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1 Juan 3 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

1 Ved cual amor nos ha dado el Padre, para que fuésemos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció.

2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no fué mostrado lo que seremos. Pero sabemos que cuando fuere manifestado, seremos semejantes a él, porque le veremos como es

3 Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo como aquél es puro.

4 Todo el que hace el pecado, hace también la ilegalidad y el pecado es la ilegalidad.

5 Y sabéis que aquél fué manifestado para que llevase nuestros pecados; y en él no hay pecado.

6 Todo el que en él permanece no peca. Todo el que peca no le ha visto, ni le ha conocido.

7 Hijitos, ninguno os engañe. El que obra la justicia es justo, como aquél es justo.

8 El que hace el pecado es del diablo, porque desde el principio el diablo peca. Para esto fué manifestado el hijo de Dios para que destruyese las obras del diablo.

9 Todo el que ha sido engendrado de Dios no hace pecado, porque su simiente permanece en él y no puede pecar, porque ha sido engendrado de Dios.

10 En esto son manifiestos los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo el que no obra justicia no es de Dios, como el que no ama a su hermano,

11 porque éste es el mensaje que oísteis desde el principio, que nos amemos unos a otros;

12 no como Caín que era del malo, y degolló a su hermano, y ¿por qué lo degolló? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.

13 No os extrañéis, hermanos, si os aborrece el mundo.

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama al hermano permanece en la muerte.

15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y sabéis que todo homicida no tiene vida eterna permanente en él.

16 En esto hemos conocido el amor en que él por nosotros puso su vida, y nosotros debemos poner la vida por los hermanos.

17 Mas el que tuviere la vida del mundo, y viere a su hermano en la necesidad, y le cerrare sus entrañas ¿cómo permanece en él el amor de Dios?

18 Hijitos míos, no amemos de palabra, ni de lengua, sino en obra y verdad.

19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y delante de él persuadiremos nuestros corazones,

20 porque si nos reprendiere el corazón, mayor es Dios que el corazón de nosotros, y conoce todo.

21 Amados, si nuestro corazón no nos reprendiere, tenemos libertad para con Dios,

22 y lo que pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos lo que es agradable delante de él.

23 Y éste es su mandamiento, que creamos al nombre de su hijo, Jesu-Cristo, y que nos amemos unos a otros como nos dio mandamiento.

24 Y el que guarda sus mandamientos permanece en él, y Dios en él. Y en esto conocemos que Dios mora en nosotros por el espíritu que nos dio. A

Nuevo Testamento de Pablo Besson

Copyright © Edición Conmemorativa 1981, Asociación Bautista Argentina de Publicaciones.

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