Irene Villar, un ejemplo de perdón y superación, relata su sorprendente testimonio. Dándonos una gran enseñanza.

El 17 de octubre de 1991 el coche en el que viajaba Irene Villa y madre salió disparado por los aires.
Ella era por aquel entonces una niña de tan sólo doce años. La joven tenía sólo doce años cuando la banda terrorista de ETA puso una bomba en un atentado que podría haberle costado la vida.
Irene y su madre sobrevivieron, ella perdió las dos piernas y tres dedos, su madre perdió una pierna y un brazo.
Ese día, para ellas fue como volver a nacer. A partir de ese momento, los cumpleaños los empezaron a contar a partir de ese año.
Su vida es ejemplo de superación y motivación para muchas personas. Lo primero que a una persona se le pasa por la cabeza cuando vive una situación de tal gravedad es alimentar el rencor hacia tus agresores, pero el odio genera más odio, por este motivo, Irene ha sabido perdonarles y a ella le gusta pensar que ha nacido sin piernas, así no le puede echar la culpa a nadie.
Hoy, es un referente moral sin precedentes, da charlas por todo el mundo sin otro discurso que su misma vida.