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Lucas 5:25 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 En ese mismo instante, y ante la mirada de todos, el hombre se levantó, tomó la camilla y se fue a su casa alabando a Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 Al instante, delante de todos, el hombre se levantó de un salto, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Y al instante el hombre se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que estaba tendido y se fue a su casa dando gloria a Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Y al instante, levantándose a la vista de ellos, tomó aquello° en que yacía y se fue a su casa glorificando a Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 E inmediatamente se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado tendido y se marchó a su casa, glorificando a Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Y al instante, se levantó en presencia de ellos, y tomando el lecho en que había estado acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios.

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Lucas 5:25
12 Referencias Cruzadas  

Dijo entonces Dios: «¡Quiero que haya luz!» ¡Y al instante hubo luz!


Él creó todo lo que existe por medio de su palabra. Bastó una orden suya para que todo quedara firme.


Si de veras quieres honrarme, tráeme ofrendas de gratitud. Si corriges tu conducta, yo te salvaré».


Cuando la gente vio esto, quedó muy impresionada y alabó a Dios por haber dado ese poder a los seres humanos.


En ese mismo instante, y ante la mirada de todos, aquel hombre se levantó, tomó la camilla y salió de allí. Al verlo, todos se quedaron admirados y comenzaron a alabar a Dios diciendo: «¡Nunca habíamos visto nada como esto!»


Jesús puso sus manos sobre ella, y en ese momento la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios.


En ese mismo instante, el ciego pudo ver, y siguió a Jesús, alabando a Dios. Toda la gente que vio esto, también alababa a Dios.


Jesús extendió la mano, tocó al enfermo y le dijo: —¡Sí quiero! ¡Queda sano! De inmediato, el hombre quedó completamente sano.


Los jefes judíos volvieron a llamar al que había sido ciego, y le dijeron: —Júranos por Dios que nos vas a decir la verdad. Nosotros sabemos que el hombre que te sanó es un pecador.


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