El testimonio de esta hermana da veracidad al famoso dicho: «Caras vemos, corazones no sabemos».

Mireya Ríos se crió en una familia cristiana, recibiendo enseñanzas bíblicas en las cuales se mantuvo toda su vida.
Su ministerio inició desde muy pequeña, los 5 años más específicamente, ya que Dios le había dado el maravilloso talento de cantar; el cual usaba para adorarle.
Pero lo más impactante de su testimonio se desarrolla en su primer matrimonio.
La hermana se casa con quien ella creyó era el hombre ideal y perfecto. Aunque en realidad resultó ser una de las mayores pesadillas de toda su vida.
Aquella persona, según cuenta Mireya, era manipuladora y la usaba solo como un instrumento lucrativo, beneficiándose del talento de ella.
Durante aquel tiempo, ella sufrió abusos, violencia y violaciones, proceso en el cual estuvo por unos diez años junto a sus hijos.
Y así como esta, muchas otras experiencias dolorosas tuvo que atravesar. Pero entendió que el Señor nunca la había abandonado.
Hoy cuenta su testimonio, con un mensaje diferente de amor, fe y perdón; instruyendo a la juventud a pedir dirección a Dios a la hora de un matrimonio.