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hambre Que es, Concepto y Definicion


hambre - Diccionario Español

(Del lat. vulg. *famen, -inis).

1. f. Gana y necesidad de comer.

2. f. Escasez de alimentos básicos, que causa carestía y miseria generalizada.

3. f. Apetito o deseo ardiente de algo. ~ calagurritana.

1. f. coloq. hambre muy violenta. ~ canina.

1. f. bulimia.

2. f. Gana de comer extraordinaria y excesiva.

3. f. Deseo vehementísimo. ~ de tres semanas.

1. f. U. cuando alguien, por puro melindre, muestra repugnancia a ciertos alimentos, o no quiere comer a sus horas, por estar ya satisfecho.

~ estudiantina.

1. f. coloq. Buen apetito y gana de comer a cualquier hora. andar alguien muerto de ~.

1. fr. Pasar la vida con suma estrechez y miseria. apagar el ~.

1. fr. matar el hambre.

clarearse alguien de ~.

1. fr. coloq. U. para ponderar la mucha hambre que tiene. ~ y valentía.

1. expr. U. para indicar al arrogante y vano que quiere disimular su pobreza.

juntarse el ~ con la gana, o las ganas, de comer.

1. frs. U. para indicar que coinciden las faltas, necesidades o aficiones de dos personas.

más listo que el ~.

1. loc. adj. U. para ponderar la agudeza, ingenio y expedición de alguien.

matar de ~.

1. fr. Dar poco de comer, extenuar. matar el ~.

1. fr. Saciarla.

matarse alguien de ~.

1. fr. Tratarse mal por penitencia o por sobrada cicatería. morir, o morirse, de ~.

1. frs. Tener o padecer mucha penuria.

2. frs. Tener un hambre irresistible. perecer, o rabiar, de ~.

1. frs. morir de hambre. sitiar a alguien por ~.

1. fr. Valerse de la ocasión de que esté en necesidad o apuro, para reducirlo a lo que se desea.

OS V.

huelga de hambre

huelga del hambre

ración de hambre

Hambre - Diccionario Perspicacia

Carencia extrema de alimento; también de oír las palabras de Jehová, es decir, hambre espiritual. (Amós 8:11) «He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová». El hambre es una de las plagas que le habrían de sobrevenir a la simbólica Babilonia la Grande. (Apocalipsis 18:8) «por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga».

Causas y efectos del hambre. La sequía, las granizadas destructivas (Éxodo 9:23-25), las pestes, el arrasamiento de la tierra y el tizón de las cosechas, así como la guerra, estuvieron entre las causas comunes del hambre en tiempos bíblicos. (Amós 4:7-10); (Hageo 2:17) «Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová». Las langostas, que en algunas ocasiones aparecían en enjambres inmensos, ocasionaban mucho daño a las cosechas. (Éxodo 10:15) «y cubrió la faz de todo el país, y oscureció la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto». En algunos casos, el problema no era la falta de lluvia, sino que la lluvia caía en una estación que no era apropiada, como, por ejemplo, durante la cosecha del trigo o la cebada. (1 Samuel 12:17, 18).

La sensación de hambre es algo natural, pero privarse de alimento durante mucho tiempo perjudica la salud mental y física. La privación de alimento induce a la somnolencia, atenúa las emociones e impide pensar con normalidad. El deseo de comer se hace prioritario (Éxodo 16:3) «y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud». y se diluyen los valores morales. (Isaías 8:21) «Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto». El hambre extrema puede tener un efecto deshumanizador que lleve al robo, al asesinato e incluso al canibalismo. A menudo el hambre va acompañada de enfermedad y epidemias, que tienen su origen en el estado de debilitamiento de los afectados. (Deuteronomio 32:24) «Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente Y de peste amarga; Diente de fieras enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpientes de la tierra»

Tiempos de hambre en la antigüedad. La primera hambre de la que nos ha llegado registro histórico fue aquella que obligó a Abrán (Abrahán) a dejar Canaán y residir como forastero en Egipto. (Génesis 12:10) «Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra». En los días de Isaac sobrevino otra hambre, pero Jehová le mandó al hijo de Abrahán que no fuera a Egipto. (Génesis 26:1, 2). El hambre de siete años que le sobrevino a Egipto cuando José era primer ministro y administrador del alimento se extendió muy lejos de las fronteras egipcias, porque “de toda la tierra [fueron] a Egipto a comprarle a José [alimento]”. (Génesis 41:54-57).

Mientras que las inscripciones egipcias evitan escrupulosamente cualquier referencia a la estancia de Israel en Egipto, hay antiguos textos egipcios que mencionan períodos de hambre provocados por la crecida insuficiente del río Nilo. Un texto hace mención de un período de siete años de pequeñas crecidas del Nilo y el hambre que esta situación provocó. Según el relato, cuando pasó el hambre, se concedieron al sacerdocio ciertas porciones de la tierra. Aunque queda la duda en cuanto a si el documento no es “una falsificación sacerdotal posterior, con el propósito de basar en ella la reclamación de privilegios territoriales”, por lo menos vemos reflejada una tradición concerniente a un período de siete años de carestía. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, pág. 29).

Antes de que los israelitas entraran en la Tierra Prometida, Jehová les aseguró mediante Moisés que tendrían abundancia de alimento si le seguían sirviendo fielmente. (Deuteronomio 28:11, 12). Sin embargo, el hambre sería uno de los temibles resultados de la infidelidad. (Deuteronomio 28:23, 38-42). Un hambre que se produjo en los días de los jueces hizo que Elimélec y su esposa Noemí se fueran a vivir a Moab como residentes forasteros. (Rut 1:1, 2) Jehová trajo un hambre de tres años sobre la tierra de Israel en los días de David debido a la culpa por derramamiento de sangre que había contraído la casa de Saúl con relación a los gabaonitas. (2 Samuel 21:1-6). En respuesta a la oración de Elías, Israel padeció una sequía de tres años y medio que resultó en un hambre severa. (1 Reyes 17). Además de las hambres generales del tiempo de Eliseo, el sitio sirio de Samaria causó un hambre que dio lugar a un caso de canibalismo. (2 Reyes 6:24-29).

Aunque los profetas de Dios advirtieron que la apostasía ocasionaría la muerte por el hambre, la peste y la espada, los infieles judaítas prefirieron escuchar a sus falsos profetas, quienes les aseguraron que no les sobrevendría ninguna calamidad. (Jeremías 14:11-18); (Ezequiel 5:12-17). Sin embargo, las palabras de los profetas verdaderos resultaron ciertas. Tan severa fue el hambre en Jerusalén durante el sitio babilonio (609-607 a. E.C.), que las mujeres cocieron a sus propios hijos y se los comieron. (Lamentaciones 4:1-10); (2 Reyes 25:1-3); (Jeremías 52:4-6); compárese con (Deuteronomio 28:51-53).

Jehová advirtió de antemano mediante su profeta Joel de una tremenda plaga de insectos que devastaría la tierra y traería un hambre severa antes de la venida del “día de Jehová”. (Joel 1).

Siglos más tarde Jesús predijo que las escaseces de alimento serían una de las características que señalarían la conclusión del “sistema de cosas”. (Mateo 24:3, 7); compárese con (Apocalipsis 6:5, 6). Tal como anunció con anticipación el profeta cristiano Ágabo, en el tiempo del emperador Claudio (41-54 E.C.) hubo una gran hambre. (Hechos 11:28) «Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio». Unos años antes, en 42 E.C., un hambre severa había asolado Egipto, donde vivían muchos judíos. Asimismo, una “gran necesidad” le sobrevino a la tierra de Judá y Jerusalén cuando los ejércitos romanos bajo el general Tito asediaron Jerusalén y finalmente la destruyeron en 70 E.C. (Lucas 21:23) «Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo». Josefo relata las terribles condiciones de hambre que se dieron en la ciudad: hasta el extremo de comer cuero, hierba y heno. También menciona que una madre se comió a su propio hijo. (La Guerra de los Judíos, libro VI, cap. III, secs. 3, 4). Cuando Jesús predijo tales escaseces de alimento, indicó que no solo pensaba en los acontecimientos que precederían a la destrucción de Jerusalén, sino también en lo que ocurriría cuando llegara el tiempo para que el Hijo del hombre retornara en la gloria de su Reino. (Lucas 21:11, 27, 31); compárese con (Apocalipsis 6:5, 6).

No se padecerá hambre. Cristo Jesús aseguró que Dios contestaría la oración por el pan de cada día de sus siervos fieles y cuidaría de aquellos que pusieran el Reino en primer lugar. (Mateo 6:11, 33); compárese con (Salmos 37:19, 25). Sin embargo, Jesús mostró que sus siervos en algunas ocasiones podrían sufrir hambre debido a la oposición y a la persecución. (Mateo 25:35, 37, 40). El apóstol Pablo, en particular, explica sus frecuentes sufrimientos, debidos tanto al hambre como a la sed, al efectuar su ministerio en circunstancias difíciles. (1 Corintios 4:11-13). No obstante, confiaba en que el hambre física nunca podría separar a los fieles siervos de Dios de la fuerza sustentadora del amor de Dios. (Romanos 8:35, 38, 39).

Aquellos que realmente tienen hambre y sed de justicia y verdad siempre verán satisfechas sus necesidades espirituales. (Mateo 5:6) «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados». Esto incluye a los de la “gran muchedumbre”, que tienen la esperanza de sobrevivir a la “gran tribulación” y de quienes se dice que “ya no tendrán hambre ni tendrán más sed”. (Apocalipsis 7:9, 13-17). Asimismo, bajo la gobernación del reino de Dios llegará a haber abundancia para satisfacer el hambre física de toda la humanidad. (Salmos 72:16) «Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra».

Hambre - Diccionario Alfonso Lockward

La escasez de alimentos, o su ausencia total. A veces regiones enteras la padecen como consecuencia de malas cosechas, o por haber sido éstas destruidas por algún fenómeno natural, plaga de langostas, etcétera. Muy a menudo el h. venía a causa de la disminución de las lluvias. O por efecto de la acción humana en las guerras. La Biblia menciona muchos casos de h., sin decir necesariamente el origen de las mismas, como sucede con el h. que obligó a Abraham a descender a Egipto (Apocalipsis 6:8) «Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra».

Hambre - Diccionario Mundo Hispano

(heb., ra’av, hambre, escasez, gr. limos, falta de bien). Las escaseces eran resultado de la falta de lluvia en temporada, tormentas de piedra destructoras y lluvia fuera de temporada, la destrucción de los cultivos por langostas y gusanos, y el corte de suministros por un sitio (2 Reyes 6:25) «Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata».

Muchas veces eran seguidas por pestilencia y había gran sufrimiento. Se registran escaseces que eran resultado de causas naturales en la época de Abraham (Ezequiel 5:16) «Cuando arroje yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que serán para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces aumentaré el hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros el sustento del pan».

La preservación en la época de hambre es una marca especial del favor y el poder de Dios (Amós 8:11) «He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová».

Hambre - Diccionario de Jerusalén

Se producia con frecuencia en Egipto a causa del deficiente o del exagerado crecimiento del nivel del Nilo (rotura de diques), pero, sobre todo, por descuidar los riegos en épocas de guerra civil y de mala administración.

Hambre - Douglas Tenney

(heb., ra’av, hambre, escasez, gr. limos, falta de bien). Las escaseces eran resultado de la falta de lluvia en temporada, tormentas de piedra destructoras y lluvia fuera de temporada, la destrucción de los cultivos por langostas y gusanos, y el corte de suministros por un sitio (2 Reyes 6:25) «Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata».

Muchas veces eran seguidas por pestilencia y había gran sufrimiento. Se registran escaseces que eran resultado de causas naturales en la época de Abraham (Gen 12:10) «Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra», José (Génesis 41:56) «Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto», los jueces (Rut 1:1) «Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos», David (2 Reyes 21:1), Acab y Elías (1 Reyes 17:1) «Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra». (1 Reyes 18:2) «Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria». y Eliseo (2 Reyes 4:38) «Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas». (Lucas 4:25) «Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra». El NT habla de una gran hambre en toda la tierra habitada (Hechos 11:28) «Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio». Jesús predijo hambres en varios lugares (Mateo 24:7) «Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares». (Marcos 13:8) «Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos». (Lucas 21:11) «y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo», una profecía que se cree haber sido cumplida parcialmente cuando Tito sitió a Jerusalén. A veces se dice que las hambres se envían como castigo y a veces se usan como amenaza (Levítico 26:19-20), (Deuteronomio 28:49-51), (2 Reyes 8:1) «Habló Eliseo a aquella mujer a cuyo hijo él había hecho vivir, diciendo: Levántate, vete tú y toda tu casa a vivir donde puedas; porque Jehová ha llamado el hambre, la cual vendrá sobre la tierra por siete años». (Jeremías 14:12) «Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia». (Jeremías 14:15) «Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con espada y con hambre serán consumidos esos profetas». (Esdras 5:16) «Entonces este Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios, la cual está en Jerusalén, y desde entonces hasta ahora se edifica, y aún no está concluida». La preservación en la época de hambre es una marca especial del favor y el poder de Dios (Job 5:20) «En el hambre te salvará de la muerte, Y del poder de la espada en la guerra». (Salmos 33:19) «Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre». (Salmos 37:19) «No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados». A veces se usa la palabra hambre en un sentido figurado (Amós 8:11) «He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová».

Hambre - Hispano-Americano de la Mision

Es el estado del organismo cuando este no dispone de las calorías necesarias para su mantenimiento y buen funcionamiento. A pesar de todo el progreso científico y tecnológico, la humanidad no ha podido controlar el problema del h , que hoy se presenta con cifras aterradoras en todo el mundo. El h es geográficamente selectiva: no afecta a todo el planeta sino a zonas específicas (zonas de h ).

El fuerte crecimiento demográfico crea un mayor consumo y demanda una mayor producción de alimentos, si bien no hay h por exceso de gente, sino exceso de gente como consecuencia del h . Hay causas culturales (falta de educación alimentaria) y económicas. El h no es un fenómeno natural, pero sí el producto artificial de economías deficientes. Los pobres no pueden producir ni comprar sus alimentos. También hay causas técnicas (técnicas de cultivo insuficientes o atrasadas). (Ver pobreza, miseria).

Hambre - Diccionario Bíblico Adventista

Hambre (heb. rââb, reâbôn; gr. limpós, peináÇ). Las hambrunas eran frecuentes en Palestina; y se debían a sequías (; 18:2), invasiones enemigas (-51), plagas y pestes () y sitios por causa de las guerras (-7:20; 25:1-3; , 5). Algunas veces eran el resultado de los juicios o castigos de Dios (; , 7, 8,12; etc.). Abrahán fue obligado por el hambre a abandonar Canaán (), y sus descendientes más de una vez tuvieron que hacer lo mismo (26:1; 41:56-42:5). El hambre era conocida en los días de Job (Job 5:22; 30:3). En los días de los jueces impulsó a Elimelec y a su familia a emigrar a Moab (). El hambre de 3 años en tiempos de David () fue explicada como el resultado de la desobediencia de Saúl relacionada con los gabaonitas, y los 3 1/2 años sin lluvia que imploró Elías indicaban el desagrado de Dios con el perverso liderazgo de Acab (1Ki_17; 18; ). menciona un hambre que ocurrió (c 44 d.C.) durante el reinado de Claudio. La parábola del hijo pródigo menciona el hambre (), y Pablo habla de que el hambre, entre otras cosas, no puede separarnos del amor de Cristo (). Las hambrunas son mencionadas como una señal de los últimos días (; ; ).

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