
Biblia y Estudio - BibliaTodo
Biblias, Comentarios, Diccionario, planes de lectura gratis y mas...
5.0★★★★★
(Perteneciente al Clan de Sémer).
1. Ciudad que el rey Omrí empezó a edificar hacia la mitad del siglo X a. E.C. y que fue la capital del reino septentrional de Israel por más de doscientos años. Omrí compró a Sémer la montaña en cuya cima se edificó esta ciudad por dos talentos de plata (13.212 dólares [E.U.A.]). (1 Reyes 16:23, 24). Tanto a la montaña como a la ciudad se las siguió conociendo por el nombre de su anterior propietario. (Amós 4:1) «Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos». (Amós 6:1) «¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!».
Ubicación. Se ha identificado a Samaria con unas ruinas llamadas Someron contiguas al pueblo árabe de Sabastiya, situadas a 55 Km. al N. de Jerusalén y a 11 Km. al NO. de Siquem, en el territorio de Manasés. Cuando se dijo que Samaria era la “cabeza” de Efraín, se estaba haciendo referencia a su posición como la capital del reino de diez tribus, de las que Efraín era la tribu dominante. (Isaías 7:9) «Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis». Samaria estaba cerca o posiblemente en la misma ubicación de “Samir, en la región montañosa de Efraín”, donde vivía el juez Tolá, uno de los jueces de Israel. (Jueces 10:1, 2).
La cumbre más bien llana de la colina de Samaria, de unos 2 Km. de E. a O., era una ubicación ideal para una ciudad. Había una pendiente abrupta de unos 90 m. hasta la llanura inferior, lo que facilitaba su defensa. La vista también era magnífica; hacia el N., el E. y el S. estaban los picos más altos, mientras que hacia el O., la tierra iniciaba un suave declive desde una altitud de 463 m. hasta las azules aguas del Mediterráneo, a 34 Km. de distancia.
Gran parte de la historia de Samaria está ligada a los catorce desobedientes reyes de Israel, desde Omrí hasta Hosea. (1 Reyes 16:28, 29); (1 Reyes 22:51, 52); (2 Reyes 3:1, 2); (2 Reyes 10:35, 36); (2 Reyes 13:1, 10); (2 Reyes 14:23) «El año quince de Amasías hijo de Joás rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam hijo de Joás sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años». (2 Reyes 15:8, 13-14), (2 Reyes 15:17, 23, 25-27).
Durante el tiempo de Acab. Tras la muerte de Omrí, su hijo Acab continuó con la edificación de la ciudad durante sus veintidós años de reinado. Entre otras cosas construyó un templo y un altar a Baal, y “el poste sagrado” de adoración; todo esto evidenciaba la implantación en esta ciudad recientemente creada de la religión cananea fomentada por Jezabel, la esposa fenicia de Acab. (1 Reyes 16:28-33); (1 Reyes 18:18, 19); (2 Reyes 13:6) «Con todo eso, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron; y también la imagen de Asera permaneció en Samaria». Acab también embelleció Samaria con una hermosa “casa de marfil”, que probablemente estaba provista de “lechos de marfil”, una casa similar a la que el profeta Amós había mencionado cien años antes. (1 Reyes 22:39) «El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que construyó, y todas las ciudades que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?». (Amós 3:12, 15); (Amós 6:1, 4). Los arqueólogos han hallado en las ruinas de Samaria más de 500 fragmentos de marfil, muchos de ellos tallados artísticamente.
Durante la última parte del reinado de Acab, el rey sirio Ben-hadad II sitió Samaria, jactándose de que la arrasaría tanto que no quedaría siquiera polvo para llenar las manos de sus soldados. Sin embargo, se dio la victoria a los israelitas para que Acab supiera que Jehová es el Dios Todopoderoso. (1 Reyes 20:1-21). En una segunda confrontación menos de un año después, cuando Ben-hadad fue obligado a rendirse, Acab le dejó marchar con la promesa de que devolvería a Israel sus ciudades y que ‘asignaría calles’ en Damasco a Acab, tal como el padre de Ben-hadad se había asignado calles en Samaria. (1 Reyes 20:26-34). Las “calles” que se asignó el padre de Ben-hadad debieron ser para abrir bazares o mercados a fin de promover sus intereses comerciales. No obstante, Acab volvió a Samaria triste y descorazonado, porque Jehová le dijo que perdería su vida por haber perdonado la de Ben-hadad. (1 Reyes 20:35-43).
Esta profecía se cumplió al tercer año, cuando Acab invitó al rey Jehosafat de Judá para que le ayudara a recuperar Ramot-galaad de Siria. Los dos reyes se entrevistaron a la entrada de Samaria y se prepararon para la batalla, desoyendo al profeta de Jehová y escuchando el consejo engañoso de los falsos profetas. (1 Reyes 22:1-28); (2 Crónicas 18:2, 9). Acab fue a la batalla disfrazado, pero le alcanzó una flecha perdida. El rey se desangró en su carro. Se le llevó de vuelta a Samaria para el entierro, y se lavó el carro en el estanque de esa ciudad. (1 Reyes 22:29-38). Es posible que fuera un gran estanque rectangular poco profundo que han descubierto los arqueólogos en ese lugar.
Jehú materializó el juicio final sobre la casa de Acab cuando Jehová lo ungió para su obra de ejecución. (2 Reyes 9:6-10). Después de matar al hijo de Acab, Jehoram, a su nieto Ocozías y a su viuda, Jezabel (2 Reyes 9:22-37), Jehú se escribió con los príncipes y ancianos de Samaria y dispuso la decapitación de los 70 hijos restantes de Acab. “Sepan, pues —dijo Jehú—, que no caerá a tierra sin cumplirse nada de la palabra de Jehová que Jehová ha hablado contra la casa de Acab; y Jehová mismo ha hecho lo que habló por medio de su siervo Elías.” (2 Reyes 10:1-12, 17).
En Samaria y sus alrededores se pronunciaron otras declaraciones de Jehová mediante sus profetas Elías y Eliseo y tuvieron lugar los sucesos que las cumplieron. Por ejemplo, el hijo de Acab, Ocozías, se cayó por el enrejado de la cámara del techo de su palacio de Samaria (2 Reyes 1:2-17), el leproso sirio Naamán fue a Samaria para curarse (2 Reyes 5:1-14), y la fuerza militar siria enviada para capturar a Eliseo fue cegada mentalmente y conducida a Samaria, donde se alimentó a los hombres y se les mandó de regreso a casa. (2 Reyes 6:13-23). Durante el reinado del hijo de Acab, Jehoram, los sirios sitiaron Samaria, y causaron tal hambre que algunas personas se comieron a sus propios hijos. Pero luego, en cumplimiento de la profecía de Eliseo, el hambre terminó en una noche cuando Jehová hizo que los soldados sirios huyeran y dejaran tras sí sus provisiones de alimento. (2 Reyes 6:24-29); (2 Reyes 7:1-20).
Rival de Jerusalén. De vez en cuando, la rivalidad y animosidad entre Samaria y Jerusalén, las respectivas capitales de los reinos septentrional y meridional, provocaban la guerra. En una ocasión, cuando el rey de Judá estaba a punto de atacar a Edom, envió a 100.000 mercenarios de Israel de regreso a sus casas por orden de Jehová. A pesar de que se les habían pagado 100 talentos de plata (660.600 dólares [E.U.A.]), esos israelitas estaban tan enfurecidos que invadieron y saquearon las ciudades de Judá “desde Samaria hasta Bet-horón”. (2 Crónicas 25:5-13). Envalentonado por su victoria sobre Edom, el rey de Judá provocó una pelea con el rey de Samaria, pelea que se zanjó cuando todo el oro y la plata de la casa de Jehová, así como los tesoros de la casa del rey en Jerusalén, fueron llevados a Samaria. (2 Reyes 14:8-14); (2 Crónicas 25:17-24). Sin embargo, años más tarde, tras conseguir una derrota sobre el rey Acaz de Judá, los hombres de Israel devolvieron a los cautivos y el botín que se había llevado a Samaria a fin de escapar de la cólera de Jehová. (2 Crónicas 28:5-15).
Con el tiempo, la ciudad de Samaria fue destruida debido a su idolatría, su corrupción moral y su continuo desprecio hacia las leyes y principios de Dios. (2 Reyes 17:7-18). Jehová advirtió a sus gobernantes y súbditos repetidas veces por boca de profetas como Isaías (Isaías 8:4) «Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria». Oseas (Oseas 8:5, 6); (Oseas 10:5, 7); (Oseas 13:16) «Samaria será asolada, porque se rebeló contra su Dios; caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán abiertas». Amós (Amós 3:9) «Proclamad en los palacios de Asdod, y en los palacios de la tierra de Egipto, y decid: Reuníos sobre los montes de Samaria, y ved las muchas opresiones en medio de ella, y las violencias cometidas en su medio». (Amós 8:14) «Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen: Por tu Dios, oh Dan, y: Por el camino de Beerseba, caerán, y nunca más se levantarán». y Miqueas (Miqueas 1:1, 5, 6), además de Elías y Eliseo (1 Reyes 20:13, 28, 35-42); (1 Reyes 22:8) «El rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey así». Más adelante, después de su destrucción, otros profetas se refirieron a Samaria como un ejemplo amonestador para aquellos que rechazan las instrucciones de Jehová. (2 Reyes 21:10-13); (Jeremías 23:13) «En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel». (Ezequiel 16:46-51, 53, 55); (Ezequiel 23:4, 33).
Historia posterior. En el año 742 a. E.C., Salmanasar V, rey de Asiria, puso sitio a Samaria, pero la ciudad pudo resistir durante casi tres años. Cuando finalmente cayó, en el año 740 a. E.C., muchos de sus habitantes más destacados fueron llevados al exilio e instalados en Mesopotamia y Media. Todavía no se ha zanjado la cuestión de si se debe atribuir la toma final de la ciudad a Salmanasar V o a su sucesor Sargón II. (2 Reyes 17:1-6, 22-23); (2 Reyes 18:9-12); véase SARGÓN.)
Con la caída de Samaria ante los asirios finaliza la historia detallada que da la Biblia de la ciudad. La mayoría de las referencias posteriores a la ciudad, aunque no todas (2 Reyes 23:18) «Y él dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria». (Hechos 8:5) «Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo». se hacen a modo de recordatorio de lo que les sucede a los que se rebelan contra Jehová. (2 Reyes 18:34) «¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? ¿Pudieron éstos librar a Samaria de mi mano?». (2 Reyes 21:13) «Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo». (Isaías 10:9-11); (Isaías 36:19) «¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano?». La Biblia relata que después de la destrucción de Jerusalén y el posterior asesinato de Guedalías, 80 hombres de Siquem, Siló y Samaria bajaron a Mizpá y se encontraron con el asesino Ismael. Este hizo una gran matanza, pues solo conservó con vida a algunos que le prometieron mostrarle dónde tenían escondidos tesoros de trigo, cebada y aceite. (Jeremías 41:1-9).
Los registros seglares relatan algo de la historia de Samaria desde la época de Alejandro Magno en adelante. En tiempos romanos su esplendor se debió a las obras de construcción de Herodes el Grande, quien le dio el nuevo nombre griego de Sebaste (que traduce el nombre latino Augusta), en honor de Augusto, el primer emperador. Hoy el nombre árabe Sabastiya recuerda el que le puso Herodes. Por lo tanto, no sorprende que las excavaciones hayan desenterrado en este lugar restos de diferentes períodos de su historia; algunos de ellos datan del tiempo de los reyes de Israel.
2. Territorio del reino septentrional de diez tribus de Israel. El nombre de su capital, Samaria, a veces se aplicó a toda esa zona. Por ejemplo, a Acab no se le llamó “el rey de Samaria” con el sentido de rey de la ciudad únicamente, sino con el sentido más amplio de rey de las diez tribus. (1 Reyes 21:1) «Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot de Jezreel tenía allí una viña junto al palacio de Acab rey de Samaria». De igual manera, la expresión “las ciudades de Samaria” hacía referencia a las que estaban esparcidas por todas las diez tribus, no a las ciudades agrupadas en torno a la capital. (2 Reyes 23:19) «Y todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales habían hecho los reyes de Israel para provocar a ira, las quitó también Josías, e hizo de ellas como había hecho en Bet-el». esta misma expresión se registra en (1 Reyes 13:32) «Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria». en caso de que se usara antes de la edificación de la ciudad de Samaria, puede haber tenido un valor profético; de no ser así, pudo haberla introducido el escritor de los Reyes.) El hambre que hubo “en Samaria” en los días de Acab se extendió por todo el reino de Samaria y, de hecho, hasta incluyó a Fenicia, abarcando por lo menos desde el valle torrencial de Kerit, al E. del Jordán, hasta Sarepta, en la costa mediterránea. (1 Reyes 17:1-12); (1 Reyes 18:2, 5, 6). De manera similar, la promesa de restauración concerniente a “las montañas de Samaria” debe haber abarcado la totalidad del reino de Samaria. (Jeremías 31:5) «Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas».
Al parecer, Tiglat-piléser III fue el primero que desarraigó a los israelitas del territorio de Samaria, pues se llevó a Asiria a algunos rubenitas, gaditas y manasitas prominentes del E. del Jordán. (1 Crónicas 5:6, 26). Cuando por fin cayó el reino septentrional, otros muchos fueron llevados al exilio. (2 Reyes 17:6) «En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos». Pero esta vez el rey de Asiria reemplazó a los israelitas con gente de otras partes de su reino, una política de repoblación que siguieron Esar-hadón y Asnapar (Asurbanipal). (2 Reyes 17:24) «Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades». (Esdras 4:2, 10).
Los leones empezaron a multiplicarse en la zona, debido probablemente a que la tierra, o gran parte de ella, había estado desolada durante un tiempo. (Compárese con (Éxodo 23:29) «No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo». Los pobladores debieron pensar, supersticiosamente, que se debía a que no adoraban al dios de esta tierra. Por ello el rey de Asiria envió de regreso a un sacerdote exiliado adorador de becerros. Este enseñó a los nuevos pobladores acerca de Jehová, pero, igual que en tiempo de Jeroboán, mezclaron la adoración de Jehová con la de sus dioses falsos. (2 Reyes 17:24-41).
3. Distrito romano a través del cual viajó Jesús de vez en cuando y donde más tarde los apóstoles llevaron el mensaje del cristianismo. Actualmente no se conocen sus límites con exactitud, pero en términos generales estaba situado entre Galilea, al N., y Judea, al S., y se extendía desde el Jordán hacia el O., hasta las llanuras de la costa mediterránea. En su mayor parte, ese distrito abarcaba los territorios que en un tiempo pertenecieron a la tribu de Efraín y a la media tribu de Manasés (al O. del Jordán).
De vez en cuando, Jesús pasaba por Samaria cuando se dirigía a Jerusalén o salía de allí, ya que estaba situada entre los distritos de Judea y Galilea. (Lucas 17:11) «Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea». (Juan 4:3-6). Pero por lo general se abstuvo de predicar en este territorio, e incluso dijo a los doce que envió que evitasen las ciudades samaritanas y que fueran “continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel”, es decir, a los judíos. (Mateo 10:5, 6).
Sin embargo, esta restricción solo estuvo en vigor un tiempo limitado, puesto que antes de ascender a los cielos, Jesús dijo a sus discípulos que no solo llevarían las buenas nuevas a Samaria, sino hasta la parte más lejana de la Tierra. (Hechos 1:8, 9). De modo que cuando estalló persecución en Jerusalén, los discípulos, en particular Felipe, emprendieron el ministerio en Samaria. Más tarde se envió a Samaria a Pedro y Juan, lo que resultó en una mayor expansión del cristianismo. (Hechos 8:1-17, 25); (Hechos 9:31) «Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo». (Hechos 15:3) «Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos».
[Fotografía en la página 918]
Ruinas romanas en la antigua Samaria
La ciudad capital del Reino del Norte (Israel), formado por diez de las tribus. La ciudad fue fundada por el rey Omri en el 880 a.C. en una colina de unos 300 pies de altura que perteneció a un hombre llamado Semer, de quien la compró por dos talentos de plata (1 Reyes 20:1-21). De nuevo lo intentaron en días de •Joram, con iguales resultados (2 Reyes 6:24) «Después de esto aconteció que Ben-adad rey de Siria reunió todo su ejército, y subió y sitió a Samaria». Pero la ciudad sucumbió ante el ataque del rey asirio Sargón II, que la tomó en el año 722/721 a.C. Sus habitantes fueron enviados al exilio, y se trajeron colonos de otras tierras.
Esta población extranjera se mezcló con los pocos israelitas que quedaron, formando el núcleo de lo que luego se llamó pueblo samaritano. Tras la conquista de Alejandro Magno se establecieron en S. gran número de griegos. Los romanos la pusieron bajo la jurisdicción de Herodes el Grande, quien la reconstruyó, y realizó muchas obras en ella, incluyendo un teatro y un gimnasio, además de la muralla. Le cambió el nombre a Sebaste, el equivalente en griego de “Augusto”, en honor del César. Tras la muerte de Esteban, varios creyentes fueron esparcidos hasta S. y predicaron el evangelio allí. Felipe el evangelista vino a la ciudad y muchos se convirtieron, “así que había gran gozo en aquella ciudad” (Hechos 8:1-8).
La región. Originalmente abarcaba el territorio que ocupaban las diez tribus que se separaron de Judá y Benjamín. Después de fundada la ciudad de S. como capital, se le aplicó el nombre a toda la región. La expresión “las ciudades de S.” alude a ella (Isaías 9:9) «Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen». Pero la S. que se menciona en el NT era una región más reducida, realmente un distrito en tiempos de los romanos. Sus fronteras no estaban bien delimitadas, pero a grandes rasgos se puede decir que era el territorio que tenía como límite S a Judea, extendiéndose entre el valle del Jordán y la llanura costera. En el N le quedaba la Galilea y Fenicia. Los romanos incluyeron a S. junto con la provincia de Siria en el año 63 a.C. Pero en el 6 a.C. juntaron a Judea, Idumea y S. como una unidad política dentro de Siria, gobernada por procuradores. Así estaba en los días del ministerio terrenal del Señor Jesús.
tip, REGI CIUD ARQU ver, SARGÓN, SAMARITANO, ÓSTRACA, ISRAEL, TOLEMAIDA sit, a2, 299, 185 vet, (lat.: «Samaria»; gr. «Samar[e]ia», del aram. «Shãmerayin»; para el nombre heb.,véase más abajo).
(a) La capital de las diez tribus durante la mayor parte de la historia del reino del norte; fue edificada por Omri sobre una colina que adquirió por dos talentos de plata de un hombre llamado Semer, que significa «montar guardia». Omri llamó Shõm'rõn a la ciudad, derivando su nombre del de Semer (1 Reyes 16:24) «Y Omri compró a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edificó en el monte; y llamó el nombre de la ciudad que edificó, Samaria, del nombre de Semer, que fue dueño de aquel monte». Al suroeste de la ciudad se levantaba una torre de vigilancia. La capital, que coronaba una altura llamada en ocasiones monte de Samaria (Amós 4:1) «Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos». (Amós 6:1) «¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!». dominaba un fértil valle (Isaías 28:1) «¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!». Esta ciudad fuerte estaba tan bien situada que permaneció como capital del reino del norte hasta el cautiverio de las diez tribus. Allí residieron y fueron sepultados los sucesivos soberanos (1 Reyes 16:28) «Y Omri durmió con sus padres, y fue sepultado en Samaria, y reinó en lugar suyo Acab su hijo». (1 Reyes 20:43) «Y el rey de Israel se fue a su casa triste y enojado, y llegó a Samaria». (1 Reyes 22:10) «Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos». Apenas estaba terminada de construir Samaria que se desató la guerra entre Ben-adad I rey de Siria y Omri. Ben-adad, a decir de su hijo, consiguió la victoria. Omri tuvo que abrir ciertas rutas de Samaria a los mercaderes sirios (1 Reyes 20:34) «Y le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo las restituiré; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, dijo Acab, te dejaré partir con este pacto. Hizo, pues, pacto con él, y le dejó ir». Bajo el reinado de Acab, hijo y sucesor de Omri, Ben-adad II se vio detenido por los muros de Samaria (1 Reyes 20:1-21). Al norte de la ciudad se hallaba un estanque artificial, tallado en la roca y cementado. Allí los siervos de Acab lavaron su ensangrentado carro, sobre el que el rey había expirado después de la batalla de Ramot de Galaad. Samaria fue asediada por los sirios una segunda vez, y librada milagrosamente (2 Reyes 6:8-7). (2 Reyes 6:20) «Y cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de éstos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y se hallaban en medio de Samaria». Los ancianos de Samaria, temiendo incurrir en el desagrado de Jehú, dieron muerte, por orden suya, a setenta hijos de Acab (2 Reyes 10:1-10).
Desde el mismo comienzo de su historia, Samaria fue una ciudad llena de idolatría. Acab abrió el camino a los cultos paganos al erigir un templo y un altar a Baal (1 Reyes 16:32) «E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria». Cuatrocientos profetas de Astarté comían a la mesa de Jezabel (1 Reyes 18:19) «Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel». y es probable que el monolito sagrado, emblema de esta divinidad, subsistiera hasta el reinado de Jehú (2 Reyes 13:6) «Con todo eso, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron; y también la imagen de Asera permaneció en Samaria». Los falsos cultos, combatidos por Elías, comportaban embriaguez e inmoralidad (Oseas 7:1-8). (Amós 4:1) «Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos». (Amós 8:14) «Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen: Por tu Dios, oh Dan, y: Por el camino de Beerseba, caerán, y nunca más se levantarán». (1 Reyes 18:2) «Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria». Eliseo vivía en Samaria (2 Reyes 5:3-9). donde vivía asimismo el profeta Oseas. Fueron numerosos los hombres de Dios que predijeron el castigo del reino del norte y de su capital (Isaías 7:9) «Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis». (Isaías 8:4) «Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria». (Jeremías 31:5) «Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas». (Ezequiel 16:46) «Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur de ti». (Ezequiel 23:33) «Serás llena de embriaguez y de dolor por el cáliz de soledad y de desolación, por el cáliz de tu hermana Samaria». (Oseas 8:5) «Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarte; se encendió mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificación». (Oseas 13:16) «Samaria será asolada, porque se rebeló contra su Dios; caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán abiertas». (Amós 3:12) «Así ha dicho Jehová: De la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja, así escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de una cama, y al lado de un lecho». (Miqueas 1:5-9). La ciudad cayó bajo un juicio catastrófico. Los asirios, bajo el reinado de Salmansar V, asediaron la ciudad el año 724 a.C.; finalmente, el año 722, o a inicios del año 721, cayó en manos del rey de Asiria (2 Reyes 17:3-6). Sargón, sucesor de Salmansar V, accedió al trono en el año 721. Él se atribuye la toma de la ciudad (véase SARGÓN). El conquistador deportó a los israelitas de Samaria, y puso en lugar de ellos a babilonios y otros extranjeros (2 Reyes 17:24) «Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades». (véase SAMARITANO.)
En el año 332 o 331 a.C., Alejandro Magno tomó la ciudad, los echó a Siquem, y puso en lugar de ellos a siro-macedonios. Hacia el año 108 a.C., Juan Hircano la asedió y la rodeó de un vallado de 80 estadios (algo más de 14,5 Km.). La ciudad resistió durante un año, pero finalmente se tuvo que rendir por hambre. El vencedor la arrasó, e intentó suprimir todo vestigio de sus fortificaciones (Miqueas 1:6) «Haré, pues, de Samaria montones de ruinas, y tierra para plantar viñas; y derramaré sus piedras por el valle, y descubriré sus cimientos». En la época de Alejandro Janneo, la ciudad volvió a ser habitada de nuevo. Pompeyo la incluyó en la provincia romana de Siria. Gabinio la volvió a fortificar . Herodes el Grande la reconstruyó, la fortificó y le dio el nombre de Sebasté (fem. de Sebastos, forma gr. del lat. «Augustus»), en honor del emperador, protector de Herodes . Felipe el Evangelista predicó a Cristo en Samaria, con mucho fruto. Simón el Mago y muchos otros creyeron y fueron bautizados (Hechos 8:5-13). Pedro y Juan fueron de Jerusalén a Samaria para apoyar a Felipe en la obra (Hechos 8:14-25). Identificación: a más de 8 Km. al noroeste de Siquem, en el emplazamiento del pueblo de Sebastiyeh, sobre una colina de escarpadas laderas, cuya cumbre en meseta mide poco más de 1,5 Km. de este a oeste.
Arqueología:Samaria ha sido excavada de 1908 a 1910 por una expedición dirigida por la Universidad de Harvard, y en el período 1931-1935 por varios grupos (Harvard Excavations at Samaria 1908-1910, 2 vols., 1924, y Crowfoot, K. Kenyon y E. Sukenik: «The buildings at Samaria», 1942). Estas excavaciones desvelaron tres períodos principales de la vida de la ciudad: (A) El de Omri-Acab (880-853 a.C.). (B) El periodo de Jehú (841-840 a.C.). (C) El siglo VIII a.C., que vio el reinado de Jeroboam II y el apogeo de su esplendor. En el nivel de la época Omri-Acab se hallan unas murallas de gran grosor. Con ellas pudo Samaria resistir eficazmente el embate de los sirios (2 Reyes 6:24-30). y del imperio asirio (2 Reyes 17:5) «Y el rey de Asiria invadió todo el país, y sitió a Samaria, y estuvo sobre ella tres años». El aprovisionamiento de agua se llevaba a cabo mediante un gran número de cisternas. Samaria carecía de manantiales al estilo de los Gezer, Meguido o Hazor. véase ÓSTRACA, b, para las cerámicas con inscripciones halladas en Samaria. El descubrimiento de numerosos fragmentos de marfil e incrustaciones de marfil en fragmentos de mobiliario, con tallas de papiros, lotos, toros, esfinges y dioses egipcios como Isis y Horus, que evidencian un gran esmero en su ejecución, concuerda con la mención bíblica de «la casa de marfil».(b) El territorio de las diez tribus, esto es, el reino de Israel (1 Reyes 21:1) «Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot de Jezreel tenía allí una viña junto al palacio de Acab rey de Samaria». (2 Reyes 17:24) «Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades». (Isaías 7:9) «Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis». (Jeremías 31:5) «Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas». (Ezequiel 16:46) «Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur de ti». (véase ISRAEL.) (c) El distrito de Samaria formado por la Palestina central, entre Galilea al norte y Judea al sur (1 Mac 10:30). Josefo no da una descripción clara de los límites, pero sí dice que la frontera septentrional atraviesa un pueblo que se halla en la gran llanura llamada «Ginea», que, evidentemente, es En Gannim (Josué 19:21) «Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases». (Josué 21:29) «Jarmut con sus ejidos y En-ganim con sus ejidos; cuatro ciudades». en el ángulo meridional de la llanura de Esdraelón. La frontera meridional se hallaba en el distrito de Acrabatena, a poco más de 10 Km. al sur de Siquem.
Samaria se extendía al este del Jordán, pero al oeste no alcanzaba el Mediterráneo. Aco pertenecía a Judea (véase TOLEMAIDA). Según el Talmud, el límite occidental era Antípatris. El distrito de Samaria comprendía los antiguos territorios de Manasés al oeste del Jordán, y de Efraín, con una parte de Isacar y de Benjamín. En el año 63 a.C., Pompeyo anexionó Samaria a la provincia de Siria . En el año 6 d.C., Augusto hizo de Judea, Samaria e Idumea una división de la prefectura de Siria, y le dio el nombre de provincia de Judea, designando procuradores para su gobierno; ésta era la división administrativa que regía en la época del Señor Jesucristo.
El país de Samaria ocupaba un territorio escabroso alrededor de unos 67 km. de norte a sur y de unos 58 km. de este a oeste. Fue el territorio ocupado por las diez tribus guiadas por Jeroboam, extendiéndose aprox. desde Betel hasta Dan y desde el Mediterráneo hasta Siria y Amón. El nombre primitivo para esta sección de las tierras altas palestinas era monte Efraín (Jueces 4:5) «y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio». Para más detalles sobre Samaria, ver BETEL; Ver SIQUEM; Ver SILOH.
forma griega del hebr. sómerón (atalaya [?]) o primitivamente semeron, semerayin (cf. la etimología en (1 Reyes 16:24) «Y Omri compró a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edificó en el monte; y llamó el nombre de la ciudad que edificó, Samaria, del nombre de Semer, que fue dueño de aquel monte». La transcripción asiria Samerina y la forma aramea sámerayin: (Esdras 4:10, 17), nombre de una montaña de Palestina y de una ciudad, fundada por el rey de Israel Omrí en una antigua colonia cananea, de poca importancia (quizá Samir: (Jueces 10:1) «Después de Abimelec, se levantó para librar a Israel Tola hijo de Fúa, hijo de Dodo, varón de Isacar, el cual habitaba en Samir en el monte de Efraín». Para ser destinada a capital del reino del norte (1 Reyes 16:24), en lugar de Tirsá. Samaría es una de las pocas ciudades fundadas propiamente por los israelitas; el emplazamiento estaba muy bien escogido, tanto desde el punto de vista estratégico como comercial, y a propósito para edificar una ciudad. Samaría resistió un sitio de los sirios (2 Reyes 6), y no fue ocupada por los asirios hasta después de tres años de cerco (721 a.C.).
El país de Samaria ocupaba un territorio escabroso alrededor de unos 67 km. de norte a sur y de unos 58 km. de este a oeste. Fue el territorio ocupado por las diez tribus guiadas por Jeroboam, extendiéndose aprox. desde Betel hasta Dan y desde el Mediterráneo hasta Siria y Amón. El nombre primitivo para esta sección de las tierras altas palestinas era monte Efraín (Josué 17:15) «Y Josué les respondió: Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros». (Josué 19:50) «según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnat-sera, en el monte de Efraín; y él reedificó la ciudad y habitó en ella». (Jueces 3:27) «Y cuando había entrado, tocó el cuerno en el monte de Efraín, y los hijos de Israel descendieron con él del monte, y él iba delante de ellos». (Jueces 4:5) «y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio». Para más detalles sobre Samaria, ver BETEL; Ver SIQUEM; Ver SILOH.
MONTAÑA DE AVISTAMIENTO. (1 Reyes 13:32) «Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria».
Samaria (heb. Shômerôn, 'vigía [guardia]' o 'atalaya [mirador]'; as. Samerina, etc.; aram. Shamerayin; gr. Samáreia). En se dice que el lugar recibió ese nombre de Semer, el que le vendió a Omri la colina en la cual se edificó la ciudad. 1. Ciudad capital del reino de Israel. Se encontraba a unos 9,5 km al noroeste de Siquem, y ocupaba una posición destacada en la cima de una colina aislada y redondeada, a unos 445 m s.n. del Mar Mediterráneo, que es visible desde ese lugar, y entre 90 y 120 m por encima de la llanura circundante, rica en olivares y trigales. Su situación estratégica, más la riqueza y la belleza de sus alrededores, hacían de ella una sabia elección como capital. Fue edificada por Omri (c 885-c 874 a.C.), quien le compró la colina a Semer por 2 talentos de plata y trasladó la capital de su reino de Tirsa a ese nuevo lugar (). Fue una de las pocas ciudades fundadas por los israelitas, y siguió siendo la principal de Israel mientras existió el reino (unos 150 años). También era el sitio donde recibían sepultura los reyes de Israel (, 29; 20:43; 22:10, 37, 51; , 6; etc.). Omri, ya sea a la fuerza o como consecuencia de un pacto, les proporcionó en Samaria posibilidades mercantiles a los mercaderes sirios (). En los días de Acab, las fortificaciones de la ciudad llegaron a tal grado de perfección que los sirios no la pudieron tomar (vs 1-21); aun los asirios, maestros en el arte de apoderarse de ciudades fortificadas, sólo la conquistaron después de un asedio de 3 años (, 10). Cuando finalmente cayó (723/722 a.C.), casi 30.000 ciudadanos fueron llevados cautivos rumbo al exilio. Se los reemplazó por gente de Babilonia y de Siria (17:24). Mapa IX, D-3 Desde los comienzos de su historia, Samaria fue un centro de culto pagano y de idolatría, Jezabel, la esposa de Acab, introdujo el culto de Baal en la ciudad, y luego se levantaron un templo y un altar en honor del dios (1 R. 16:31, 32). El culto de Asera también encontró apoyo por parte de la casa real (18:18, 19). Una gran corrupción moral fue el resultado de este grosero sistema de idolatría (-14). Los profetas denunciaron con denuedo la apostasía (ls. 7:9, 8:4; , 47; 23:4-10, 33: ; 8:5, 6; 13:16; , 10, 12; -9). Elías (1Ki_17 y 18) y su sucesor Eliseo, quienes aparentemente vivieron en Samaria, trabajaron esforzadamente para contrarrestar la impiedad (; 5:39; 6:24, 25. 32). En el 722 a.C., después de su caída ante Salmanasar V o Sargón II, Samaria se convirtió en la cabecera de una provincia asiria. Cuando Alejandro Magno invadió Siria (333 a.C.), ocupó Samaria y la hizo la sede de una gobernación. Pero Andrómaco, el gobernador instalado allí, fue asesinado por los samaritanos entre el 332 y el 331 a.C., cuando aquel se encontraba en Egipto. En consecuencia, Alejandro castigó severamente a sus habitantes, los trasladó a Siquem y la repobló con 1043 siro-macedonios. Como resultado, Samaria fue una de las primeras ciudades helenísticas de Palestina. Alrededor del 108 a.C., después de un sitio de un año, Juan Hircano, el rey macabeo de Judá, la conquistó y, en un intento de hacer desaparecer hasta los vestigios de su antigua gloria y su poder, se dedicó a demolerla sistemáticamente. Con el correr de los años fue reconstruida, y cuando Pompeyo llegó a Palestina (63 a.C.) la anexó a la provincia de Siria; luego, Gabino la fortificó. Poco después de esto, Samaria pasó por su período más glorioso, cuando Herodes el Grande, que se casó allí con Mariamne, su esposa favorita, y a quien se le dio en obsequio la ciudad, la reconstruyó, la volvió a fortificar y la embelleció con edificios magníficos, de los cuales todavía quedan algunas ruinas impresionantes. También le cambió el nombre por el de Sebaste, el femenino de Sebastós, 'majestuoso', el equivalente griego de Augustus. Ha conservado ese nombre hasta el día de hoy, puesto que se llama Sebastiyeh. Mapa XI, C-4. 444. Mapa de la antigua ciudad de Samaria. En la Era Cristiana, Samaria (o Sebaste) fue sobrepasada en tamaño e importancia por Neápolis (ahora Nâblus), la sucesora de la antigua Siquem, aunque Sebaste llegó a ser la sede de un obispado. Esta sede episcopal fue reestablecida por los cruzados, y un obispo griego, que hoy reside en Jerusalén, sigue derivando su título de Sebaste, aunque ésta no sea más que una aldea. Las primeras excavaciones en ese lugar las llevaron a cabo G. Schumacher, G. A. Reisner, D. G. Lyon y C. S. Fisher, por cuenta de la Universidad de Harvard, desde 1908 hasta 1910. Esta expedición descubrió los restos del Foro de Herodes, de una basílica romana y de un hipódromo. También fueron expuestos los fundamentos del palacio de Omri (), y las ampliaciones hechas por Acab y Jeroboam II, como asimismo la fuente donde los siervos del palacio lavaron el carro manchado de sangre, en el cual habían traído el cuerpo de Acab desde Ramot en Galaad. De gran interés son algunas óstracas, probablemente de los días de Jeroboam II, que contienen notas relativas al pago de aceite y vino para los depósitos reales, y que posiblemente correspondían a los impuestos. Bajo la dirección de J. W. Crowfoot se llevaron a cabo más excavaciones entre 1931 y 1933, y en 1044 . 1935, por expediciones combinadas, con las cuales cooperaron varias instituciones científicas, las que proporcionaron la posibilidad de establecer con más precisión las fechas de los descubrimientos previos, y aclarar algunos problemas arqueológicos e históricos. Los descubrimientos más interesantes de esta última expedición incluyen una gran cantidad de plaquetas de marfil* tallado, probablemente provenientes de la casa de marfil de Acab (v 39). También se encontraron otras óstracas hebreas adicionales. Bib.: G. A. Reisner y otros, Harvard Excavations at Samaria [Excavaciones en Samaria por cuenta de Harvard], 2 ts (Cambridge, Mass., 1924); J. W. Jack, Samaria in Ahab's Time, Harvard Excavations and Their Results [Samaria en los días de Acab. Las excavaciones de Harvard y sus resultados] (Edinburgo, 1929); J. W. Crowfoot y otros, Samaria-Sebaste. Reports of the Work of the Joint Expedition in 1931-1933 and of the British Expedition in 1935 [Samaria-Sebaste. Informe de la tarea de la expedición conjunta realizada entre 1931 y 1933, y de la expedición británica de 1935] (Londres, 1938, 1942, 1957): t I, The Building at Samaria [La construcción de Samaria]; t II, Early lvories From Samaria [Antiguos marfiles de Samaria]; t III, The Objects From Samaria [Los objetos de Samaria]; ANET 284, 285; FJ-AJ xiii. 10.2, 3; FJ-GJ i.2.7; FJ-AJ xiv.4.4; 5.3. 445. Restos de un muro de la Samaria antigua de tiempos del rey Omri. 2. Monte o colina donde estaba asentada la ciudad de Samaria (). Véase Samaria 1. 3. Reino de Israel, o el territorio ocupado por las 10 tribus, que con frecuencia recibía el nombre de Samaria por causa de su ciudad capital (; ; ). Véase Israel 3. 4. Provincia de Samaria. Después de su conquista (723/22 a.C.) por parte de Salmanasar V o Sargón II, la ciudad de Samaria pasó a ser la sede del gobernador asirio. A 2 de los gobernadores que desempeñaron sus cargos durante el s VII a.C. se los conoce, sobre la base de registros cuneiformes, como Nabû-kêna-utsur (690 a.C.) y Nabû-shar-ahhêshu (646 a.C.). Nada se sabe sobre la forma de su administración, pero haciendo comparaciones con otras regiones del imperio es fácil pensar que tenía un solo propósito, a saber, obtener tanto tributo como fuera posible extraer, en productos de la tierra, de la población oprimida. Cuando el territorio de Samaria cayó en manos de los babilonios, y más tarde en las de los persas, posiblemente la forma de administración haya sido la misma: con un gobernador que representaba a la corona. Podía ser un extranjero o un nativo del lugar nombrado por el gobierno central. Un gobernador de Samaria durante el período persa fue enemigo de Nehemías: Sanbalat,* que es bien conocido por la Biblia (, 2; etc.) y por los papiros de Elefantina.* Gracias a estos papiros y a otros descubiertos en 1962 en una caverna del Wâd§ Dâliyeh, a unos 16 km al nornoroeste de Jericó, se conocen los nombres de varios gobernadores del período persa sucesores de Sanbalat. Durante el período helenístico, Samaria ostentó la categoría de provincia: primero como parte del imperio de Alejandro, y más tarde bajo el dominio de los Tolomeos o los Seléucidas, según cuál de esos 2 poderes dominaba Palestina. Cuando Pompeyo ocupó ese país en nombre de Roma (63 a.C.), la región quedó bajo el control de la provincia senatorial de Siria, de la cual llegó a formar parte. Bib.: R. W. Klein, IDBS 781, 782. 5. Región de Samaria en tiempos del NT. Cuando Cristo nació, Samaria formaba parte del reino de Herodes. Después de su muerte, su hijo Arquelao la recibió en herencia (4 a.C.-6 d.C.), junto con Judea e Idumea. Esas 3 regiones siguieron siendo una unidad política durante todo el tiempo del NT, y fueron gobernadas por procuradores romanos desde el 6 hasta el 41 d.C., en cuyo tiempo se llevó a cabo el ministerio de Cristo, y de nuevo desde el 44 hasta el 66. En el lapso transcurrido entre el 41 y el 44 d.C., Samaria formó parte del reino de Agripa I, que gobernó sobre una región equivalente a la de su abuelo: Herodes el Grande (; ; ; etc.). Mapa XVI, D-3.