Recibir aquello que tanto le pides a Dios causa una gran sensación de satisfacción como de agradecimiento; y esto fue lo que esta mujer experimentó.

La hermana Mirta Herrera nos cuenta en el siguiente vídeo un poco de sus testimonio de sanidad y lo que Dios ha hecho en ella.
Antes de conocer a Cristo, Herrera fue operada de un cáncer, que al parecer había sido extirpado.
Tiempo después, y tras entregarle su vida a Cristo, se entera que el cáncer volvió y que debía ser operada lo más pronto posible.
La cirugía se llevó a cabo, pero su médico le dijo que su condición era complicada, por lo que le daba dos años de vida si se sometía a quimioterapia.
Tras escuchar la devastadora noticia, Mirta se sintió deprimida, pero Dios le hizo recordar una poderosa palabra que escuchó en la radio.
Luego de visitar a su pastor y que este orara por ella; así como que muchos otras cosas y tiempo transcurrieran, ella pudo ver un milagro cumplirse en su vida.
Hoy testifica de las grandezas de Dios y que Él continúa haciendo milagros y sanidades; solo hay que pedir y creer.