Francisco Mireles nos relata el impactante testimonio de su vida de cómo pasó de trabajar de seguridad en una reconocida disco de México y conocer a grandes artistas a ir al mundo de la delincuencia organizada, pero Dios le llevó a la prisión y ahí pudo tener un encuentro real con él y su vida fue transformada.

El creía tenerlo todo, tener el poder o al menos lo que el mundo le hacía creer que era la cima del mundo, vivió muchas situaciones corruptas. Proveniente de una familia disfuncional, en la que sus padre terminaron divorciándose.
Dios llegó a su vida en el momento adecuado, porque el mundo solo nos deja una amargura. Lo que le llevó a buscar más poder y cuando menos pensaba, ya estaba trabajando en en mundo de la delincuencia armada. Se transformó en un sicario y cuando pensaba que ya no había más salida, Dios actuó y lo trajo a sus pies.
Estuvo preso durante muchos años por cargos de robo y asesinato. Estando en la cárcel, recibió muchas torturas, lo electrocutaron, le sacaron las uña, en fin recibió toda clase de castigos.
Hoy Francisco es un testimonio vivo de que los placeres de este mundo no lo pudieron llenar, hoy entiende que son sólo placeres momentáneos; pero únicamente Cristo pudo llenar su corazón y transformar su vida.