no por voluntad propia, sino por obligación, de pronto se dejó envolver por este mal, pues la resignación acabo con sus esperanzas.
Hasta que el poder de Dios se hizo presente y fue librada para dar a conocer lo que el mundo le ofrece a las personas que se dejan deslumbrar por riquezas pasajeras.