En ocasiones, perdonar se vuelve una tarea complicada incluso cuando se trata e una ofensa pequeña… ¿Cuánto más si se trata de perdonar a un asesino?

Corrie ten Boom fue una sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial con un poderoso testimonio acerca del perdón.
Corrie y su familia que eran de origen neerlandés, no eran judíos, pero tomaron el coraje y valentía de esconder en su casa a algunos judíos que se escondían de los nazis que buscaban matarlos.
Los guardias de Hitler se enteraron de la ayuda que prestaban a los judíos, por lo que la familia ten Boom fue llevada también a campos de concentración.
Hasta donde se sabe, toda la familia de esta mujer cristiana murieron en esos tétricos lugares; y aunque ella estaba viva con su hermana, aquella murió a causa de los maltrato que recibía por parte de los guardias nazis.
Sorprendentemente, la fe de Corrie se mantuvo intacta, y logró predicarles a varias de las mujeres que se encontraban con ella en el campo de concentración. Y al tiempo logró salir con vida.
Pero una de sus pruebas más grandes se presentó cuando viajó a Berlín y se topó cara a cara con el asesino de su hermana, un guardia del ejército de Hitler que se convirtió a Cristo.
Ella decidió seguir el ejemplo de Cristo y perdonar, dejándonos un poderoso testimonio de que si se puede llegar a disculpar a una persona sin importar la falla o acción cometida.
Corrie partió a la presencia de Dios el 15 de abril de 1983, pero su legado sigue dejando huellas.