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Salmos 6:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Ah Señor, no me corrijas en tu enojo y en tu furor no me reprendas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Ten compasión de mí, Señor, porque soy débil; sáname, Señor, porque mis huesos agonizan.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Ten compasión de mí que estoy sin fuerzas; sáname pues no puedo sostenerme.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 ¡Ten piedad de mí, oh YHVH, porque desfallezco! Sáname, oh YHVH, porque mis huesos se estremecen,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy debilitado; sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.

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Salmos 6:2
21 Referencias Cruzadas  

Rogó Abrahán a Dios; y Dios sanó a Abimélec, a su mujer y a sus siervas, para que pudieran tener hijos;


¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, porque me ha herido la mano de Dios!


porque él hiere y venda la herida, golpea y cura con sus manos.


hacia mí abren sus fauces, como león que ruge y que devora.


Yo te ensalzo, Señor, pues tú me libras y no das a mi enemigo alegría sobre mí.


Apiádate, Señor, que sufro angustia, mis ojos se consumen de pesar y mi alma y mis entrañas.


Mientras quise callar, mis huesos se gastaban en llanto todo el día;


Ah Señor, no me acuses en tu ira y en tu furor no me reprendas.


Tus flechas han caído sobre mí y se ha bajado contra mí tu mano.


Voy apocado, hasta el extremo decaído, ando sombrío todo el día.


Tú quieres la verdad en lo profundo y me enseñas saber, en lo secreto.


Y dijo: 'Si escuchas de veras la voz de Yahveh, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos; si prestas oído a sus mandatos y si guardas todas sus leyes, no te enviaré ninguna de las enfermedades con que he afligido a Egipto, porque yo soy Yahveh, el que te sana'.


Castígame, Señor, pero con medida, no según tu ira, pues sería aniquilado.


Sáname, Yahveh, y sanaré; sálvame y me salvaré, pues mi alabanza eres tú.


Venid, volvamos a Yahveh: él nos desgarró, pero él nos curará; él nos hirió, pero él nos vendará.


Moisés clamó a Yahveh diciéndole: '¡Oh Dios!, por favor, cúrala'.


Su fama se extendió por toda Siria. Le traían a todos los que se sentían mal, aquejados de diversas enfermedades y dolores: endemoniados, epilépticos y paralíticos; y él los curaba.


Ved, pues, ahora que yo, yo soy, y que no hay otro dios a mi lado. Yo doy muerte y doy vida, yo hiero y yo curo, no hay quien libre de mi mano.


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