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Baal Que es, Concepto y Definicion


Baal - Diccionario Español

MAESTRO, SEÑOR, ÍDOLO, DIOS FALSO. (Jueces 2:13). (Génesis 36:38)

Baal - Diccionario Perspicacia

(Dueño; Amo).

1. El cuarto en la lista de los hijos de Jeiel, un benjamita. (1 Crónicas 8:29, 30)

2. Rubenita cuyo hijo Beerah estuvo entre los que se llevó cautivos el rey asirio Tiglat-piléser III. (1 Crónicas 5:5, 6, 26)

3. Enclave simeonita dentro del territorio de Judá; al parecer es la misma que Baalat-beer y Ramá del sur (o Négueb). (1 Crónicas 4:32, 33)

4. La palabra hebrea bá·`al se emplea en las Escrituras con referencia a: 1) un esposo, como dueño de su esposa (Génesis 20:3) «Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido»; 2) un terrateniente (Josué 24:11) «Pasasteis el Jordán, y vinisteis a Jericó, y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos, y yo los entregué en vuestras manos»; 3) “los dueños [...] de las naciones” (Isaías 16:8) «Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y se habían extendido por el desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar»; 4) “confederados” (literalmente, “dueños [amos] de un pacto”) (Génesis 14:13) «Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram»; 5) el dueño o poseedor de bienes materiales (Éxodo 21:28, 34); 6) personas o cosas que poseen algo que es característico de su naturaleza, actitud u ocupación; por ejemplo: arquero (literalmente, “dueño de flechas”) (Génesis 49:23) «Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros»; un “acreedor de la deuda” (literalmente, “dueño de una deuda de su mano”) (Deuteronomio 15:2) «Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová»; ‘cualquiera dado a la cólera’ (literalmente, “dueño de cólera”) (Proverbios 22:24) «No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos»; “antagonista judicial” (literalmente, “dueño de juicio”) (Isaías 50:8) «Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí»; 7) Jehová (Oseas 2:16) «En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali», y 8) los dioses falsos (Jueces 2:11, 13).

El término hab·Bá·`al (el Baal) es la designación aplicada al dios falso Baal. La expresión hab·Be`a·lím (los Baales) se refiere a las deidades locales, que, según se creía, eran dueñas de ciertos lugares en particular o ejercían influencia en ellos.

El término “Baal” aparece una vez en las Escrituras Griegas Cristianas, en (Romanos 11:4) «Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal». donde en el texto griego viene precedido del artículo femenino he. Comentando sobre el uso del artículo femenino antes de “Baal” en la Septuaginta griega y en (Romanos 11:4) «Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal», John Newton escribió en un ensayo sobre la adoración de Baal: “Aunque en hebreo el género es masculino [hab·Bá·`al], el señor, a Baal se le llama [he Bá·al]=la señora, en la Septuaginta; (Oseas 2:8) «Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal». (Sofonías 1:4) «Extenderé mi mano sobre Judá, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idólatras con sus sacerdotes». y en el Nuevo Testamento, Romanos XI. 4. En la adoración licenciosa de este andrógino, o dios bisexual, los hombres a veces llevaban vestidos de mujer y las mujeres se ponían atuendos masculinos y blandían armas”. (Ancient Pagan and Modern Christian Symbolism, de T. Inman, 1875, pág. 119.)

En la historia de Israel hubo algunas ocasiones en las que se hizo referencia a Jehová como “Baal” de la nación, en el sentido de ser su Señor o Dueño marital. (Isaías 54:5) «Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado». También puede ser que debido a su apostasía, los israelitas hayan asociado impropiamente a Jehová con Baal. Esta última posibilidad parece hallar confirmación en la profecía de Oseas, según la cual llegaría un tiempo, después del cautiverio de Israel y su restauración del exilio, en el que la nación se arrepentiría y no volvería a llamar a Jehová “Mi dueño” (“Mi Baal”, Str), sino “Mi esposo”. El contexto da a entender que no se volvería a oír en labios de los israelitas el nombre “Baal” utilizado en conexión con el dios falso. (Oseas 2:9-17) Algunos piensan que el escritor de Segundo de Samuel usó los nombres “Is-bóset” y “Mefibóset” (bó·scheth significa vergüenza) en vez de “Esbaal” y “Merib-baal”, debido a la mala connotación que parece que llegó a tener la palabra hebrea bá·`al por su relación con la adoración degradada de Baal. (1 Crónicas 8:33, 34)

Adoración de Baal. Poco se sabía de la adoración a Baal, aparte de las muchas referencias de las Escrituras, hasta que las excavaciones de Ugarit (la moderna Ras Shamra, situada en la costa de Siria, frente al extremo NE. de la isla de Chipre) sacaron a la luz muchos objetos religiosos y cientos de tablillas de arcilla. Se cree que muchos de esos documentos antiguos, conocidos ahora como los textos de Ras Shamra, son las liturgias o las palabras de aquellos que participaban en los rituales de las fiestas religiosas.

En los textos de Ras Shamra se alude a Baal (llamado también Aliyán [Prevaleciente] Baal) como “Zebul (Príncipe), Señor de la Tierra” y “el Jinete de las Nubes”. Estos nombres armonizan con una representación de Baal en la que se le muestra sosteniendo en la mano derecha un garrote o maza y en la mano izquierda un relámpago que acaba en una punta de lanza. También se le representa llevando un yelmo con cuernos, lo que parece indicar una estrecha relación con el toro, símbolo de la fertilidad.

En Palestina no suele llover desde finales de abril hasta septiembre. Las lluvias comienzan en octubre y continúan durante todo el invierno hasta abril, gracias a lo cual crece una abundante vegetación. Se creía que los cambios de estación y los efectos subsiguientes eran ciclos producidos por los interminables conflictos entre los dioses. El que cesasen las lluvias y se marchitase la vegetación se atribuía al triunfo del dios Mot (dios de la muerte y la aridez) sobre Baal (dios de la lluvia y la fertilidad), lo que obligaba a este último a retirarse a las profundidades de la tierra. Por otro lado, se pensaba que el comienzo de la estación lluviosa indicaba que Baal había despertado a la vida, lo que era posible gracias al triunfo de Anat, su hermana, sobre Mot, permitiendo que su hermano Baal volviese al trono. La unión de Baal con su esposa, probablemente Astoret, se creía que garantizaba la fertilidad durante el año entrante.

Los agricultores y ganaderos cananeos posiblemente pensaban que el participar en rituales prescritos —una especie de magia imitativa— durante sus fiestas religiosas estimulaba a sus dioses a actuar según el modelo representado en esas fiestas, y esto era necesario para tener cosechas y rebaños productivos durante el nuevo año, así como para alejar sequías, plagas de langostas, etc. De modo que la vuelta a la vida de Baal para ser entronizado y unirse a su consorte se celebraría con ritos de fertilidad licenciosos, caracterizados por orgías sexuales desenfrenadas.

Toda ciudad cananea debió tener su santuario en honor al Baal de su localidad. Asimismo, se nombraban sacerdotes para dirigir la adoración en estos santuarios y en los muchos lugares sagrados que se hallaban en las cumbres de las colinas cercanas y que eran conocidos como “lugares altos”. (2 Reyes 17:32) «Temían a Jehová, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los lugares altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos». Es posible que en el interior de dichos lugares sagrados hubiese imágenes o representaciones de Baal, en tanto que en el exterior, cerca de los altares, se encontraban las columnas de piedra (probablemente símbolos fálicos de Baal), los postes sagrados que representaban a la diosa Aserá y estantes de incienso. (2 Crónicas 34:4-7) Había prostitutos y prostitutas en los lugares altos, y además de la prostitución ceremonial, también se llevaba a cabo el sacrificio de niños. (Oseas 4:13, 14) La adoración de Baal incluso se efectuaba en las mismas azoteas de las casas, desde donde con frecuencia ascendía humo de sacrificio a ese dios. (Jeremías 32:29) «Y vendrán los caldeos que atacan esta ciudad, y la pondrán a fuego y la quemarán, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y derramaron libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira».

Hay indicios de que tanto a Baal como a otros dioses y diosas cananeos sus adoradores los relacionaban con ciertos cuerpos celestes. Por ejemplo, uno de los textos de Ras Shamra menciona una ofrenda a la “Reina Shapash (el Sol) y a las estrellas”, y otro alude al “ejército del sol y la hueste del día”.

Por tanto, es preciso mencionar que la Biblia hace varias alusiones a los cuerpos celestes en relación con la adoración a Baal. Al describir el derrotero pecaminoso del reino de Israel, el registro de las Escrituras dice: “Siguieron dejando todos los mandamientos de Jehová [...], y empezaron a inclinarse ante todo el ejército de los cielos y a servir a Baal”. (2 Reyes 7:16) «Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová». En cuanto al reino de Judá, se informa que en el mismo templo de Jehová llegaron a estar “los utensilios hechos para Baal y para el poste sagrado y para todo el ejército de los cielos”. También, la gente por todo Judá hizo “humo de sacrificio a Baal, al sol y a la luna y a las constelaciones del zodíaco y a todo el ejército de los cielos”. (2 Reyes 23:4, 5)

Cada localidad tenía su propio Baal, al que se solía calificar mediante un nombre geográfico. Por ejemplo, el Baal de Peor (Baal-peor), adorado por moabitas y madianitas, tomó su nombre del monte Peor. (Números 25:1-3, 6) Más tarde, los nombres de esos baales locales llegaron a incorporarse, por metonimia, a los mismos nombres geográficos, como por ejemplo: Baal-hermón, Baal-hazor, Baal-zefón y Bamot-baal. Sin embargo, a pesar de la diversidad de baales, para el cananeo en realidad solo existía un dios Baal.

¿Qué efecto tuvo la adoración de Baal en Israel?

En el principio de la Biblia ya se hacen alusiones implícitas al baalismo, aunque parece ser que en el tiempo de los patriarcas no alcanzaba el nivel de degradación que tenía cuando los israelitas entraron en la tierra de Canaán. (Génesis 15:16) «Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí». La mención de la ciudad de Asterot-qarnaim, nombre que posiblemente se deriva de Astoret, la consorte de Baal, es el primer indicio que encontramos de la existencia de ese dios falso. (Génesis 14:5) «Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim». Antes de cruzar el mar Rojo, los israelitas podían ver desde su campamento un lugar del desierto llamado Baal-zefón. (Éxodo 14:2, 9) A Moisés se le dieron advertencias específicas en el monte Sinaí con respecto a los habitantes de Canaán: había que demoler sus altares, hacer añicos sus columnas sagradas y cortar sus postes sagrados. (Éxodo 34:12-14) De modo que todo lo relacionado con la adoración de Baal tenía que erradicarse de la Tierra Prometida.

Cuando los israelitas acamparon en las llanuras de Moab, el rey Balac llevó a Balaam a lo alto de Bamot-baal (que significa “Lugares Altos de Baal”) para que contemplara aquella impresionante multitud. (Números 22:41) «El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo». Al no poder proferir una maldición directamente sobre los israelitas, Balaam le aconsejó a Balac que los indujera a practicar la idolatría, tentándolos a cometer inmoralidad sexual con las idólatras de Baal de Peor. Miles de israelitas sucumbieron a esta tentación y perdieron la vida. (Números 22:1-25)

A pesar de esta amarga experiencia y de las claras advertencias de Moisés y Josué (Job 24:15, 19, 20), cuando los israelitas fijaron su residencia en la Tierra Prometida, empezaron a imitar a los cananeos que quedaban, al parecer con la esperanza de asegurar la fertilidad de su ganado y de las cosechas. Al mismo tiempo, pretendían seguir adorando a Jehová. La apostasía se generalizó después de la muerte de Josué. (Jueces 2:11-13) Los israelitas mantuvieron en sus campos altares, postes y otros efectos utilizados en la adoración de Baal, y, al parecer, hicieron caso a sus vecinos cananeos sobre cómo se debía agradar al “dueño”, o Baal, de cada territorio. También se les atrapó en las prácticas inmorales relacionadas con la adoración a Baal. Como resultado, Jehová los abandonó a sus enemigos.

Sin embargo, cuando el pueblo se volvía a Él, Jehová con misericordia los liberaba levantándoles jueces, como fue el caso de Gedeón, cuyo nombre fue cambiado a Jerubaal (que significa “Que Baal Haga Defensa Legal [Contienda]”). (Jueces 6:25-32) Sin embargo, estos jueces no consiguieron ninguna reforma permanente. (Jueces 8:33) «Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit». El baalismo se siguió practicando incluso después de los días de Samuel, aunque el registro muestra que, a petición suya, el pueblo se deshizo de las imágenes de Astoret y Baal y empezó a servir solo a Jehová. (1 Samuel 7:3, 4)

Aunque no se vuelve a hablar del baalismo hasta el final del reinado de Salomón, es posible que subsistiera en algunas partes del reino. Salomón introdujo en el país diferentes formas de baalismo al casarse con muchas mujeres paganas, quienes lo indujeron a él y a sus hijos a servir a otros dioses y diosas relacionados con la adoración a Baal, como Astoret y Mólek. (1 Reyes 11:4, 5, 33)

Cuando se dividió el reino en 997 a. E.C., Jeroboán implantó la adoración de becerros en el reino septentrional de Israel, en Dan y en Betel. El baalismo autóctono y la adoración de becerros convivieron, del mismo modo que en Judá se observaba una pretendida adoración verdadera en Jerusalén mientras que por toda la nación se seguía practicando el baalismo. (1 Reyes 14:22-24)

En los días del rey Acab (c. 940-920 a. E.C.) se introdujo en Israel un tipo diferente de culto a Baal: el de Melqart, el Baal de Tiro. (GRABADO, vol. 2, pág. 532.) Acab formó una alianza matrimonial con Jezabel, la hija de Etbaal (que significa “Con Baal”), el rey de Tiro. Jezabel importó a Israel este culto más influyente, que se valía de muchos sacerdotes y ayudantes. (1 Reyes 16:31-33) Por fin se produjo la famosa confrontación en el monte Carmelo entre Jehová y Baal.

Elías mandó que ocurriera una sequía en el nombre de Jehová, probablemente debido a que los adoradores de Baal creían que era este dios, el dueño del cielo, quien daba las lluvias y la fertilidad. (1 Reyes 17:1) «Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra». Después de tres años y seis meses de sequía, se vio que Baal no era capaz de satisfacer las muchas súplicas que le dirigieron sus sacerdotes y adoradores para que pusiera fin a la sequía, por lo que Elías reunió a todo el pueblo en el monte Carmelo a fin de que fuera testigo de la gran prueba que demostraría quién era el Dios verdadero. La prueba resultó en la humillación de los adoradores de Baal y la matanza de 450 profetas de ese dios falso. Jehová, no Baal, mandó entonces la lluvia para acabar con la sequía. (1 Reyes 18:18-46)

El hijo y sucesor de Acab, Ocozías, siguió sirviendo a Baal. (1 Reyes 22:51-53) Lo sucedió su hermano Jehoram, y el registro dice que quitó la columna sagrada de Baal que su padre había hecho, aunque siguió practicando la adoración de becerros. (2 Reyes 3:1-3)

Más tarde (c. 905 a. E.C.) se ungió a Jehú como rey. Él se vengó de la muerte de los profetas de Jehová matando a Jezabel y a la casa de su esposo Acab. Se reunió luego a todos los adoradores de Baal en Samaria con la excusa de celebrar “una asamblea solemne para Baal”. Cuando Jehú dio la orden, se dio muerte a todos los adoradores de Baal. Se quemaron los postes sagrados, se demolió la columna sagrada y también la casa de Baal, que fue apartada para excusado público. “Así —dice el registro— exterminó Jehú a Baal de Israel.” (2 Reyes 10:18-28) De modo que, al menos por un tiempo, se suprimió de Israel la adoración de Baal. Sin embargo, fue por practicar esta religión baalista por lo que Jehová por fin dejó que se llevara al exilio al reino de diez tribus de Israel. (2 Reyes 17:16-18)

El baalismo logró atrincherarse en Judá, a pesar de que el rey Asá se esforzó por eliminar todo lo relacionado con esa forma de adoración falsa. (2 Crónicas 14:2-5) Cuando Acab casó a Atalía, la hija que le dio Jezabel, con Jehoram, el séptimo rey de Judá, su inicua influencia introdujo el baalismo tirio en la familia real judaíta. Ni siquiera las reformas realizadas al principio del reinado del nieto de Atalía, Jehoás, y las posteriores llevadas a cabo por Ezequías, consiguieron eliminar permanentemente la adoración de Baal. (2 Reyes 11:18) «Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová». El hijo de Ezequías, Manasés, reconstruyó los mismos lugares altos que su padre había destruido. (2 Reyes 21:3) «Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas». Aunque al parecer la mayoría de los reyes judaítas se contaminaron con la adoración de Baal, Manasés llegó mucho más lejos que todos los demás en la práctica de este culto degradado. (2 Reyes 21:9-11) Ni las reformas que más tarde realizó el mismo Manasés, ni siquiera la extensa depuración que llevó a cabo su nieto, el rey Josías, consiguieron recuperar de modo permanente la adoración verdadera. Como resultado de haberse contaminado por completo con la adoración falsa, el pueblo fue castigado con el exilio y la desolación de la tierra. (2 Crónicas 33:10-17)

En la obra profética de Jeremías, efectuada desde los días de Josías hasta el exilio babilonio, el profeta denunció a Israel por degradarse con la adoración de Baal y comparó la nación a una esposa adúltera que se había prostituido bajo todo árbol frondoso y en todo lugar alto, cometiendo adulterio con piedras y árboles, y olvidando a Jehová, su “dueño marital”. (Jeremías 2:20-27) Después del exilio en Babilonia y el regreso de los judíos a Palestina, la Biblia no dice que los israelitas volvieran a practicar el baalismo.

[Fotografías en la página 265]

Representaciones de Baal. Cada lugar donde se adoraba a este dios tenía su propio Baal

Baal - Diccionario Alfonso Lockward

Nombre con el cual los semitas designaban al dios de la naturaleza, de la fertilidad. La palabra significa “señor”, “amo”, “esposo”. Existía cierta jerarquía en el uso de la palabra. Si se decía baalim, era una referen-cia a dioses menores o domésticos, como “sirvieron a los baales” en (Jueces 8:33) «Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit». Para dioses locales o de una comunidad se añadía el nombre de ésta al de B. Así, existía •Baal-Gad (Señor de la buena fortuna), •Baal-Hamón (Señor de la riqueza), •Baal-Meón (Señor de la habitación), etcétera.

Cuando se señalaba al dios principal se añadía en hebreo el artículo, para leer “el B.” Se da el caso de que el término B. aparece como parte de nombre de personas. •Gedeón llegó a llamarse Jerobaal (1 Crónicas 9:40) «Hijo de Jonatán fue Merib-baal, y Merib-baal engendró a Micaía».

diferencia de Egipto, que tenía el Nilo y sus inundaciones periódicas, Canaán dependía de las lluvias para la agricultura. Los cananeos tenían a B. como el que las proveía. La llegada de los israelitas a Canaán les puso en contacto con esa experiencia, para ellos nueva, y sucumbieron muy pronto al culto de este supuesto rey de la naturaleza.

•“lugares altos” eran escogidos para esta actividad, así como árboles frondosos (1 Reyes 18:20-39).

culto a B., sin embargo, no se extinguió, a pesar de que de vez en cuando se realizaban reformas religiosas dirigidas a ello. •Jehú hizo una matanza de “los profetas de B.” (Jeremías 19:3-5).

Baal - Diccionario Mundo Hispano

(heb., ba’al, señor, poseedor, marido).

1. La palabra baal aparece en el AT con una variedad de significados: señor o dueño (Oseas 2:16) «En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali». Sin embargo, con mayor frecuencia la palabra se refiere a la deidad o deidades semíticas llamadas Baal.

Baal se convirtió en el nombre propio para el dios más significativo en el panteón cananeo o compañía de dioses. Era la deidad que presidía en muchas localidades.

Baal era adorado en los lugares altos en Moab en el tiempo de Balaam y Balac (2 Crónicas 22:2) «Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri».

Cuando fue destronada, el templo de Baal en Jerusalén fue destruido y el sumo sacerdote asesinado ante el altar (Jeremías 19:4-5).

Se ofrecía incienso y sacrificio a Baal (Jeremías 19:5) «Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento». Pero la adoración a Baal se caracterizaba principalmente por los ritos de fertilidad. Se creía que la principal función de Baal era hacer fértiles a la tierra, los animales y las personas. Para apresurar al dios para que realizara estas funciones, sus adoradores mismos realizaban actos sexuales de fertilidad y en los templos de Baal había servidores, varones y mujeres, con este propósito.

2. Descendiente de Rubén, primer hijo de Jacob (1 Crónicas 5:5) «Micaía su hijo, Reaía su hijo, Baal su hijo».

3. Benjamita (1 Crónicas 8:30) «y su hijo primogénito Abdón, y Zur, Cis, Baal, Nadab».

4. Pueblo en algún lugar de la frontera de Simeón (1 Crónicas 4:33) «y todas sus aldeas que estaban en contorno de estas ciudades hasta Baal. Esta fue su habitación, y esta su descendencia».

5. Junto con otro nombre, con frecuencia es el nombre de un hombre y no de Baal, p. ej., Baal-janan, un rey de Edom (1 Crónicas 1:49) «Y muerto Saúl, reinó en su lugar Baal-hanán hijo de Acbor».

Baal - Diccionario de Jerusalén

En Siria y Palestina se creía en la existencia de numerosos dioses locales, suponiéndose que habitaban en árboles, fuentes, cumbres, rocas, etc., venerados por eso como lugares sagrados.

Baal - Douglas Tenney

(heb., ba’al, señor, poseedor, marido).

1. La palabra baal aparece en el AT con una variedad de significados: señor o dueño (como en (Éxodo 21:28) «Si un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey será apedreado, y no será comida su carne; mas el dueño del buey será absuelto». (Éxodo 21:34) «el dueño de la cisterna pagará el daño, resarciendo a su dueño, y lo que fue muerto será suyo». (Isaías 16:8) «Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y se habían extendido por el desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar». y marido (como en (Éxodo 21:3) «Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él», (2 Samuel 11:26) «Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido». (Oseas 2:16) «En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali». Sin embargo, con mayor frecuencia la palabra se refiere a la deidad o deidades semíticas llamadas Baal.

Baal se convirtió en el nombre propio para el dios más significativo en el panteón cananeo o compañía de dioses. Era la deidad que presidía en muchas localidades.

Baal era adorado en los lugares altos en Moab en el tiempo de Balaam y Balac (Números 22:41) «El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo». En el período de los jueces había altares a Baal en Palestina (Jueces 6:28-32); y en el tiempo de Acab y Jezabel, la hija del rey pagano de los sidonios casi se suplantó la adoración al Señor por la de Baal.

La lucha entre el baalismo y la adoración del Dios verdadero llegó a su punto decisivo en el monte Carmelo cuando el profeta Elías enfrentó a los sacerdotes de Baal y mató a 450 de ellos (1 Reyes 18:17-40). No obstante, el culto rápidamente revivió y prosperó hasta que fue destruido por Jehú (2 Reyes 10:18-28). Atalía, hija de Jezabel, esposa de Joram, dio un nuevo impulso a la adoración a Baal (2 Crónicas 17:3) «Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales». (2 Crónicas 21:6) «Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab; porque tenía por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová».

Cuando fue destronada, el templo de Baal en Jerusalén fue destruido y el sumo sacerdote asesinado ante el altar (2 Reyes 11:18) «Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová». No obstante, pronto hubo otro avivamiento de la adoración a Baal (2 Reyes 21:3) «Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas». Josías nuevamente destruyó el templo de Baal en Jerusalén e hizo que el culto público a ese dios cesara por un tiempo (2 Reyes 23:4-5). Los profetas de Israel, especialmente Jeremías, con frecuencia denunciaron el culto a Baal (Jeremías 19:4-5).

Se ofrecía incienso y sacrificio a Baal (Jeremías 7:9) «Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis», incluso sacrificio humano (Jeremías 19:5) «Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento», pero la adoración a Baal se caracterizaba principalmente por los ritos de fertilidad. Se creía que la principal función de Baal era hacer fértiles a la tierra, los animales y las personas. Para apresurar al dios para que realizara estas funciones, sus adoradores mismos realizaban actos sexuales de fertilidad y en los templos de Baal había servidores, varones y mujeres, con este propósito. 2. Descendiente de Rubén, primer hijo de Jacob (1 Crónicas 5:5) «Micaía su hijo, Reaía su hijo, Baal su hijo».

3. Benjamita (1 Crónicas 8:30) «y su hijo primogénito Abdón, y Zur, Cis, Baal, Nadab».

4. Pueblo en algún lugar de la frontera de Simeón (1 Crónicas 4:33) «y todas sus aldeas que estaban en contorno de estas ciudades hasta Baal. Esta fue su habitación, y esta su descendencia».

5. Junto con otro nombre, con frecuencia es el nombre de un hombre y no de Baal, p. ej., Baal-janan, un rey de Edom (Génesis 36:38) «Murió Saúl, y en lugar suyo reinó Baal-hanán hijo de Acbor», (1 Crónicas 1:49) «Y muerto Saúl, reinó en su lugar Baal-hanán hijo de Acbor».

Baal - kadosh israelita mesianica

El dios masculino principal de los Fenicios y los Cananeos, significa señor, amo y por último, esposo. (Romanos 11:4) «Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal». No debemos de utilizar el término Señor/Adonai ya que significa Baal, debemos y tenemos que llamar a nuestro Creador y a Nuestra Salvación por sus Nombres YAHWEH-Yahshúa. El nombre apropiado al dios principal de los Fenicios (Tzidonim), es encontrado en muchos lugares en su plural, Baalim, (1 Reyes 18:18) «Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales». (Jeremías 2:23) «¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino». (Oseas 2:17) «Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres». Baal es identificado con Molej (Jeremías 19:5) «Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento». Era conocido por los Israelitas como Baal-Peor, (Números 25:3) «Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel». (Deuteronomio 4:3) «Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal- peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti». Y era adorado hasta el tiempo de Samuel, (1 Samuel 7:4) «Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron sólo a Jehová». Y después de eso fue la religión de las Diez Tribus que se Gentilizaron (convirtieron en Goyim) en el tiempo de Ajab (1 Reyes 16:31-33); (1 Reyes 18:19-22). Prevaleció también por un tiempo en el Reino del Sur o Yahudáh (2 Reyes 8:27) «Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como la casa de Acab; porque era yerno de la casa de Acab». comparar (2 Reyes 11:18) «Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová». (2 Crónicas 28:2) «Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y además hizo imágenes fundidas a los baales». Hasta que finalmente se le puso fin por la severa disciplina del cautiverio, (Sofonías 1:4-6). Los sacerdotes de Baal eran en grandes números (1 Reyes 18:19) «Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel». Y varias clases, (2 Reyes 10:19) «Llamadme, pues, luego a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos y a todos sus sacerdotes; que no falte uno, porque tengo un gran sacrificio para Baal; cualquiera que faltare no vivirá. Esto hacía Jehú con astucia, para exterminar a los que honraban a Baal». Su modo de ofrecer sacrificios es descrito en (1 Reyes 18:25-29). El dios-sol, bajo el título general de Baal, o

Baal - Diccionario Bíblico Adventista

Baal (heb. Ba'al, 'señor [amo]', 'dueño [propietario, poseedor]', 'esposo'; ac. BLlu; ugar. y fen. b'l; egip. [desde el s XIII a.C. en adelante] b'r; gr. Báal). Término que en el texto hebreo de la Biblia (nuestras traducciones no lo reflejan) se usa para señalar al propietario de casas (), campos (Job 31:39), bueyes (), riquezas (), una mujer (), un lugar (), etc. En menciones extrabíblicas, Baal llegó a identificarse con Helios (el dios sol), con Hércules o con el dios jefe de los griegos, Zeus* (el Júpiter de los romanos; fig 59). Este Diccionario se referirá principalmente a su aplicación religioso-pagana. 58. Baal en una estela procedente de Ugarit. 1. Dios semítico. Baal fue: a. El nombre para un dios local en el sentido de 'señor' (como en Baal-gad, Baal-peor, Baal-hermón). b. El nombre de un dios cananeo de la tormenta y del trueno. Estos creían que los baales vivían en lugares o casas santas (como árboles, cumbres de montes y rocas, manantiales), y hablaban de cada uno de esos dioses locales como el Baal, el 'señor'. El AT los menciona a menudo, donde Baal aparece en su forma plural: baales (; 3:7; 8:33; etc.). Fueron considerados deidades naturales que cuidaban de la vegetación y del aumento de los rebaños y del ganado. Por lo general, cuando aparece en singular y con artículo, se refiere al principal dios nacional de los cananeos. En los textos de Ras Shamra* a veces se aplica la palabra Baal a un dios como dueño de lugares y santuarios específicos, pero más generalmente es el nombre del más exaltado de todas las deidades. Su enaltecimiento a la cabeza del panteón cananeo aparece en una época más bien tardía, puesto que El había tenido la preeminencia mucho tiempo antes y a Dagón se le había dedicado un templo antes de construirse uno para Baal. Pero cuando éste surgió como triunfador en la lucha por la supremacía entre los dioses, mantuvo esa posición por muchos siglos. Fue el dios de las tormentas y, por tanto, se lo identificó frecuentemente con Adad (Hadad). Como se le atribuían las tormentosas lluvias del invierno, se lo tenía por responsable de la fertilidad del país. Su hermana era la virgen Anat, la feroz diosa del derramamiento de sangre y la guerra, y su adversario era Mot, el dios de la sequía y del calor abrasador. Cuando Baal fue asesinado (no resulta claro si por Mot, puesto que el texto está corrompido). Anat le imploró que lo volviera a la vida. Pero cuando todos los esfuerzos de Mot fracasaron, se puso furiosa y en su ira lo venció y mató. Entonces tomó a su hermano muerto y lo llevó al monte de los dioses, donde fue resucitado. Después de eso, los cananeos creían que la muerte y resurrección de Baal ocurrían anualmente, lo que daba como resultado las 2 principales estaciones de Siria-Palestina: el verano y el invierno. La 127 muerte de Baal a manos del malvado Mot al fin de cada estación lluviosa era recibida con amargo llanto y lamentos; y su resurrección anual, luego de los largos y secos meses del verano -cuando se iniciaba la estación lluviosa con nueva vida en los campos y las viñas-, era celebrada con fiestas alegres y licenciosas. La adoración a Baal, universal en Siria y Palestina, tuvo gran atractivo para los israelitas. Repetidamente reincidieron en ella desde que entraron en la tierra de Canaán, hasta que fueron llevados en cautiverio. La 1a vez que se menciona a Baal en la historia de Israel es poco después de la muerte de Moisés, cuando los hebreos acamparon en los campos de Moab, cerca de un lugar alto dedicado al dios (, 'Bamot-baal'). Los dioses que entonces adoraron los israelitas () quizás incluyeran a Baal. Fue adorado nuevamente en tiempos de los jueces (; 6:28-32) y frecuentemente en tiempos de los reyes de Judá e Israel. Casi sustituyó a Yahweh en el reino de Israel en los días de Acab, cuando Jezabel, la obstinada esposa fenicia del rey, intentó establecer la religión del dios como la única legal. Es bien conocida la historia de la lucha de Elías contra este culto y su enfrentamiento y desafío a los sacerdotes de Baal sobre el monte Carmelo (-33; 18:17-40). Pero esta victoria para Yahweh fue de corta duración. Inclusive el terrible aplastamiento de ese culto idolátrico por el rey Jehú al ascender al trono (-28) constituyó sólo una reforma temporaria. La adoración a Baal en el reino del norte está documentada por trozos de cerámica inscriptos provenientes del s VIII a.C., descubiertos en las excavaciones de Samaria dirigidas por la Universidad de Harvard. Entre los muchos nombres personales de ciudadanos de ese reino, encontrados en esas inscripciones, hay varios formados con el vocablo Baal: 'Abiba'al, 'Baal es mi padre'; Ba'alzamar, 'Baal canta'; Ba'ala'zakar, 'Baal recuerda(?)'; Ba'alma'anT, 'Baal es mi respuesta'; Meriba'al, 'mi señor es Baal' (si el nombre es arameo); y Ba'ala. Esto demuestra que hubo muchos seguidores de Baal entre los que vivieron después del reinado de Acab. En el reino de Judá, el culto a Baal fue introducido por Atalía, la malvada hija de Acab y Jezabel, y estimulado especialmente por Acaz quien hizo imágenes a los baales (). Estas fueron quitadas por su buen hijo Ezequías, pero los altares al dios fueron levantados nuevamente por Manasés, el siguiente rey (). A su vez, el buen rey Josías destruyó los utensilios que se habían usado en ese culto pagano (23:4, 5). La adoración a Baal fue una de las principales causas del cautiverio de Judá (). 59. Seis columnas del templo de Zeus (Júpiter) construido en tiempos romanos en Baalbek (la Heliópolis siria). El AT también testimonia que su culto estaba acompañado con la práctica de sacrificar a los hijos en el fuego () y de besar su imagen (). Probablemente también estuvo acompañado por una grosera lascivia. Con frecuencia Baal está asociado con la diosa Astarot (), y en los lugares altos dedicados al dios a menudo se encontraba una imagen de Asera (; , 33), su contraparte femenina. Bib.: Arvid S. Kapelrud, Baal in the Ras Shamra Texts [Baal en los textos de Ras Shamra] (Copenhagen, 1952); ARI. 2. Aldea en el territorio de Simeón (), también conocida como Baalat-beer.* 3. Padre rubenita de Beera (, 6). 4. Hijo benjamita de Jehiel, antepasado del rey Saúl (; 9:36).

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