Gordon Robertson nunca quiso seguir los pasos de su padre. Pero a los 5 años comenzaron las palabras proféticas: «Serás un anfitrión del Club 700». Ahora cuando él enseña hay un río de sanidad.
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Gordon Robertson nunca quiso seguir los pasos de su padre. Pero a los 5 años comenzaron las palabras proféticas: «Serás un anfitrión del Club 700». Ahora cuando él enseña hay un río de sanidad.