La hermana Verónica Muñoz testifica la manera en la que Dios sanó la raíz de amargura habida en su corazón y la enseñó a perdonar a su padre.

Estuvo marcada por una niñez muy difícil, su padre era alcohólico y acostumbraba a maltratarlos de una manera muy agresiva. La vida que vivió fue muy dura, a tal punto de crecer llena de odio y amargura.
Las golpizas que su padre le propinaba a su madre, la hicieron sufrir mucho. Fue entonces cuando el enemigo empezó a minar su mente de pensamientos malignos en contra de su propio papá.
A los quince años de edad Verónica decide casarse para escapar de la vida que llevaba en su hogar. Pero lo que ella no sabía era que su vida después de casada seguiría siendo la misma, y hasta peor, porque la raíz de amargura que había en su corazón la seguía a donde quiera que ella iba.
La historia de la cual Verónica trató de huir durante toda su vida, la seguía persiguiendo, repitiéndose los mismos patrones en sus hijos. Cristo llegó a su vida y todo ha cambiado en su vida por completo. La raíz de amargura que había en su corazón fue desarraigada por completo.
El testimonio de Verónica nos demuestra el poder de Dios obrando en las vidas, y nos demuestra que perdonar en Cristo es posible.