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Ezequiel 47:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Solo seguirán siendo salados los charcos y los pantanos, que no servirán más que para sacar sal.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 No obstante, los pantanos y las ciénagas no se purificarán; quedarán salados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Los pantanos y lagunas, en cambio, serán insalubres; quedarán como salinas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Pero sus pantanos y sus lagunas no se sanearán, sino que quedarán para salinas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Sus marismas y sus lagunas no serán saneadas; serán destinadas a salinas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas.

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Ezequiel 47:11
11 Referencias Cruzadas  

pero a la tierra fértil la convirtió en tierra inútil, porque los que allí vivían eran gente muy malvada;


Son como las espinas del desierto, que nunca disfrutarán del agua, pues viven en tierras áridas, donde nada crece.


»En las dos orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales. Sus hojas nunca se caerán, sino que se usarán como medicina. Serán regados con el agua que sale del templo, y el fruto que darán cada mes servirá de alimento».


23 (22) Cuando miren nuestras tierras, no verán más que azufre, sal y tierra quemada. No podremos cultivar nuestros terrenos, pues la tierra no producirá nada, ni siquiera hierba. Será como ver la furiosa destrucción que Dios envió sobre Sodoma, Gomorra, Admá y Seboím.


Pero a los cobardes, a los que no confíen en mí, a los que hagan cosas terribles que no me agradan, a los que hayan matado a otros, a los que tengan relaciones sexuales prohibidas, a los que practiquen la brujería, a los que adoren dioses falsos, y a los mentirosos, los lanzaré al lago donde el azufre arde en llamas; y allí se quedarán, separados de mí para siempre.»


Deja que el malo siga haciendo lo malo; y que quien tenga la mente sucia, siga haciendo cosas sucias. Al que haga el bien, déjalo que siga haciéndolo, y al que haya entregado su vida a Dios, deja que se entregue más a él.» Jesús dice:


Abimélec siguió peleando todo ese día, hasta que se apoderó de la ciudad, y mató a la gente que estaba allí. Luego destruyó la ciudad y esparció sal sobre las ruinas.


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