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1 Juan 3:5 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

5 Y sabéis que aquél fué manifestado para que llevase nuestros pecados; y en él no hay pecado.

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Higit pang mga bersyon

Biblia Reina Valera 1960

5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 y ustedes saben que Jesús vino para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Bien saben que Este vino para quitar nuestros pecados, y que en él no hay pecado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Y sabéis que Él fue manifestado para que cargara° los° pecados,° aunque en Él no hay pecado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, pues en él no hay pecado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él.

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1 Juan 3:5
33 Mga Krus na Reperensya  

Dará a luz un hijo, y llamarás el nombre de él, Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados de ellos. (Sal. 130:8).


Y nosotros es justa mente, pues recibimos lo merecido de lo que cometimos; pero éste nada infame cometió.


Viendo lo sucedido, el centurión glorificó a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.


Al día siguiente, Juan ve a Jesús que viene a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que lleva el pecado del mundo.


Y yo no le conocía, mas a fin de que fuese manifestado a Israel vine yo bautizando en el agua.


Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo, y en mí nada tiene,


¿ Quién de vosotros me convence de pecado? Si digo verdad ¿por qué vosotros no me creéis?


Al que no conoció pecado, por nosotros le hizo pecado, para que nosotros viniésemos a ser justicia de Dios en él.


Es cierto y digno de toda creencia que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a pecadores, de los cuales soy un primero,


E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad, el cual fué manifestado en carne, fué justificado en espíritu, fué visto de ángeles, fué predicado entre gentiles, fué creído en el mundo, fué elevado en gloria.


que se dio a sí mismo por nosotros para que nos librase de toda iniquidad y se purificase a sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras (Deut. 7:6).


el que, siendo reflejo de la gloria e imagen de la persona de él, llevando todas las cosas con la palabra de la potencia de él, habiendo hecho por sí mismo purgación de pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las. alturas,


porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, habiendo sido tentado en todo igualmente, sin pecado.


Tal sumo sacerdote, en efecto, nos convenía a nosotros bien: pío, impecable, inmaculado, apartado de los pecadores, más elevado que los cielos,


puesto que sería necesario que muchas veces padeciese desde la fundación del mundo; mas ahora una sola vez, en la consumación de los siglos,' para la abolición del pecado por su sacrificio, está manifestado.


así también el Cristo, una sola vez ofrecido para llevar los pecados de muchos, por segunda vez sin pecado será visto por los que lo aguardan para salvación.


sabiendo que no es con cosas destructibles, plata u oro que fuisteis librados de vuestra vana conducta tradicional,


preconocido antes de la fundación del mundo, pero manifestado en último de los tiempos por vosotros,


el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;


el cual llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero para que muertos a los pecados vivamos a la justicia; por la herida del cual fuisteis sanados,


Porque también Cristo una vez por los pecados padeció justo por injustos, para que nos introdujese a Dios, muerto en carne, vivificado en espíritu


y la vida fué manifestada, y hemos visto y testificamos y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba cerca del Padre y nos fué manifestada;


Mas si en la luz andamos, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesu-Cristo su hijo nos purifica de todo pecado.


Hijitos míos, esto os escribo para que no pequéis, y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos cerca del Padre, a Jesu-Cristo justo.


Y él es propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por todo el mundo.


Si sabéis que es justo, conoced que también todo el que obra la justicia está engendrado de él.


El que hace el pecado es del diablo, porque desde el principio el diablo peca. Para esto fué manifestado el hijo de Dios para que destruyese las obras del diablo.


y de parte de Jesu-Cristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados en su sangre;


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