De las pandillas a Jesucristo, ese es el poderoso testimonio que escucharás a continuación.

El hermano José Luna creció junto a su familia. Aunque su abuela siempre lo llevaba a la iglesia, constantemente debía enfrentarse a la realidad que vivía en su casa.
Maltrato doméstico y violencia son algunas de las cosas que aquel pequeño encontraba en su casa.
Cuando creció, buscó una manera de dejar todo atrás, y entró al ejército de su país. Pero él no se esperaba lo que experimentaría.
Durante esas épocas se involucró con las drogas; en un principio solo con la marihuana, y más tarde con la cocaína. Terriblemente, aquello se volvió una fuerte adicción para él, que aunque decía que «lo tenía todo controlado», los vicios lo controlaban a él.
Con el pasar del tiempo, su adicción a las drogas le trajo espantosas consecuencias. Y hasta llegó a inducir a algunas personas a la venta de drogas.
Se convirtió en un traficante y a al vez en un pandillero; ya que llegó a liderizar cinco de estas.
Todo para Luna cambió cuando una noche, en oración, le pidió a Dios que lo cambiara. Y de la noche a la mañana, literalmente y según cuenta él, dicho cambio no se hizo esperar.
Hoy es un predicador de la palabra de Cristo, y comparte su testimonio para la gloria de Dios.