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1 Reyes 14:22 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22 Los habitantes de Judá desobedecieron a Dios y pecaron mucho más que sus antepasados, y esto hizo enojar mucho a Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Y Judá hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y le enojaron más que todo lo que sus padres habían hecho en sus pecados que cometieron.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 Durante el reinado de Roboam, los habitantes de Judá hicieron lo malo a los ojos del Señor, y provocaron su enojo con los pecados que cometieron, pues eran aún peores que los pecados de sus antepasados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 Judá hizo lo que disgusta a Yavé, y provocaron su cólera con sus pecados mucho más que sus padres.

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 E hizo Judá lo malo ante los ojos de YHVH; y lo provocaron a celos con sus pecados que cometieron, más que los que habían cometido sus padres,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Judá hizo el mal ante los ojos de Yahveh. Provocaron su enojo más aún que lo hicieran sus padres con los pecados que cometieron,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Y Judá hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y lo enojaron más que todo lo que sus padres habían hecho en sus pecados que cometieron.

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1 Reyes 14:22
19 Referencias Cruzadas  

En cambio tú, te has comportado peor que todos los reyes anteriores, te has fabricado dioses y otras imágenes de metal para hacerme enojar. ¡Me traicionaste!


Ahab desobedeció a Dios y cometió más pecados que todos los reyes anteriores.


Sin embargo, ellos tampoco obedecieron los mandamientos de Dios sino que siguieron las mismas costumbres que los de Israel.


«Manasés ha cometido pecados vergonzosos; sus pecados son peores que los cometidos por los amorreos. Hizo que Judá pecara adorando ídolos.


En cuanto Roboam se dio cuenta de que su reino era firme y poderoso, él y todo el pueblo de Israel dejaron de obedecer la ley de Dios. Por esa razón, cuando Roboam cumplió cinco años en el reinado, Dios permitió que Sisac, rey de Egipto, conquistara a los israelitas. Sisac tenía un ejército de mil doscientos carros de combate y sesenta mil jinetes; además, venían con él soldados libios, suquienos y etíopes, en tal cantidad que no se podían contar. El rey de Egipto fue conquistando, una tras otra, las ciudades y fortalezas de Judá, y finalmente llegó hasta Jerusalén. Los principales jefes de Judá se habían reunido allí con Roboam, y fue entonces cuando el profeta Semaías les dijo: «Este es el mensaje de Dios para ustedes: “Como se olvidaron de mí, ahora yo los abandono y los dejo bajo el poder de Sisac”». Entonces los jefes y el rey reconocieron con humildad su maldad y confesaron: «¡El castigo de Dios es justo!» Cuando Dios se dio cuenta de que habían reconocido con humildad su pecado, les mandó este mensaje por medio de Semaías: «Ustedes han sido humildes al reconocer su pecado, y por eso no dejaré que Sisac destruya por completo Jerusalén. En poco tiempo los liberaré de su poder. Sin embargo, para que sepan cuán diferente es servirme a mí, que servir a los reyes de este mundo, serán servidores del rey de Egipto». Entonces Sisac atacó y conquistó a Jerusalén. Se llevó todos los tesoros del templo de Dios y del palacio real, incluyendo los escudos de oro que había hecho Salomón.


Pero su conducta fue mala, pues no obedeció a Dios con sinceridad.


Dios se puso muy furioso y rechazó del todo a Israel; se sintió traicionado pues adoraron a dioses falsos y les construyeron santuarios.


Sedequías desobedeció a Dios, al igual que Joacín;


y a pesar de todo eso, ellos no me obedecen ni me prestan atención, sino que son peores que sus antepasados.


¿O es que quieren que Dios se enoje? ¡Nosotros no somos más fuertes que Dios!


28 (27) Fue tal su enojo, que los expulsó de su país y los envió a los países donde ahora viven”.


pues Dios es muy celoso y, en castigo, podría destruirlos con fuego.


Como los israelitas volvieron a pecar contra Dios, él le dio a Eglón, rey de Moab, más poder que a los israelitas.


Los israelitas se olvidaron de Dios y pecaron contra él, pues adoraron las estatuas de Baal y de Astarté.


Después de la muerte de Ehud, los israelitas volvieron a pecar contra Dios.


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