Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Eclesiastés 12:11 - Biblia Torres Amat 1825

11 Los dichos de los sabios son como aguijones y como clavos hincados profundamente, y estos dichos nos ha dado el único Pastor, mediante la enseñanza de los maestros.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Las palabras de los sabios son como el aguijón para el ganado: dolorosas pero necesarias. El conjunto de sus dichos es como la vara con clavos que usa el pastor para guiar a sus ovejas.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Las palabras de los sabios son como aguijones; una colección de sentencias es como una cerca cuyas estacas han sido ensambladas por un mismo pastor.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

11 Las palabras de los sabios son como espinos y como estacas clavadas por los amos de los rebaños dados a un pastor.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Las palabras de los sabios son como aguijadas, y como estacas plantadas las de los autores de colecciones, ofrecidas por un solo pastor.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados, las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.

Ver Capítulo Copiar




Eclesiastés 12:11
21 Referencias Cruzadas  

Apoyó su arco o su confianza en el fuerte Dios, y fueron desatadas las cadenas de sus brazos y manos por la mano del todopoderoso Dios de Jacob de donde salió para pastor y piedra fundamental de Israel.


Si bien ahora por un poco, y como por un momento, han sido admitidos nuestros ruegos por el Señor Dios nuestro, a fin de que fuesen puestos en libertad los restos de nuestro pueblo, y se nos diese estabilidad o morada segura en su lugar santo, y alumbrase el Señor Dios nuestros ojos, y nos concediese respirar algún tanto en nuestra esclavitud,


El Señor es mi pastor, nada me faltará.


Escucha, ¡oh tú, pastor de Israel!, tú que apacientas el pueblo de José, como a ovejas. Tú que estás sentado sobre los querubines, manifiéstate,


Atinará su significación y la interpretación de ellas; comprenderá los dichos de los sabios y sus enigmas.


Los labios del justo instruyen a muchísimos; mas los que no quieren recibir la instrucción, morirán en su ignorancia.


Presta atento oído, y escucha las palabras de los sabios; aplica tu corazón a mis instrucciones;


Las palabras de la boca del sabio salen llenas de gracia; los labios del insensato lo precipitarán.


Más vale ser reprendido del sabio que seducido con las lisonjas de los necios.


De él colgará toda la gloria de la casa de su padre, alhajas de varias clases, vasos pequeños de toda especie, desde las tasas finas hasta todo instrumento de música.


¿Quién es aquel que ha medido las aguas del océano en el hueco de la palma de su mano, y extendiendo ésta ha pesado los cielos?; ¿quién es el que con sólo tres dedos sostiene la gran mole de la tierra, y pesa los montes y los collados como en una balanza?


¿No es así que mis palabras son como fuego, dice el Señor, y como martillo que quebranta las peñas?


Y estableceré sobre mis ovejas un solo pastor que las apaciente, esto es, el hijo de David, siervo mío: El mismo las apacentará y él será su pastor.


Pero como viese venir a su bautismo muchos de los fariseos y saduceos, les dijo: ¡Oh raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado que con solas exterioridades podéis huir de la ira que os amenaza?


Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las ovejas mías me conocen a mí.


Le respondió Jesús : ¿Y tú eres maestro en Israel, y no entiendes estas cosas?


Oído este discurso, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Pues, hermanos, ¿qué es lo que debemos hacer?


Pues las armas con que combatimos no son carnales, sino que son poderosísimas en Dios para derrocar fortalezas, destruyendo nosotros con ellas los proyectos o raciocinios humanos,


os haga aptos para todo bien, a fin de que hagáis siempre su voluntad, obrando él en vosotros lo que sea agradable a sus ojos por los méritos de Jesucristo, al cual sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


No hay criatura invisible a su vista; todas están desnudas y patentes a los ojos de este Señor, de quien hablamos.


Vosotros igualmente, ¡oh jóvenes!, estad sujetos a los ancianos, o sacerdotes. Todos, en fin, inspiraos recíprocamente y ejercitad la humildad; porque Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes les da su gracia.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos