Abandonar una vida de vicios no es nada fácil, pero la hermana Jasirys Medina cree que con Dios es mucho más sencillo.

Ella no tuvo una vida nada fácil. En su niñez fue violada, lo que pudo haber sido un factor que la llevó a entrar en el mundo de la prostitución.
Por muchos años estuvo atada a los vicios, tales como el alcohol o el cigarrillo, aparte de los juegos de azar; que consumían su dinero y su vida poco a poco.
Perdió cerca de 14 hijos entre abortos y razones naturales; y sufrió las consecuencias de la vida que eligió seguir.
Pero su historia completa cambió una vez que conoció verdaderamente a Cristo; quien no solo la transformó, sino que también la libertó de todo lo que la oprimía.
Se convirtió en predicadora, y hoy día lleva el mensaje del evangelio junto a su testimonio, expresando que para Dios no hay nada imposible.
«Dios es mi esposo, mi amigo y mi hermano», expresa Medina.